
Ya hay evidencias sólidas que indican que la vacunación contra el COVID-19 no afecta a la fertilidad de mujeres y hombres. Pero la información sobre el impacto de la inmunización sobre los ciclos menstruales es aún limitada. Se sabe que los ciclos menstruales muestran una amplia variabilidad en cada persona. Los cambios incluyen la duración del ciclo y la duración y la intensidad del sangrado menstrual.
Una nueva investigación de la Universidad de Washington en St Louis, Estados Unidos, sugirió ahora que muchas personas que no suelen menstruar declararon haber experimentado hemorragias intermitentes u otros síntomas de la menstruación después de recibir la vacuna COVID-19. El estudio se hizo a través de una encuesta en línea. Por la metodología que se usó, puede haber limitaciones.
Fue el primer estudio que examina el sangrado menstrual asociado a la vacuna en personas que toman testosterona u otras hormonas que suprimen la menstruación. La investigación se centra en personas con una serie de identidades de género como personas trans, personas no binarias o de género fluido.
Hasta ahora, los estudios anteriores sobre los síntomas menstruales relacionados con la vacuna contra el COVID-19 se habían centrado principalmente en las mujeres cisgénero (CIS). Es decir, sobre mujeres cuya identidad de género coincide con el género femenino que se les asignó al nacer.
“Es importante examinar el impacto de la vacuna contra el COVID-19 en la menstruación y el sangrado intermenstrual en las personas que no son mujeres CIS, ya que con demasiada frecuencia se las deja fuera del debate”, dijo la doctora Katharine Lee, becaria de investigación postdoctoral en la división de ciencias de la salud pública de la Universidad de Washington en San Luis, primera autora del estudio.

“Espero que este estudio se sume a las crecientes pruebas de que tal vez deberíamos incluir los períodos como parte de la investigación sobre vacunas de forma más amplia. Nuestros hallazgos también subrayan la importancia de incluir a personas con diversidad de género cuando estudiamos partes de la biología que están estrechamente relacionadas con la fisiología reproductiva basada en el sexo, como los períodos”, remarcó.
La doctora Lee presentará los resultados del estudio en la reunión anual de la Asociación Americana de Anatomía durante el encuentro de Biología Experimental (EB) 2022, que se celebra en Filadelfia del 2 al 5 de abril.
Los investigadores han informado previamente de que algunas personas con ciclos menstruales regulares o predecibles experimentan cambios en el calendario o los síntomas de sus períodos después de recibir la vacuna contra el COVID-19, aunque estos cambios suelen ser temporales y no hay evidencia de que la fertilidad se vea afectada. Para el nuevo estudio, Lee y sus colegas analizaron un subconjunto de respuestas a una encuesta en línea sobre las experiencias menstruales después de la vacunación para obtener información específica sobre las personas que no suelen menstruar.
De las más de 160.000 personas que respondieron a la encuesta, los investigadores identificaron a 552 personas que dijeron que usaban testosterona u otras hormonas de afirmación del género y que no solían menstruar. La mayoría de estos encuestados (84%) seleccionaron más de una categoría de género, con 460 que se identificaron como transgénero, 373 que especificaron que se identificaban como hombre o varón, 241 que se identificaron como no binarios y 124 que indicaron que eran queer/no conformes con el género.

Un tercio de las encuestadas declaró haber tenido una hemorragia intermenstrual después de recibir la vacuna COVID-19, el 9% declaró tener dolor en el pecho o en las mamas y el 46% declaró tener otros síntomas que normalmente asociarían con una menstruación, como calambres e hinchazón. Algunos encuestados utilizaron las casillas de texto abiertas de la encuesta para informar de importantes efectos negativos sobre la salud mental en respuesta a los síntomas del período, como ansiedad, depresión, disforia de género, ataques de pánico e ideas suicidas.
“Espero que debatir estos hallazgos abiertamente permita a la gente saber que esto podría ser un efecto secundario para que puedan prepararse adecuadamente”, dijo la doctora Lee. “Esto es especialmente importante dado el hecho de que algunas personas describieron resultados de salud mental como la ansiedad, la depresión y la ideación suicida como respuestas a una hemorragia inesperada después de la vacunación”.
Lee añadió que una mejor comprensión de los posibles efectos secundarios de la menstruación puede ayudar a abordar las necesidades de las poblaciones médicamente desatendidas, incluidas las personas con diversidad de género, así como ayudar a reducir las dudas sobre la vacuna. El equipo de investigación compartió los resultados de un subconjunto diferente de la misma encuesta en la plataforma medRxiv y aún no fue revisada por pares.
En febrero pasado, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios informó que los trastornos menstruales, como alteraciones que afectan a la cantidad de sangrado y la duración del ciclo, fueron objeto de evaluación por parte de las agencias de medicamentos europeas a lo largo del segundo semestre de 2021. En esa evaluación se revisó toda la información disponible en ese momento a nivel europeo y mundial, para cada una de las vacunas autorizadas en la Unión Europea.
Los datos disponibles hasta ese momento no apoyaban la hipótesis de una posible relación causal de estos trastornos con las vacunas autorizadas. Tampoco se detectó un patrón común determinado en el perfil de los problemas identificados ni de las pacientes y la frecuencia observada de estos trastornos en los casos notificados no superaba la frecuencia esperada en la población general de mujeres sin vacunar.

“En general los ciclos menstruales de una mujer a lo largo de su vida son muy variables en cuanto a la intensidad y la duración y dependen de muchos factores. Incluso existen otras enfermedades y medicamentos que podrían estar presentes en la mujer en el momento de la aparición de dichos trastornos, que actúan sobre los mismos mecanismos fisiológicos que regulan el proceso de la menstruación y causan síntomas similares y que por tanto, podrían ser la causa de estos trastornos”, señaló el comunicado de la Agencia Española.
“Posteriormente se han dado a conocer los resultados de algunos estudios realizados (algunos aún sin publicar) que apuntan a cambios leves y transitorios en la menstruación tras la vacunación, aunque los propios autores reconocen la calidad limitada en la obtención de la información”, informó. Tras conocerse estos estudios y para valorar de forma más exhaustiva y poner en contexto toda la información generada, se ha iniciado, por parte de las autoridades reguladoras europeas, una nueva evaluación de la posible relación entre los trastornos menstruales y las vacunas de ARN mensajero desarrolladas por Pfizer y BioNTech y Moderna.
Consultada por Infobae, la doctora Patricia San Martín, coordinadora del Departamento de Salud Transgénero de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo (SAEM) y especialista del Hospital Ramos Mejía, dijo que “no se han observado sangrado tras la vacunación contra el COVID-19 en población de más de 200 personas que atendemos que residen en Capital Federal y Conurbano. Sería un tema para indagar más. Una posibilidad es que nuestra población de pacientes han recibido hormonización se han inmunizado con vacunas diferentes a las aplicadas en la encuesta que se hizo en los Estados Unidos. Pero habría que estudiarlo”.
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