
El narcotraficante uruguayo Sebastián Marset ha recurrido a diferentes opciones para enviar sus mensajes. Después de escaparse de Bolivia –donde se escondía en su faceta de futbolista– grabó un video en la clandestinidad en el que se lo veía enojado porque alguien lo había traicionado. También dio una entrevista a la televisión uruguaya o mandó audios a los medios de comunicación para expresar sus opiniones. Ahora, después de la detención de su esposa, escribió una carta.
Todas estas apariciones tuvieron en común que no se sabía desde dónde hablaba Marset.
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Su pareja, Gianina García Troche, está recluida en Paraguay desde la semana pasada donde es investigada por lavado de activos y narcotráfico. Hasta ese país también llegaron sus hijos y esta presencia, según las autoridades, es una “prueba de fuego” para el narcotraficante uruguayo.

Fue en este contexto que Marset envió una carta a varios medios de comunicación, que fue consignada este martes por Radio Carve. “Uruguay: me fui en el año 2018 y nunca más volví. No entiendo cuál es el deseo sexual que tienen conmigo, por qué no se ocupan mejor de los problemas del país y se olvidan de mí, que estoy lejos hace siete años”, dice el comunicado de Marset, dirigido a “cada uno de los países” que lo “persiguen”.
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Después de la referencia a Uruguay, Marset habla de Bolivia, el último país en el que se lo vio en julio de 2023. “El narcotráfico es el crecimiento del país; el país se sustenta de eso, así que entre fantasmas no nos vamos a pisar las sábanas. Tampoco hay una puta prueba contra mí ni mi familia. Se inventaron un caso que estoy tratando de revertir con dinero, que al final de cuentas eso era lo que querían”, señaló.
El narcotraficante asegura que no le tiene “ni un pelo de miedo” a Estados Unidos, a quien llama “esos malditos gringos”. Luego se refiere a Federico Santoro, acusado de formar parte de la organización liderada por Marset y lo señala como un “sapo” que, en la jerga narco, quiere decir delator.
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“Lo que haya hecho el sapo de Federico Santoro mediante cuentas bancarias lo hizo él. Ese no era mi trabajo. Si él se convirtió en sapo ahora, que tenga los huevos para asumir que ese era su trabajo. Yo no soy cambista. Yo manejo mi rubro bien manejado y no me meto en los trabajos de otros”, expresó Marset.
Sobre Paraguay –donde está detenida su esposa– Marset también hace referencia a que “viven del narcotráfico” en “gran parte” del país. “Respeten el narcotráfico, dejen de meterse con mi familia, tienen a la madre de mis hijos presa, sin si quiera una televisión en su celda, aislada como si fuera una delincuente peligrosa, y esa mujer no ha cometido ningún tipo de delito en toda su vida y lo tienen claro”, defendió Marset. El delincuente aseguró que tampoco hay pruebas contra su pareja.
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En otro fragmento pidió que dejen de “perseguir” a su familia. “Si van a seguir haciendo una persecución a mi familia, más vale que tengan los huevos bien puestos”, escribió Marset. Señaló que tiene “media ciudad tomada” y aseguró que “con tiempo y dinero” va a solucionar su “problema”.

Marset reconoció que contra él sí hay pruebas. “Las únicas pruebas que tienen contra mí –y acepto que las tienen, porque no soy mentiroso ni me creo que gané dinero jugando al fútbol– no les sirven de nada, porque han violado las leyes de entrega”, expresó.
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“Agarrarme no me van a agarrar nunca porque inteligencia tienen cero”, dice en otro fragmento. Y también se refiere a la hipótesis que esté en Venezuela. “Al menos aquí hay un presidente que tiene los huevos bien puestos”, señaló en referencia a Nicolás Maduro. “Es un narcogobierno, pero no lo niega; acá se mantienen firmes, no son como los hipócritas paraguayos que le lamen los huevos a Estados Unidos y trafican sin parar”, expresó.
Marset recordó en la carta que sus abogados hablaron con el fiscal general de Paraguay para que él se entregue y no encarcelaran a sus familiares, pero el funcionario no aceptó el acuerdo.
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El texto finalizó con el pedido de que liberen a la madre de sus hijos –que “está sufriendo indebidamente”– y se muestra dispuesto a acordar: “Si en algún momento quieren llegar a un acuerdo conmigo, mis abogados pueden sentarse a escuchar, pero dejen a mi familia en paz. Yo sé que nada es gratis, pero digan la cifra y terminemos con esta farsa”.
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