
Un equipo de investigadores europeos ha alcanzado un hito significativo en la exploración climática al perforar hasta el lecho rocoso bajo 2,8 kilómetros de hielo en un sitio conocido como Little Dome C, ubicado en la meseta de la Antártida Oriental.
Según informó el medio New Scientist, los núcleos de hielo extraídos, que contienen registros atmosféricos de hasta 1,2 millones de años, están en camino a Europa para ser analizados. Este esfuerzo forma parte del proyecto Beyond EPICA, que busca comprender los cambios climáticos abruptos que ocurrieron hace más de un millón de años.
De acuerdo con New Scientist, el objetivo principal de estas investigaciones es resolver el enigma de la transición del Pleistoceno medio, un período en el que los ciclos glaciares de la Tierra cambiaron fragmentariamente.
Antes de este evento, los períodos glaciares ocurrían cada 41.000 años, pero hace aproximadamente 800.000 años, este patrón se transformó en ciclos de 100.000 años. Los científicos creen que desentrañar las causas de este cambio es crucial para modelar el cambio climático futuro, especialmente en un contexto de aumento de gases de efecto invernadero.
Una nueva carrera científica en la Antártida

New Scientist detalló que esta investigación no es un esfuerzo aislado. Equipos de Australia, Japón, Estados Unidos, Corea del Sur y un consorcio ruso-chino también están involucrados en la búsqueda de los núcleos de hielo más antiguos del planeta. Cada grupo trabaja en diferentes sitios de perforación en la Antártida, con el objetivo de encontrar registros de hielo que podrían remontarse hasta 2 millones de años.
El equipo australiano, liderado por Joel Pedro del Programa Antártico Australiano, inicialmente planeaba perforar en Little Dome C, pero nuevos datos de radar indicaron que un sitio cercano, conocido como Dome C North o North Patch, podría contener hielo aún más antiguo.
Según New Scientist, este hallazgo llevó al equipo a trasladar su campamento a Dome C North, donde lograron perforar un pozo piloto de 150 metros e instalar el equipo necesario para futuras perforaciones profundas. Sin embargo, alcanzar el lecho rocoso en este sitio, a una profundidad estimada de 3 kilómetros, podría tomar hasta el verano antártico de 2029.
Desafíos logísticos y climáticos en la Antártida
Las condiciones extremas de la Antártida representan un desafío significativo para los investigadores. Según New Scientist, las temperaturas promedio en verano alcanzan los -30 °C, y las ventanas de tiempo para perforar son limitadas a uno o dos meses al año debido al clima severo.
Además, la logística de trasladar equipos y personal a estos sitios remotos es compleja. Por ejemplo, desde la estación Casey, la base permanente más cercana al campamento australiano, se requiere un vuelo de seis horas para llegar a Hobart, Tasmania.
El transporte de los núcleos de hielo también implica riesgos. Mientras que el equipo australiano ya ha llevado sus muestras a casa para comenzar los análisis, el consorcio europeo enfrenta una espera más prolongada, ya que sus núcleos están siendo transportados por barco a Italia.
Carlo Barbante, miembro del equipo europeo y científico de la Universidad Ca’ Foscari de Venecia, expresó su preocupación por posibles accidentes durante el traslado que podrían dañar las muestras. Una vez que los núcleos lleguen al laboratorio, se necesitarán al menos dos meses para preparar las secciones para su estudio.
El análisis del hielo: una ventana al pasado climático

New Scientist explicó que el análisis de los núcleos de hielo se centra en establecer una escala de edad precisa y en reconstruir las temperaturas del pasado.
Para ello, los investigadores examinan la composición isotópica de las moléculas de agua, así como la química y los gases atrapados en el hielo. Estos datos permiten obtener un registro detallado de los niveles de dióxido de carbono y las temperaturas atmosféricas a lo largo del tiempo.
Sin embargo, el proceso no está exento de complicaciones. En Little Dome C, los últimos 200 metros de hielo sobre el lecho rocoso presentan lo que los científicos llaman una capa “estancada”.
Esto significa que la estratificación del hielo más profunda ha sido alterada por movimientos de la capa de hielo sobre el lecho rocoso, lo que dificulta obtener un registro continuo.
Por otro lado, las imágenes de radar en Dome C North sugieren que este sitio podría no tener una capa estancada, lo que aumenta las esperanzas del equipo australiano de encontrar un registro continuo hasta el lecho rocoso. Según Pedro, este sitio podría ofrecer una oportunidad única para preservar el hielo estratificado más antiguo del planeta.
Un esfuerzo científico global con implicaciones futuras
New Scientist destacó que, para los investigadores, este trabajo representa mucho más que un desafío técnico. Según Barbante, analizar el hielo más antiguo del planeta es una oportunidad única para comprender cómo los cambios climáticos del pasado pueden influir en el futuro.
“Es un trabajo gigantesco en condiciones extremadamente duras y un sueño de 20 años hecho realidad”, afirmó el científico, quien comparó este esfuerzo con una misión espacial.
A pesar de la competencia entre los equipos internacionales, Barbante subrayó que el objetivo principal es el avance científico, no los logros individuales o nacionales. “Si en los próximos años nuestros colegas australianos tocan tierra y este tiene 2 millones de años, nos alegraremos enormemente, ya que es un logro científico, no un récord nacional ni personal”, concluyó.
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