
El equipo de investigadores, liderado por Kevin Yates, bioquímico de la Universidad de California-Davis, en Estados Unidos, modificó el vegetal haciendo uso de una variante de la hormona paratiroidea (PTH), conocida por su eficacia, para intervenir en la regulación del metabolismo del calcio y del fósforo en el organismo.
Los investigadores, crearon una lechuga capaz de producir una hormona que estimula la formación de hueso. Sus semillas se podrían cultivar en la Estación Espacial Internacional y en los futuros viajes a Marte, donde la falta de gravedad reduce la masa ósea de los tripulantes. Esto ayudaría a los astronautas a mitigar su merma ósea simplemente comiendo una ensalada. Según detallaron, con 300 gramos de lechuga al día, los astronautas podrían obtener la cantidad necesaria para evitar problemas a los huesos.
“Ahora mismo, los astronautas de la Estación Espacial Internacional realizan ciertos ejercicios para tratar de mantener su masa ósea -apuntó Yates- pero no suelen estar allí más de seis meses”. La NASA se está preparando para enviar seres humanos a Marte en la década de 2030.
Sin embargo, en una misión tripulada a Marte se tardarían unos 10 meses en llegar y los astronautas se quedarían alrededor de un año para estudiar el planeta antes de hacer el viaje de vuelta a la Tierra. Algunos estudios indican una pérdida media de más del 1 % de material óseo por cada mes que se pasa en el espacio. Este viaje de tres años podría favorecer la vulnerabilidad de los viajeros a la osteopenia y, más tarde, a la osteoporosis.

Como alternativa y con ayuda de la NASA, Yates y sus colegas Somen Nandi y Karen McDonald, también de la Universidad de California-Davis, pensaron una forma para que los tripulantes produjeran ellos mismos esa sustancia: las lechugas. “Los astronautas pueden llevar semillas transgénicas, que son muy pequeñas y cultivarlas como si fueran lechugas normales- señaló Nandi- así podrían utilizar las plantas para sintetizar productos farmacéuticos como la PTH y luego comérselas”.
El equipo también quiere comprobar cómo crece la lechuga transgénica en la Estación Espacial Internacional y si produce la misma cantidad de PTH que en la Tierra. Respecto a su sabor, aunque los investigadores aún no la probaron porque no se ha establecido su seguridad, prevén que será muy parecido al de una lechuga normal, como la mayoría de las demás plantas transgénicas. Los experimentos realizados en la Estación Espacial Internacional confirmaron que se pueden cultivar lechugas normales en este entorno tan limitado.
Aún quedan varias fases antes de que pueda llegar como alimento a los astronautas. Los investigadores tienen que optimizar los niveles de expresión de la PTH y luego probar la capacidad de esta variedad para prevenir con seguridad la pérdida de hueso en modelos animales y en ensayos clínicos con humanos.

“Me sorprendería mucho que, para cuando enviemos astronautas a Marte, las plantas no se estén utilizando para producir productos farmacéuticos y otros compuestos beneficiosos”, expresó Yates.
Además de sus beneficios para los futuros viajeros espaciales, los investigadores afirmaron que este tipo de verdura también podría ayudar a evitar la osteopenia y la osteoporosis en regiones de la Tierra con recursos limitados y sin acceso a los medicamentos tradicionales.
Para la investigación, se examinaron varios tipos de lechugas modificadas y se llegó a la conclusión de que por kilo de lechuga se obtienen entre 10 a 12 miligramos de PTH. Eso significa que con 380 gramos de lechuga al día, un astronauta podría obtener toda la paratiroidea necesaria para evitar problemas en los huesos.
Al ser consultado sobre las bondades de la lechuga transgénica, el médico y profesor emérito de Reumatología en la Universidad de Aberdeen, Reino Unido, David Reid, destacó que este hallazgo “podría ser útil en términos de tratamiento de la osteoporosis”

“El desarrollo de alimentos para el tratamiento de enfermedades frecuentes en la población es algo que se ha realizado por mucho tiempo, un ejemplo es que en Chile las harinas son fortificadas con ácido fólico en busca de prevenir enfermedades en el feto durante el embarazo”, señaló Rafael Quiroga, ingeniero en alimentos de Sodexo, Chile. El especialista, también destacó que aquellos alimentos modificados genéticamente podría ser una contribución importante al tratamiento de las enfermedades que enfrenta la sociedad actual, “de forma cotidiana y menos invasiva como lo son los tratamientos farmacológicos”
Por otro lado, Eliana Reyes, médica, nutrióloga y directora de la Escuela de Nutrición de Universidad de Los Andes, indicó que “no hay que mirar con malos ojos los alimentos que fueron intervenidos de manera genética, ya que es un gran avance que la lechuga se pueda cultivar en el espacio. Esto demuestra que los alimentos modificados genéticamente o transgénicos no son necesariamente algo malo porque están utilizados para mejorar la salud del ser humano”.

La lechuga tiene muchos beneficios para el organismo, como fibra y agua. Se pueden consumir grandes cantidades de lechuga y siempre van a aportar un alto valor nutricional
Yetes y su equipo presentaron las primeras conclusiones en la American Chemical Society en San Diego. Y si bien los resultados finales del experimento aún se encuentran en una etapa inicial, los investigadores expresaron que esto podría ser una buena noticia no solo para los astronautas, sino también para todas las personas.
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