
Cada año se vierten hasta 8 millones de toneladas de plástico en los océanos. Según la Fundación Ellen MacArthur, especialista en la investigación sobre los deshechos plásticos, si los actuales patrones de producción y consumo de plástico permanecen, en 2050 habrá más plástico que peces en el océano.
Esa estimación indica que aproximadamente 99% de las aves habrán ingerido plástico. La basura marina perjudicará a 600 especies marinas. El 15% de especies afectadas por ingestión y enredamiento con basura marina plástica se encontrarán en peligro de extinción.
Anualmente se generan 300 millones de toneladas de residuos plásticos. Las bolsas de plástico se han encontrado en la cumbre del monte Everest, casquetes polares y lugares más profundos del océano. Las bolsas plásticas son confundidas con medusas u otros alimentos por la fauna marina. En junio del 2018, apareció un cachalote muerto en las costas de España, se encontró en su interior 32 kilos de bolsas plásticas, redes y un tambor. A nivel mundial, el 50% del total de residuos plásticos son plásticos de un solo uso.
En este marco centenas de investigaciones rondaron la problemática de la contaminación del plástico y sus efectos en la vida cotidiana, sin embargo, un nuevo estudio dirigido por profesionales de la Universidad de Hull en el Reino Unido y publicado en Science of The Total Environment, analizó muestras de tejido pulmonar humano para detectar y caracterizar cualquier microplástico presente y encontró 39 microplásticos en total dentro de 11 de las 13 muestras de tejido pulmonar. De los detectados se identificaron 12 tipos de polímeros, los más abundantes de los cuales fueron el polipropileno, el tereftalato de polietileno, el PET y la resina.
Se han muestreado microplásticos en el aire en todo el mundo y se sabe que su concentración aumenta en áreas de alta actividad humana, especialmente en interiores. La investigación científica debía descubrir si los microplásticos del medio ambiente se pueden inhalar, depositar y acumular dentro de los pulmones humanos, y la nueva investigación sugiere que los microplásticos se pueden inhalar.

En el pasado se informaron síntomas y enfermedades respiratorias luego de la exposición a niveles ocupacionales de microplásticos dentro de entornos industriales. Una investigación previa produjo la detección de microplásticos en sangre humana por primera vez en marzo, mostrando que las partículas pueden alojarse en diferentes partes del cuerpo. Todavía no se conocen los impactos en la salud de la inhalación de microplásticos, pero los científicos están preocupados porque ya se sabe que las partículas de contaminación del aire causan una variedad de problemas de salud graves y millones de muertes prematuras al año.
Laura Sadofsky, autora principal del artículo, indicó: “no esperábamos encontrar la mayor cantidad de partículas en las regiones inferiores de los pulmones, o partículas de los tamaños que localizamos. Esto es sorprendente ya que las vías respiratorias son más pequeñas en las partes inferiores de los pulmones y habríamos esperado que las de estos tamaños fueran filtradas o atrapadas antes de llegar tan profundo en los órganos”.
Este estudio de los científicos de la Universidad de Hull registró altos niveles de microplásticos atmosféricos durante un estudio de un año en un sitio cercano a una ruta muy transitada. Los investigadores detectaron que los microplásticos más abundantes provenían de envases de plástico degradados o bolsas; y nailon, que puede ser de la ropa; así como resinas, que podrían provenir de caminos degradados, marcas de pintura o caucho de llantas. Los científicos también encontraron microplásticos del tamaño y la forma que los humanos pueden inhalar.

Lauren Jenner, otra de las autoras principales y estudiante de posgrado en la Escuela de Medicina de Hull York, afirmó que “este estudio subraya que los microplásticos están en todas partes. Muestra que están presentes en niveles altos en áreas exteriores seleccionadas y que los niveles pueden ser más altos que en interiores. Es vital que ahora investiguemos los entornos al aire libre a los que los humanos están expuestos regularmente para descubrir los niveles de exposición y los tipos de microplásticos presentes”.
La inhalación de microplásticos es un motivo emergente de preocupación por lo que se sabe por estudios recientes que se han observado en muestras de tejido pulmonar humano. Los plásticos están diseñados para ser duraderos, por lo que pueden permanecer dentro del cuerpo durante largos períodos sin posibilidad de que se descompongan o eliminen. “Estos hallazgos ahora pueden formar parte del trabajo futuro para ayudar a determinar cualquier impacto en la salud, permitiéndonos usar tipos representativos y niveles de exposición realistas de tales microplásticos en estudios celulares adicionales”, concluye Jenner.
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