
El hipotálamo es una zona del cerebro que produce hormonas que controlan la temperatura del cuerpo, la frecuencia cardíaca, los estados de ánimo, la libido, el sueño, la sed y la ganas de comer. Científicos de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, descubrieron que esta zona cerebral es diferente en las personas con sobrepeso y obesidad, en comparación con las que tienen un peso saludable.
Los investigadores, que publicaron el estudio en la revista Neuroimage: Clinical, afirmaron que sus hallazgos suman más pruebas a la relevancia de la estructura cerebral para el peso y el consumo de alimentos. Siendo que, según las estimaciones actuales, más de 1.900 millones de personas en todo el mundo padecen sobrepeso u obesidad.
El trastorno de la obesidad es uno de los principales factores de riesgo para numerosas enfermedades crónicas, entre las que se incluyen la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión y los accidentes cerebrovasculares, así como varios tipos de cáncer, según la Organización Mundial de la Salud.
Un gran número de factores influyen en cuánto se consume y en los tipos de alimentos que se ingieren. Algunos de estos son la predisposición genética, la regulación hormonal y el entorno en el que vivimos.

Las señales del hambre
Lo que ocurre en el cerebro humano para indicar que tiene hambre o que ya está satisfecho no está del todo claro. Pero hay estudios que ya habían demostrado que el hipotálamo, una pequeña región del cerebro del tamaño de una almendra, desempeña un papel importante.
Los investigadores de Cambridge se concentraron en aclarar más la cuestión. Stephanie Brown, del Departamento de Psiquiatría y del Lucy Cavendish College de la Universidad de Cambridge, la primera autora del estudio, dijo: “Aunque sabemos que el hipotálamo es importante para determinar cuánto comemos, en realidad tenemos muy poca información directa sobre esta región cerebral en los seres humanos vivos. Esto se debe a que es muy pequeña y difícil de distinguir en las resonancias magnéticas tradicionales”.
La mayoría de las pruebas sobre el rol del hipotálamo en la regulación del apetito proceden de estudios con animales. Esas evidencias demuestran que en el hipotálamo existen complejas vías de interacción, con distintas poblaciones celulares que actúan conjuntamente para indicar cuándo el organismo tiene hambre o cuándo siente saciedad.

La doctora Brown y sus colegas utilizaron un algoritmo desarrollado mediante aprendizaje automático o “machine learning” en inglés para analizar las resonancias magnéticas cerebrales tomadas a 1.351 adultos jóvenes con distintos índices de masa corporal. Buscaron diferencias en el hipotálamo al comparar individuos con bajo peso, peso saludable, sobrepeso y obesidad.
A través del estudio publicado en Neuroimage: Clinical, el equipo descubrió que el volumen global del hipotálamo era significativamente mayor en los grupos de adultos jóvenes con sobrepeso y obesidad. De hecho, el equipo halló una relación significativa entre el volumen del hipotálamo y el índice de masa corporal.
Estas diferencias de volumen eran más evidentes en las subregiones del hipotálamo que controlan el apetito mediante la liberación de hormonas para equilibrar el hambre y la saciedad.

Aunque no está claro el significado exacto del hallazgo -incluido si los cambios estructurales son una causa o una consecuencia de los cambios en el peso corporal-, una posibilidad es que el cambio esté relacionado con la inflamación.
Estudios anteriores en animales habían demostrado que una dieta rica en grasas puede causar inflamación del hipotálamo, lo que a su vez provoca resistencia a la insulina y obesidad. En ratones, bastan tres días de dieta rica en grasas para provocar esta inflamación.
Otros estudios han demostrado que esta inflamación puede elevar el umbral de saciedad de los animales, es decir, que tienen que comer más de lo habitual para sentirse llenos.
La doctora Brown comentó: “Si lo que observamos en los ratones es el caso de las personas, una dieta rica en grasas podría desencadenar la inflamación de nuestro centro de control del apetito. Con el tiempo, esto modificaría nuestra capacidad para saber cuándo hemos comido suficiente y el modo en que nuestro organismo procesa el azúcar en sangre, lo que nos llevaría a engordar”..

Según el equipo, la inflamación podría explicar por qué el hipotálamo es más grande en estas personas. Una posibilidad es que el organismo reaccione a la inflamación aumentando el tamaño de las células inmunitarias especializadas del cerebro, denominadas glía.
En tanto, el profesor Paul Fletcher, autor principal del estudio y miembro del Departamento de Psiquiatría y del Clare College de Cambridge, afirmó: “Las dos últimas décadas nos han proporcionado importantes conocimientos sobre el control del apetito y su posible alteración en la obesidad”
“Nuestra esperanza es que, con este nuevo enfoque del análisis de los escáneres cerebrales en grandes conjuntos de datos, podamos extender este trabajo a los seres humanos y, en última instancia, relacionar estos sutiles hallazgos estructurales cerebrales con los cambios en el apetito y la alimentación, y generar una comprensión más completa de la obesidad”, aclaró Fletcher.
El equipo reconoció que se necesita más investigación para confirmar si el aumento del volumen del hipotálamo es consecuencia del sobrepeso, o si las personas con hipotálamos más grandes están predispuestas a comer más. También es posible que estos dos factores interactúen entre sí provocando un bucle de retroalimentación. La investigación con el apoyo financiero de instituciones tales como: Bernard Wolfe Health Neuroscience Fund, Wellcome Trust, NIHR Cambridge Biomedical Research Centre, y Alzheimer’s Research UK.
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