
Finalmente Estados Unidos aprobó el uso de las píldoras de Pfizer contra el COVID-19. Las autoridades sanitarias se mostraron esperanzadas en que el nuevo medicamento, que reduce un 88% las hospitalizaciones en enfermos graves, ayude a detener la propagación de la variante Ómicron, que ya se encuentra presente en el 73% de los casos en ese país, datos del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).
En un comunicado de la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) especificaron que la pastilla puede utilizarse para tratar casos moderados de COVID-19 en adultos y mayores de 12 años con al menos 40 kilogramos de peso y que tengan condiciones previas, como obesidad o problemas de corazón, que les ponga en riesgo de ser hospitalizados.
Decenas de millones de estadounidenses, incluidas personas vacunadas y no vacunadas, serán elegibles si se infectan con el virus.
Este fármaco, de nombre Paxlovid, sería la forma más rápida y barata de combatir el COVID-19, aunque se espera que los suministros sean extremadamente limitados al principio. La farmacéutica Merck está en las últimas fases de fabricación de una pastilla similar, de nombre Molnupiravir, pero aún está pendiente de autorización por parte de la FDA.

Sin embargo, Paxlovid parece ser sustancialmente más eficaz que la píldora antiviral de Merck. En un ensayo clínico, el fármaco Molnupiravir redujo el riesgo de hospitalización y muerte en pacientes de alto riesgo en un 30%, frente al 88% de Pfizer.
Los datos del ensayo clínico de Pfizer, realizado a aproximadamente 2.250 personas no vacunadas, con al menos un factor de riesgo (obesidad, hipertensión o diabetes) demostraron que este nuevo medicamento reduce en un 88% las hospitalizaciones y muertes en ese tipo de pacientes. Además, de acuerdo con esos ensayos, se pudo comprobar que incluso es eficaz contra la variante Ómicron.
Ya el gobierno estadounidense confirmó la compra de Paxlovid para el tratamiento de 10 millones de personas. “Esta autorización proporciona una nueva herramienta para combatir el COVID-19 en un momento crucial de la pandemia, a medida que surgen nuevas variantes”, afirmó Patrizia Cavazzoni, directora del Centro de Evaluación e Investigación de Medicamentos de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) a través de un comunicado.
Hasta el momento, el principal tratamiento fuera del hospital, para los pacientes de alto riesgo de COVID-19 eran los anticuerpos monoclonales infundidos. Sin embargo, son complicados para administrar y se dirigen a la proteína de la espiga, de rápida mutación.
La diferencia es que la píldora de Pfizer está dirigida a una proteína del interior del virus que se cree que muta con poca frecuencia. Las pruebas de laboratorio de Pfizer indican que Paxlovid seguirá funcionando contra Ómicron.
La pastilla sólo podrá ser comprada con receta médica y los pacientes deben tomarla tan pronto como sepan que tienen la enfermedad, como máximo dentro de los cinco primeros días en los que hayan presentado síntomas, detalló la FDA en su comunicado.
Los dos principios activos del medicamento, PF-07321332 y ritonavir, disponibles en comprimidos separados, se deben tomar juntos dos veces al día, durante cinco días.

La FDA dijo que Paxlovid no debe combinarse con ciertos medicamentos, incluida una estatina de uso común, ya que el ritonavir puede interferir con ellos y causar efectos secundarios graves. Con algunos medicamentos, es posible que los médicos deban recomendar a los pacientes que dejen de tomar su medicación habitual durante unos días o ajustar su dosis.
Pfizer mostró predisposición para producir 120 millones de paquetes de pastillas en 2022.
Los paquetes cuentan con 30 píldoras y cada uno se destinaría a un paciente. De todas maneras, todas esas dosis no estarán disponibles al mismo tiempo y Pfizer ya advirtió que su objetivo principal es tener suficientes medicamentos para 30 millones de personas para mediados del próximo año, aunque se están evaluando opciones para acelerar el proceso.
Los casos de coronavirus han ido en marcado aumento desde principios de noviembre, principalmente en el medio oeste y noreste, primero impulsados por la variante Delta y ahora por Ómicron.
El doctor Nahid Bhadelia, director del Centro de Políticas e Investigación de Enfermedades Infecciosas Emergentes de la Universidad de Boston, aclaró que sería importante para los gobiernos estatales y locales dar prioridad a las personas médicamente vulnerables, particularmente en los asilos de ancianos y las clínicas en las comunidades más afectadas.
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