
Desde el hallazgo de la variante Ómicron se vio que los cuadros de COVID-19 que ésta ocasiona no revestían la gravedad de los causados por las anteriores mutaciones. Si bien tanto BA.1, como las siguientes -BA.2, BA.3, BA.4 y BA.5- mostraron ser mucho más transmisibles, los pacientes sin enfermedades de base se recuperan fácilmente de la infección.
La muestra está en que las muertes durante los brotes que estas subvariantes ocasionaron en el mundo no arrojaron los números finales de sus predecesoras.
Se supo, además, que la variante Ómicron del SARS-CoV-2 tiene un período de incubación más corto, y fue debido a ello que recientemente los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) recomendaron acortar el período de aislamiento estricto para las personas infectadas en entornos que no sean de atención médica de 10 a cinco días después del inicio de los síntomas o después de la prueba positiva inicial, seguido de cinco días de cuidados en el domicilio.
Sin embargo, la cinética de descomposición viral de la variante Ómicron y la duración de la eliminación del virus cultivable aún no se caracterizó bien. Para averiguarlo, un reciente estudio publicado en The New England Journal of Medicine utilizó un muestreo longitudinal de hisopos nasales para la determinación de la carga viral, la secuenciación y el cultivo viral en pacientes ambulatorios con enfermedad por coronavirus 2019 recién diagnosticada. Los investigadores pertenecen al Instituto Ragon, de Cambridge, el Hospital Brigham and Women’s, de Boston y el Hospital General de Massachusetts, todos de Estados Unidos.

Según publicaron los autores a modo de conclusión, “la mediana de tiempo desde el ensayo de PCR positivo inicial hasta la conversión del cultivo fue de cuatro días en el grupo Delta y cinco días en el grupo Ómicron”. En tanto, “la mediana de tiempo desde el inicio de los síntomas o el ensayo de PCR positivo inicial, lo que fuera anterior, hasta la conversión del cultivo fue de seis días y ocho días respectivamente”.
“No hubo diferencias apreciables entre grupos en el tiempo de conversión de PCR o conversión de cultivo según el estado de vacunación, aunque el tamaño de la muestra fue bastante pequeño, lo que condujo a imprecisión en las estimaciones”, reconocieron los investigadores.
Sobre el trabajo

Desde julio de 2021 hasta enero de 2022, los investigadores inscribieron a 66 participantes, incluidos 32 con muestras secuenciadas e identificadas como la variante B.1.617.2 (Delta) y 34 con muestras secuenciadas e identificadas como la subvariante Ómicron BA.1, incluidos los sublinajes. Todos menos un participante tenían infección sintomática. Este estudio fue aprobado por la junta de revisión institucional y el comité de bioseguridad institucional en Mass General Brigham, y se obtuvo el consentimiento informado de todos los participantes.
Las características de los participantes fueron similares en los dos grupos de variantes, excepto que más participantes con infección por Ómicron habían recibido una vacuna de refuerzo que aquellos con infección Delta (35% frente a 3%).
Y tras asegurar que “en esta cohorte longitudinal de participantes, la mayoría de los cuales tenían una infección por COVID-19 sintomática y no grave, la cinética de descomposición viral fue similar con la infección por Ómicron y la infección Delta”, los investigadores remarcaron que “aunque se ha demostrado que la vacunación reduce la incidencia de infección y la gravedad de la enfermedad, no se encontraron grandes diferencias en la mediana de la duración de la diseminación viral entre los participantes que no estaban vacunados, los que estaban vacunados pero no reforzados y los que estaban vacunados y reforzados”.
Por último, enfatizaron: “Nuestros resultados deben interpretarse en el contexto de un tamaño de muestra pequeño, que limita la precisión y la posibilidad de confusión residual en las comparaciones según la variante, el estado de vacunación y el período de tiempo de infección. Aunque se ha propuesto la positividad del cultivo como un posible indicador de la infecciosidad, se necesitan cinco estudios adicionales para correlacionar la positividad del cultivo viral con la transmisión confirmada para informar los períodos de aislamiento”.
Así, según hallaron, “algunas personas que están infectadas con las variantes Ómicron y Delta del SARS-CoV-2 eliminan el virus cultivable más de cinco días después del inicio de los síntomas o una prueba inicial positiva”.
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