El módulo lunar Blue Ghost, desarrollado por la empresa estadounidense Firefly Aerospace, alcanzó un hito significativo en su misión hacia la Luna al capturar imágenes espectaculares de la Tierra desde una altitud de aproximadamente 6.700 kilómetros.
Según informó la compañía, estas fotografías, que muestran a nuestro planeta como una “bola azul”, fueron tomadas el 23 de enero de 2025, una semana después de su lanzamiento desde el Centro Espacial Kennedy en Florida. Este logro marca un paso importante en el camino hacia el objetivo final de la misión: aterrizar en la superficie lunar el próximo 2 de marzo.
El módulo Blue Ghost transporta una serie de experimentos científicos para la NASA, como parte de los esfuerzos de la agencia espacial por regresar astronautas a la Luna en esta década, según Associated Press.
Además, la misión incluye la colaboración con la Agencia Espacial Italiana, que participa en el desarrollo de una de las cargas útiles claves, el Experimento del Receptor GNSS Lunar (LuGRE). Este dispositivo ha logrado captar señales del sistema de navegación satelital terrestre a una distancia récord de 330.996 kilómetros, un avance crucial para la navegación espacial.
El despegue de Blue Ghost tuvo lugar el 15 de enero de 2025 a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX, que lo desplegó en una órbita terrestre altamente elíptica. Según detalló Firefly Aerospace, el módulo completó su puesta en servicio en órbita ese mismo día, lo que incluyó verificaciones de sistemas críticos como la determinación de actitud, el control de datos y la calibración de sus propulsores.
Durante los días siguientes, el equipo de Firefly llevó a cabo una serie de maniobras para ajustar la trayectoria del módulo, incluyendo el encendido de sus motores principales y propulsores RCS Spectre, que permitieron elevar el apogeo de su órbita.

El 18 de enero, Firefly reportó el éxito del primer encendido de los motores de Blue Ghost, alcanzando un cambio de velocidad de 2 mm/s, lo que preparó al módulo para maniobras más complejas. Posteriormente, el 24 de enero, se realizó un segundo encendido crítico que ajustó aún más su órbita, acercándolo a la fase de inyección translunar, programada para las próximas semanas. Durante este tiempo, el módulo ha recorrido más de 35.000 kilómetros y ha transmitido 1,4 GB de datos científicos a la Tierra.
La misión Blue Ghost tiene como objetivo recopilar datos científicos valiosos a lo largo del trayecto. La propia empresa informó que el módulo transporta seis cargas útiles de la NASA, entre las que se incluyen experimentos como RadPC, SCALPSS, LPV, LISTER, LuGRE y EDS. Estas herramientas están diseñadas para medir radiación, probar sistemas informáticos resistentes a fallos y realizar estudios geológicos y de navegación.
Uno de los hitos más destacados hasta ahora ha sido el desempeño del experimento LuGRE, desarrollado en colaboración con la Agencia Espacial Italiana. Este dispositivo ha demostrado la capacidad de adquirir señales de los sistemas GPS y Galileo desde distancias sin precedentes, lo que representa un avance significativo en la navegación espacial. Además, el módulo ha capturado imágenes únicas, como un eclipse de la Tierra visto desde el espacio, que subrayan la importancia de esta misión tanto desde el punto de vista científico como visual.

La misión de Firefly Aerospace forma parte de un esfuerzo más amplio por parte de la comunidad internacional para explorar y utilizar la Luna como un punto de partida para futuras misiones espaciales. El módulo Blue Ghost es uno de los dos vehículos lanzados el 15 de enero de 2025. El otro módulo, patrocinado por la empresa japonesa ispace, sigue una ruta más larga y tiene previsto aterrizar en la Luna entre mayo y junio de este año. Este es el segundo intento de ispace, después de que su primer módulo se estrellara en 2023.
El éxito de estas misiones no solo refuerza la capacidad de las empresas privadas para contribuir a la exploración espacial, sino que también subraya la importancia de la colaboración entre agencias espaciales, gobiernos y el sector privado. En el caso de Blue Ghost, la participación de la NASA y la Agencia Espacial Italiana ha sido fundamental para el desarrollo de tecnologías innovadoras que podrían ser utilizadas en futuras misiones tripuladas al espacio profundo.
Antes de su lanzamiento, el módulo Blue Ghost pasó por una serie de preparativos exhaustivos en el Centro Espacial Kennedy. Según detalló Firefly Aerospace, el proceso incluyó la carga de combustible hipergólico, la integración con el cohete Falcon 9 y la encapsulación en el carenado del vehículo de lanzamiento. Además, se realizaron inspecciones finales y pruebas funcionales para garantizar que todos los sistemas estuvieran en óptimas condiciones.
A pesar de los desafíos inherentes a una misión de esta magnitud, el equipo de Firefly ha logrado superar cada obstáculo con éxito. Desde la calibración de los sistemas de propulsión hasta la gestión de las cargas útiles científicas, cada paso ha sido cuidadosamente planificado y ejecutado.
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