
Hace unos 147 millones de años, en el corazón de lo que hoy conocemos como Baviera, en Alemania, un antiguo reptil volador surcaba los cielos en busca de su presa.
Con una envergadura aproximada de dos metros, una cresta ósea prominente al frente de su hocico y dientes afilados diseñados para perforar y sujetar, esta criatura era un depredador ágil y eficiente en un ecosistema repleto de dinosaurios y otros reptiles prehistóricos.
Esta especie, hasta ahora desconocida para la ciencia, fue identificada como Skiphosoura bavarica, cuyo fósil excepcionalmente bien conservado fue descubierto en 2015 en el sureste de Alemania. El análisis de los restos se publicó en la revista Current Biology y fue reportado por las agencias de noticias Reuters y Europa Press.

El hallazgo y las características del espécimen
El esqueleto de Skiphosoura bavarica es un hallazgo sin precedentes por su estado de preservación tridimensional, un rasgo raro en los fósiles de pterosaurios, cuyos huesos delgados y frágiles suelen aplastarse durante el proceso de fosilización.
Este espécimen incluye casi todos los huesos del esqueleto, lo que permitió a los paleontólogos estudiar con detalle su anatomía. La criatura recibió su nombre científico, que significa “cola de espada de Baviera”, debido a su distintiva cola corta, rígida y puntiaguda.
El análisis del fósil reveló un cráneo de unos 25 centímetros de largo, coronado por una cresta ósea en la parte delantera del hocico, posiblemente extendida por tejido blando en vida, que podría haber sido de colores brillantes o con patrones llamativos. Esta cresta, aunque visible en el fósil, permanece en el terreno de la especulación en cuanto a su apariencia y función.
Los dientes largos y afilados de esta nueva especie sugieren un estilo de caza especializado en presas pequeñas, como lagartijas, mamíferos diminutos, insectos grandes y peces.

Los investigadores deducen que el pterosaurio vivía tierra adentro, posiblemente en bosques densos, donde su agilidad y su capacidad de vuelo le habrían permitido dominar el aire como uno de los mayores depredadores de su ecosistema.
Una pieza clave en la evolución de los pterosaurios
El descubrimiento de Skiphosoura bavarica marca un avance significativo en el entendimiento de la evolución de los pterosaurios. Este reptil volador habitó la Tierra hacia el final del período Jurásico, por lo que se posicionó como una especie de transición entre los primeros pterosaurios de cola larga y los pterodactiloides del Cretácico, que alcanzaron tamaños colosales.
“Esto también pone de relieve otros hallazgos de pterosaurios que ya habíamos hecho, lo que explica mejor dónde se ubican en el árbol genealógico de los pterosaurios y nos permite mostrar esta transición de las formas tempranas a las tardías, y ver qué características estaban cambiando en qué orden”, afirmó David Hone, principal autor del estudio y paleontólogo de la Universidad Queen Mary de Londres, según el medio alemán DW.
Anatómicamente, conservaba características mixtas: una cola corta y rígida, junto con una cabeza y un cuello similares a los de los pterodactiloides más avanzados, mientras que otros aspectos, como la muñeca y los dedos, permanecen menos desarrollados.
Este hallazgo permitió a los paleontólogos trazar un esquema más claro sobre cómo estas criaturas aladas evolucionaron hacia formas más especializadas.

Los investigadores destacan que esta especie pertenece a un grupo intermedio conocido como los darwinópteros, que cerraron una brecha evolutiva crítica entre los pterosaurios más primitivos y sus descendientes avanzados. La posición de Skiphosoura bavarica en el árbol genealógico sugiere una secuencia de cambios anatómicos específicos, como el aumento del tamaño del cráneo y el cuello, el acortamiento de la cola y la transformación de la muñeca.
Estos ajustes graduales fueron esenciales para que los pterosaurios desarrollaran habilidades de vuelo más eficientes y, en última instancia, se diversificaran en formas gigantescas como el Quetzalcoatlus, cuya envergadura rivalizaba con la de un avión de combate moderno.
Además, al comparar a Skiphosoura bavarica con otras especies intermedias, como Dearc sgiathanach, que vivió hace unos 170 millones de años, los científicos pudieron delinear una secuencia evolutiva completa, desde los pterosaurios más tempranos hasta los pterodactiloides gigantes. Este avance no había sido posible hasta ahora debido a la falta de especímenes en condiciones óptimas.
Ambos comparten una característica notable: eran inusualmente grandes para su tiempo. Esta observación llevó a los paleontólogos a sugerir que las adaptaciones físicas que permitieron a los pterodactiloides alcanzar tamaños extremos comenzaron a aparecer mucho antes de lo que se pensaba, en especies de transición como estas.
“Es un hallazgo increíble que nos permite reconstruir cómo vivieron y evolucionaron estos asombrosos animales voladores”, afirmó Hone.
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