
Ya fuimos testigos de uno de los espectáculos astronómicos del año: la Superluna de fresa o frutilla, la cual se puede observar a simple vista.
Como todas las Lunas llenas, su espectáculo trasciende fronteras y es visible desde cualquier punto del planeta. Eso sí, cuanto menos contaminación lumínica haya, mejor se ve. De acuerdo a lo que informa la NASA, una Superluna se produce cuando la órbita de nuestro satélite natural se encuentra más cerca de la Tierra y también se halla en su fase llena.

Es que el punto de la órbita más cercano a nuestro planeta se conoce como perigeo y suele quedar aproximadamente a unos 363.300 kilómetros de la Tierra. Cuando la Luna se encuentra en fase llena tiene lugar este fenómeno: nuestro satélite se ve más brillante de lo normal y un poco más grande. De ahí que se lo conozca como Superluna. La Luna llena de junio es conocida como Luna de fresa (frutilla) y marca el inicio del verano en el hemisferio norte y el inicio del invierno en el hemisferio sur.
Durante la madrugada de ese día se verá en su máximo esplendor; sin embargo, a lo largo de las dos noches siguientes también podremos disfrutar de su imponente presencia.

La cara visible entró en fase de Luna llena el martes 14 de junio a las 21.52, hora argentina (00.52 GMT), pero alcanzó a verse más grande y brillante a las 20.21 horas. La misma fue visible desde cualquier punto del planeta a simple vista, ya que por su espectacular tamaño, no hizo falta utilizar binoculares, filtros ni telescopios.
El nombre Luna de fresa no tiene ninguna razón astronómica, simplemente está relacionada con la cosecha de fresas (frutillas) que se da en el hemisferio norte, pero la Luna no exhibió ningún color especial. Cada mes, a la luna se le ha otorgado un nombre de acuerdo a las características del clima que se impone. A esta primera Luna de verano o invierno -en los hemisferios norte y sur respectivamente- se la conoció como Luna de Fresa. Este nombre proviene de una tradición ancestral de los algonquinos, un grupo de nativos americanos que tomaban a esta Luna como señal para cosechar fresa salvaje. Y de ahí surge su nombre tan particular.

La Superluna de Fresa se apoderó del cielo esta noche, mostrando su máximo esplendor. Sin embargo, a lo largo de las dos noches siguientes también podremos disfrutar de su imponente presencia. Dependiendo de las condiciones atmosféricas de cada noche, podría adquirir una coloración rojiza o cobre. Hoy podrá verse hasta un 17 % más grande y 30 % más brillante que otras noches. Para la noche de mañana, nuestro satélite natural irá perdiendo intensidad hasta volver a verse en su tamaño habitual.
Aunque el 17 por ciento no hace una gran diferencia en el tamaño detectable, una superluna llena es un poco más brillante que otras lunas durante todo el año. Puede ser difícil detectar visualmente una superluna, pero tiene un efecto en la Tierra. Debido a que la Luna está en su punto más cercano a la Tierra, puede causar mareas más altas de lo habitual.

La Luna llena ocurre aproximadamente una vez al mes cuando el Sol, la Tierra y el satélite natural terrestre se alinean en una línea invisible de 180 grados. La órbita de la Luna tiene una diferencia de unos 5 grados con respecto a la de la Tierra, por lo que generalmente está un poco más alta o más baja que la sombra de la Tierra, lo que permite que los rayos del Sol iluminen el lado que mira hacia la Tierra.
Durante cada órbita de 27 días alrededor de la Tierra, la Luna alcanza su perigeo, a unas 226 000 millas (363 300 km) de la Tierra, y su punto más lejano, o apogeo, a unas 251 000 millas (405 500 km) de la Tierra. ‘Superluna’ no es un término astronómico oficial, pero generalmente se usa para describir una Luna llena que se encuentra dentro de al menos el 90 por ciento del perigeo.
Las superlunas solo ocurren de tres a cuatro veces al año y siempre aparecen consecutivamente. A lo largo de la mayor parte de la órbita de la Tierra alrededor del sol, el perigeo y la luna llena no se superponen.
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