
El próximo martes 18 de enero, podremos observar desde la Tierra el paso cercano de un asteroide que cruzará el espacio a una velocidad de hasta 80.000 kilómetros por hora.
Según lo califica la revista Science Alert se trata de un objeto inmenso, que tiene el doble de tamaño que un rascacielos y que tiene una calificación de la NASA como “potencialmente peligroso” en su paso por el espacio.
De acuerdo con los científicos, tiene un diámetro de 1.052 kilómetros y pasará a una distancia mínima de nuestro planeta de 0,13 unidades astronómicas, que equivale a millones de kilómetros. Una unidad astronómica (abreviado como AU o ua) es una unidad de longitud equivalente a unos 149,597,870.7 92,955,807.3 kilómetros.

Este asteroide ha sido numerado 7482 (1994 PC1) y, su primera visión data del año 1974, aunque no se tenía constancia de sus movimientos a lo largo del espacio exterior hasta 20 años después, en 1994.
Como la gran mayoría de los asteroides, su recorrido cerca de la atmósfera terrestre suele generar dudas sobre si es posible que impacte contra la Tierra.
A pesar de que es muy poco frecuente que un asteroide sea capaz de penetrar la atmósfera terrestre, ha habido dudas entre los ciudadanos después de que haya sido calificado como “potencialmente peligroso”. Y es por ello que muchos se preguntan, ¿es esta calificación una señal de que un asteroide podría caer en la Tierra en los próximos días?
La distancia es clave

El término de “potencialmente peligroso” siembra muchas preguntas en la población. Su significado alude a que no se trata de un asteroide de paso y que tiene probabilidades de poder chocar contra la atmósfera terrestre e incluso atravesarla y alcanzar la Tierra, aunque se trate de una posibilidad milimétrica o casi inexistente, pero esté.
En este caso, no hay riesgo real de que choque contra la Tierra, puesto que el asteroide pasará a una distancia de aproximadamente 2 millones de kilómetros.
El riesgo no es inexistente. Se trata de una probabilidad microscópica, pero el hecho de que pudiera suceder en un escenario apocalíptico hace que obtenga la calificación de “potencialmente peligroso”.
Sin embargo, no hay motivo para la preocupación. Lo que suena como un asteroide que podría causar en los humanos el mismo destino que sufrieron antaño los dinosaurios es en realidad la alusión a un suceso casi imposible de que ocurra y que nos avisa para que podamos verlo.
El asteroide 1994 PC1 fue descubierto en 1994 por el astrónomo RH McNaught con el uso del observatorio de Siding Spring en Australia y tras pasar cerca de la Tierra este martes, el asteroide volverá a aproximarse a una distancia semejante en 2105.
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