Reciclado de autos en Argentina: ¿qué pasa con los vehículos cuando ya no se usan?

Casi la totalidad del automóvil puede reciclarse, pero en Argentina la realidad es distinta a la de otros países

Alrededor de 14 millones de autos circulan por toda la Argentina, con especial concentración en Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Santa Fe, según el informe de cierre de 2019 de la Asociación de Fabricantes de Autopartes (AFAC). Ahora, ¿es posible reciclar esos autos?, ¿qué pasa con ellos cuando ya no se usan?

La respuesta a la primera pregunta es sí: casi la totalidad de un auto puede reciclarse. En Europa, por ejemplo, la ley exige que el 95% del peso del vehículo se recupere, pero en Argentina lamentablemente la realidad es muy distinta.

El proceso desde que un coche dado de baja ingresa a un desarmadero es así: desarme, chequeo sobre las piezas recuperadas y evaluación de qué destino darles. Si la pieza es recuperable se reinserta al mercado como repuesto, o incluso para ser colocada en vehículos 0km.

Esto implica un doble sentido de reciclaje: por un lado recuperamos la pieza y por otro lado evitamos que se vuelva a producir una pieza igual, con todo lo que el proceso implica’', explica a Carbono News Fernando Aníbal Diez, titular de la Cámara de Recuperadores y Venta de Autopartes (CARVA).

Sin embargo, Argentina está muy lejos del modelo europeo. “El principal problema que tenemos pasa por el tema legislativo. La ley de desarmaderos (2003) establece el recupero solamente de 30 piezas que ellos consideraban que se podían recuperar”, dice Diez, quien no encuentra una respuesta lógica a por qué esa cantidad limitada de piezas.

Así, como suele pasar en los cuentos y en la vida, se abren dos caminos para un auto y sus piezas: el legal, y el mercado negro. Y uno de los dos es mucho más rentable que el otro.

La senda legal

“La mayoría de las piezas tenemos prohibido venderlas”, arranca Diez.

-El auto dado de baja va a un desarmadero habilitado. Hay poco más de 72 legales en todo el país.

-Se descontamina el vehículo: esto implica retirar fluidos, aceite, combustible, y elementos contaminantes para que no causen daño ambiental al caer en la tierra.

-Se hace una declaración jurada para solicitarle a la Dirección Nacional de Registro del Automotor (DNRPA) el recupero de las piezas permitidas (dentro de las 30 que son legales).

-Lo que no está autorizado para recuperarse “por lo general van a compactación, porque sino corrés el riesgo de que te clausuren. Imaginate que te clausuren por vender un farolito o algunas de las cosas que están prohibidas”, dice Diez.

-Después, división de metales. “Hay una diferencia de precios entre lo que es la chatarra a granel y el aluminio, cobre, chapa. Se divide para generar las ventas con mejor valor residual. Por las cantidades van a plantas fraccionadoras que algunas dependen de metaleros grandes”, cuenta.

-Plástico: “Hoy por hoy reinsertarlo es complicado en Argentina. Sin embargo hay gente más comprometida que copia modelos europeos para reutilizarlo”, cuenta Diez.

-Gomas: van a parar a empresas de destrucción de neumáticos. Se destruyen y se usan para hacer hacen material para canchas de fútbol, o para la amortiguación de pisos.

-Compactación o basura: los metales que fueron a compactación y el plástico que se desecha se envían a plantas de tratamiento que lo reciben.

Planta legal de reciclaje y recupero (Foto Juan Pablo Marenco Gentileza CARVA)
Planta legal de reciclaje y recupero (Foto Juan Pablo Marenco Gentileza CARVA)

El mercado negro

“Para empezar, si un auto va a parar a un desarmadero ilegal, es robado o no está dado de baja por Formulario 04D con Recuperación de Piezas. De ese auto se vende el 100% de lo que está sano, porque estos desarmaderos ilegales no tienen ningún tipo de control”, asegura el titular de CARVA.

-No hay descontaminación. El vehículo se desarma en un baldío, o en un patio, cuya tierra recibirá todos los químicos nocivos.

-Por supuesto, tampoco hay declaraciones juradas ni autorizaciones, ni un límite a la cantidad de piezas “reciclables”, por lo que todo lo que pueda ser aprovechado (y vendido), se conserva. “Reciclan más que nosotros, porque le dan uso a más piezas”, dice irónicamente Diez.

Así, se alimenta un mercado ilegal con las piezas que un desarmadero legal está obligado a destruir. “Para muchos repuestos no existe la recuperación legal, y poner un repuesto nuevo implica muchísimo dinero”, compara Diez.

“Hoy con los costos de los repuestos nuevos, antes de dejar el auto tirado, si a alguien le ofrecen el repuesto barato, aunque lo consigan de mala manera, uno accede ante la falta de oferta”, agrega. Una situación cotidiana a la que cualquier dueño de un auto se enfrentó más de una vez.

Aquí algunos ejemplos de la diferencia de precios entre comprar repuestos nuevos y conseguirlos en el mercado negro:

El titular de CARVA asegura que ya muchas veces se planteó esta inequidad a las autoridades nacionales, pero hasta ahora no hubo una respuesta concluyente (Foto Gentileza CARVA)
El titular de CARVA asegura que ya muchas veces se planteó esta inequidad a las autoridades nacionales, pero hasta ahora no hubo una respuesta concluyente (Foto Gentileza CARVA)

Kit de airbag: son dos bolsas, una en el volante del conductor, y otra en el torpedo. Nuevas cuestan entre $80.000 y $90.000. Por otro lado, ilegalmente pueden conseguirse a menos de la cuarta parte, entre $15.000 y $20.000.

Gomas: como está prohibido venderlas en un desarmadero legal, todas las usadas que están a la venta en las gomerías y talleres tienen un origen ilegal.

Una goma estándar (“para un Sandero rodado 15, un Renault Logan, un Fiat Siena, un autito de calle”), el juego de cuatro gomas nuevas cuesta alrededor de $40.000. Ese mismo juego se consigue en el mercado negro por entre $8000 y $9000.

“En todas las gomerías venden gomas usadas y nosotros no las podemos vender. No digo que todas las gomerías tengan robadas, pero hay muchas gomerías, muchas gomas, y una de las cosas más robadas son las gomas”, cierra Diez.

El titular de CARVA asegura que ya muchas veces se planteó esta inequidad a las autoridades nacionales, pero hasta ahora no hubo una respuesta concluyente.

Entonces, mientras que las piezas y materiales que componen un auto sí tienen la posibilidad de ser reutilizados y reciclados, es el sistema normativo y burocrático el que lo impide, el que parece favorecer la ilegalidad de la venta de autopartes en lugar de la gestión sustentable de los vehículos en desarmaderos legales y autorizados donde cada elemento se aproveche al máximo cuidando de causar el mínimo impacto posible al ambiente.

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