Los apagones asfixian a los cubanos y hubo nuevos cacerolazos en la calles de La Habana

El desgaste cotidiano impulsa a familias enteras a tomar las calles entre el miedo a represalias y la incertidumbre por cuánto más resistirán bajo las actuales condiciones

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La noche del domingo, protestas en La Habana por los apagones en Cuba sacudieron los barrios entre Centro Habana y Habana Vieja. Vecinos, cansados de padecer hasta 15 horas diarias sin suministro eléctrico, salieron a manifestar su descontento ante el empeoramiento constante de sus condiciones de vida.

Las protestas se multiplican porque parte de la población afronta cortes de luz que, en algunos casos, dejan apenas una o dos horas de electricidad al día. Esta situación afecta la alimentación y el trabajo, mientras la acumulación de frustración ha quebrado el miedo a la represión, impulsando a familias a buscar respuestas que no han llegado por parte de las autoridades.

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La protesta del domingo comenzó cerca de las 22:00 en el límite entre Centro Habana y Habana Vieja. Los vecinos se movilizaron pacíficamente y exigieron la restitución del servicio eléctrico, interrumpido casi toda la jornada. Incluso después de que volvió la electricidad y llegaron las autoridades, muchos se mantuvieron en la calle, expresando su hartazgo ante la crisis.

El sábado anterior, habitantes de Cayo Hueso realizaron un cacerolazo después de recibir apenas una hora y media de electricidad en dos días. Episodios similares se han repetido en Miramar, Playa, Zanja y Hospital, y reflejan una tendencia que se extiende desde semanas atrás.

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Protestas y cacerolazos por la crisis eléctrica

Los cacerolazos se han convertido en la forma predominante de expresión del descontento social. El sábado 30 de mayo, la comunidad de Cayo Hueso protagonizó una manifestación nocturna tras largos cortes de energía, quedando prácticamente sin servicio. “Desde ayer hasta hoy una hora y media de electricidad”, relató un vecino. Otro denunció: “Solo una hora de luz, abusivo”.

En Miramar y Playa, residentes señalaron condiciones similares: “Solo 3 horas de electricidad desde ayer 5 p.m.”. Los cacerolazos también han surgido en Zanja y Hospital, donde vecinos de un edificio de 12 plantas salieron a las calles durante un corte prolongado. Además, en marzo de 2026 hubo protestas en Neptuno y Hospital y en Salud y Belascoaín, lo que evidencia una cadena de manifestaciones en distintos barrios de la ciudad.

Testimonios y clima social ante los apagones en Cuba

El hartazgo de la población cubana ante los apagones aparece reflejado en los testimonios recogidos. “No sé hasta cuándo podrá resistir una persona”, expresó una vecina, mostrando la tensión emocional generalizada entre las familias.

Residentes también han advertido que la falta de electricidad afecta a ciudades fuera de la capital. “Así mismo tienen a Santiago de Cuba a oscuras total”, señaló un usuario. El temor a represalias se mantiene presente; otra persona denunció: “Han metido presos a un montón de gente y les han dado golpes, sin duda hay miedo, son padres de familia y después esos niños”.

Personas transportan bidones de agua frente al Capitolio en La Habana, el miércoles 27 de mayo de 2026 (AP/Ramon Espinosa)
Personas transportan bidones de agua frente al Capitolio en La Habana, el miércoles 27 de mayo de 2026 (AP/Ramon Espinosa)

Las protestas han ido acompañadas de un incremento de la presencia policial y se han registrado detenciones en incidentes recientes, como en Alamar el 21 de mayo, donde al menos una persona fue arrestada tras reclamar por la falta de suministro eléctrico.

Reacción oficial y balance energético

La Unión Eléctrica reconoció un déficit de suministro energético durante el último fin de semana de mayo. Sus datos oficiales indican una disponibilidad de solo 1.400 megavatios frente a una demanda de 2.770 megavatios, lo que derivó en una afectación máxima de 1.890 megavatios durante el pico nocturno del viernes.

La empresa pública atribuye la situación a la falta de recursos para resolver la crisis con rapidez, pese a las demandas de la ciudadanía. Así, el malestar social va más allá de los aspectos técnicos y se refleja en una población cada vez menos dispuesta a resignarse al silencio y la espera, mientras continúan las respuestas represivas y la vigilancia en las calles.

El desgaste acumulado tras días de cortes constantes pone a prueba la paciencia de los vecinos de La Habana. En este escenario, el deseo de resistir se mantiene, aunque la esperanza de encontrar una solución parece cada vez más frágil.

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