
En la exploración espacial, la alimentación siempre fue un desafío. Sin gravedad, la cocina tradicional no funciona: no hay fuego, ni agua hirviendo, ni la posibilidad de hornear o freír.
Los astronautas dependen de alimentos liofilizados o envasados al vacío, pero un nuevo invento podría cambiarlo todo. Jim Sears, un ingeniero aeroespacial de Colorado, desarrolló SATED, un horno que permite cocinar en gravedad cero mediante fuerza centrífuga.
Su innovación fue reconocida por la NASA en el Deep Space Food Challenge, donde quedó entre los tres finalistas, de acuerdo con la revista científica Smithsonian. Se trató de un concurso de innovación tecnológica para la alimentación.

Los retos de la alimentación en el espacio
Desde las primeras misiones espaciales, la comida fue diseñada para ser liviana, fácil de conservar y segura en microgravedad. Los menús incluyen cereales deshidratados, tortillas envasadas y proteínas rehidratadas con agua caliente.
Sin embargo, la falta de variedad y textura afecta la experiencia de los astronautas, que pueden pasar meses o años sin una comida recién cocinada.
Además, cocinar en el espacio presenta problemas técnicos y de seguridad. Sin convección natural, los hornos y estufas no funcionan como en la Tierra, y el riesgo de incendios o partículas flotantes hace inviable la mayoría de los métodos convencionales.
El nacimiento de SATED y su innovación tecnológica
Durante la pandemia, Sears comenzó a investigar sistemas de calefacción que funcionaran en gravedad cero.
De ese experimento surgió SATED (Safe, Tidy, Efficient, Delicious), un horno compacto que utiliza rotación rápida para generar una gravedad artificial dentro de un cilindro giratorio.
El dispositivo emplea transferencia de calor conductiva en lugar de convección, lo que permite cocinar sin necesidad de aire caliente, explicó Smithsonian.
Los ingredientes se adhieren a las paredes internas del cilindro mientras giran, recibiendo calor uniforme sin riesgo de incendio o humo. Con este sistema, SATED puede preparar desde pizza y tarta, hasta panqueques y vegetales salteados en minutos.
Para evitar que las migas y partículas de comida floten libremente en el espacio, Sears también patentó una mesa de cocina con sistema de succión, que captura residuos en un filtro especial.
Reconocimiento de la NASA y pruebas en microgravedad
En 2021, la NASA lanzó el Deep Space Food Challenge, un concurso internacional para desarrollar tecnologías alimentarias para misiones de larga duración.
De más de 300 equipos de 32 países, SATED fue seleccionado como uno de los proyectos más prometedores.

El horno pasó por múltiples pruebas, incluyendo simulaciones en la Universidad Estatal de Ohio y vuelos parabólicos de gravedad cero en 2022. Allí, un grupo de estudiantes utilizó el dispositivo como “simunautas”, evaluando su facilidad de uso en condiciones espaciales, de acuerdo con el artículo de Smithsonian.
Sears perfeccionó su diseño hasta crear un modelo de tercera generación, controlado por computadora y con pantalla táctil.
Este nuevo SATED ajusta la gravedad interna y la temperatura con precisión, permitiendo procesos como la pasteurización o la cocción a fuego lento.
En agosto de 2024, SATED fue seleccionado como finalista del desafío de la NASA, obteniendo un premio de 250.000 dólares.
Ralph Fritsche, juez principal del concurso y exgerente de producción de alimentos en la NASA, destacó el impacto del invento: “La tecnología de Jim amplió nuestro pensamiento más allá de la producción para considerar todos los aspectos que conformarán un futuro sistema alimentario exitoso”.
Además, SATED recibió un segundo galardón: el Premio Tyler Florence a la Innovación Culinaria, otorgado por el famoso chef de Food Network, homónimo al premio, según información de Smithsonian.
Colaboración con el Grupo José Andrés y el futuro de la comida espacial
A medida que SATED ganaba reconocimiento, Sears buscó aliados en el mundo de la gastronomía.
En 2024, se asoció con el Grupo José Andrés, el equipo culinario del chef hispanoamericano José Andrés, reconocido por su trabajo en cocina innovadora y ayuda humanitaria.

José Andrés ya tenía experiencia en la cocina espacial: en 2022, su equipo colaboró con Axiom Space para desarrollar una paella adaptada para la microgravedad, que fue enviada en la misión Ax-1 a la Estación Espacial Internacional.
Ahora, su equipo está trabajando en nuevas recetas para SATED, incluyendo pan de maíz, pasta y una versión mejorada de la paella espacial.
Charisse Grey, chef de investigación del Grupo José Andrés, destacó en Smithsonian el potencial de la tecnología: “La comida espacial es la próxima frontera de la cocina”.
Grey también experimentó con nuevas formas de cocinar pasta en el espacio, reduciendo el uso de agua y optimizando su preparación con SATED.
Estos avances están alineados con una tendencia más amplia: la transición de los alimentos procesados hacia opciones más frescas y personalizables en el espacio.
Jennifer Levasseur, curadora de alimentos espaciales en el Museo Nacional del Aire y el Espacio de Smithsonian, resaltó la importancia de este cambio: “Hemos estado en una situación de espera durante los últimos 40 años, calentando paquetes de comida. Pero parece que los hornos y los dispositivos de cultivo de alimentos serán lo siguiente”.
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