Cómo es el ejercicio del periodismo en dictaduras, gobiernos autoritarios o democracias, según Héctor Carbonell

En su artículo “Periodismo oficial y Periodismo libre”, el periodista cubano explica la labor de la prensa en esos tres contextos. La influencia de las corrientes comunistas “para condicionar el subconsciente del pueblo”

Héctor Carbonell, periodista cubano
Héctor Carbonell, periodista cubano

“El enorme poder que posee la prensa debe usarse en defensa de nuestras instituciones democráticas y de los gobernantes que demuestren honestidad y eficiencia”. Así se refirió sobre el ejercicio del periodismo Héctor Carbonell en su artículo “Periodismo oficial y Periodismo libre”, ganador del Premio Nacional del Colegio de Periodistas de Cuba en el exilio 2020.

En su texto, publicado recientemente por el Instituto de Estudios Cubanos, el comunicador indicó que para hablar de la labor periodística se debe tener en cuenta el ambiente en el cual es desarrollada. En esa línea, destacó tres “entornos muy diferentes”: una dictadura totalitaria, un gobierno autoritario o una democracia representativa con poderes equilibrados.

Con respecto al primer caso, Carbonell sostiene que el periodismo oficial no es verdadero periodismo. Por el contrario, “se trata de empleados públicos que se encargan de informar a la población lo que el gobierno desea”. En América Latina, por ejemplo, esta práctica se ve acentuada hoy en día en países como Cuba, Venezuela y Nicaragua, comandados por regímenes totalitarios.

Ante la censura que han sufrido los periodistas independientes en esas naciones, y frente a la cada vez mayor falta de medios críticos del poder, en los últimos años han sido de vital importancia las redes sociales.

El periodista cubano asegura que el periodismo libre no existía en las dictaduras totalitarias hasta hace pocas décadas. Hoy es posible “gracias al desarrollo de las redes sociales”. Éstas, explica, “son más difíciles de controlar, pero también vulnerables frente a un gobierno que no tiene ningún escrúpulo en usar los medios que sean necesarios para evitar que sean expuestos sus asesinatos e injusticias”.

Periodistas de Venezuela, Cuba y Nicaragua denuncian a diario la feroz censura que sufren en sus países
Periodistas de Venezuela, Cuba y Nicaragua denuncian a diario la feroz censura que sufren en sus países

Con relación a la labor periodística en países dirigidos por gobiernos autoritarios, Carbonell señala que “el primer deber del periodista, oficial o independiente, es evitar que el gobierno degenere en una dictadura totalitaria”. “Su labor debe concentrarse en señalar principalmente las ventajas, siempre con la verdad, de un gobierno autoritario o democrático versus un régimen como el comunista, la principal amenaza contra la humanidad en el siglo XXI”.

Por ese motivo, considera que para los periodistas no es suficiente con denunciar “los genocidios aberrantes de este sistema”, sino que se debe “ir a la esencia de su ser”. Para explicar esto cita el caso del marxismo-leninismo, al que considera “no más que la teoría de un vago, manipulada por sucesivos psicópatas como Lenin, Stalin, Mao-tse Tung y Fidel Castro”. Según Carbonell, el propósito de todos ellos fue “apoderarse del gobierno y esclavizar sus pueblos”.

El periodista cubano tildó a Carlos Marx de “parásito eterno”: “Nunca trabajó, jamás cobró un salario y tuvo la suprema arrogancia de pretender enseñarle a los trabajadores como mejorarlo”. “Por eso el resultado siempre ha sido el mismo: miseria y terror”.

En esa línea se refirió también a Lenin, “el teórico complementario del engendro ideológico”. “El golpe bolchevique no fue para liberar al pueblo sino para encadenarlo”, apuntó.

Según Carbonell, dictadores como Fidel Castro se han apoderado del Gobierno “para esclavizar a sus pueblos"
Según Carbonell, dictadores como Fidel Castro se han apoderado del Gobierno “para esclavizar a sus pueblos"

Carbonell explicó, por su parte, que en estos dos primeros escenarios también puede existir “el periodismo en el exilio”. Algo que se ve mucho por estos días, sobre todo entre comunicados venezolanos y cubanos.

Al respecto, hizo hincapié en José Martí, “nuestro primer gran periodista exiliado”: “Nos orientaba que para ejercer este sacerdocio era necesario el corazón de un gigante y la pureza de un niño. Dependiendo del país en que se desenvuelva esta labor, las condiciones económicas y políticas existentes pueden llegar a dificultarla y en ocasiones a realizarla con grandes riesgos. Sacar a la luz lo que está en la sombra y luchar con la verdad debe ser su meta”.

El tercer entorno planteado por el comunicador cubano es el periodismo libre ejercido en una República con estado de Derecho. Si bien a priori aparece como el más fácil, “debe mantener un balance sumamente delicado para no caer en el partidismo”. Si ese balance se pierde, Carbonell esgrime que “la primera baja, como en la guerra, es la verdad”.

“Lo partidario se convierte en lo verdadero y hasta la calumnia luce aceptable. Creyéndose sinceros se pueden cometer los más grandes errores. Es una realidad que nadie es totalmente objetivo, pero el periodista debe hacer el máximo esfuerzo por serlo y sobretodo evitar las denuncias incendiarias”, aseveró.

Muchos periodistas deben irse al exilio ante la censura y persecución de las dictaduras de sus países
Muchos periodistas deben irse al exilio ante la censura y persecución de las dictaduras de sus países

Carbonell recordó el caso del político-periodista Eduardo Chibas, quien durante mucho tiempo se dedicó a denunciar la corrupción de los políticos en Cuba. Al comprobar que su palabra no era suficiente para condenar a los denunciados, Chibas se suicidó. No obstante, “su cruzada dañó considerablemente la credibilidad de las instituciones y sus gobernantes”.

Luego el general Fulgencio Batista aprovechó la coyuntura en la isla para tomar el poder, “y su golpe de estado propició que un psicópata como Fidel Castro se sintiera con el mismo derecho a usar la fuerza”: “El tenebroso resultado todos lo conocemos”.

Carbonell subrayó en su artículo que los países en donde impera una prensa “fanatizada y descalificadora”, tarde o temprano se empiezan a sentir “las consecuencias catastróficas”. “Expresiones como: todos los políticos son corruptos, todos los jueces se venden, todos los policías son abusadores, los ricos no obedecen las leyes, son parte del arsenal venenoso que utilizan los comunistas para ir condicionando el subconsciente del pueblo. Cuando el veneno haya penetrado lo suficiente ellos vendrán a ‘salvarnos’”.

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