Virginia Staricco, la empresaria que promueve la igualdad de género y el cuidado de niños en Uruguay: “Hay que generar un cambio cultural”

Llevó a Mirtrans a ser la mayor compañía de transporte y logística del país, pero su mayor aspiración es ayudar a “mujeres que sufren violencia doméstica, y a sus hijos”. Por eso creó el Centro de Cuidados, en Barros Blancos, que cuenta con el apoyo estatal, sindical y empresarial. En qué consiste este proyecto

lgoyret@infobae.com


Virginia Staricco, vicepresidenta de Mirtrans Uruguay
Virginia Staricco, vicepresidenta de Mirtrans Uruguay

Virginia Staricco es una exitosa empresaria uruguaya, de 41 años. Desde 2007 inició en el país Mirtrans, una compañía de logística y transporte que en estos trece años pasó de tener tres camiones, a una flota de 350. En ese tiempo, además, se convirtió en la más grande de Uruguay. Sin embargo, su gran anhelo -y motor de trabajo- siempre fue el compromiso social. Más específicamente, colaborar con “mujeres en situación de vulnerabilidad, violencia doméstica, y sus hijos”.

Desde muy pequeña se dio cuenta que había muchas cosas que debían cambiar para alcanzar “una sociedad más justa”. “Trabajo desde los 12 años. Mi padre tenía una empresa de transporte. Pero con el tiempo desarrollé una visión de que podíamos salir de una empresa de transporte a una de logística. Ahí decido irme, con 23 años, y empezar mi propio proyecto en 2007. Así inicio Mirtrans, con muy poca infraestructura; hoy es la más grande de Uruguay en logística”, relató a Infobae desde su Canelones natal, donde además de manejar la empresa destina gran parte de su tiempo al crecimiento del Centro de Cuidados que creó en la ciudad de Barros Blancos.

“Lo social viene de la mano de mi madre, que nos crió sola a mí y a mi hermano. Pasó situaciones críticas porque tuve un padre poco presente. Eso me quedó en la cabeza siempre, desde chica. Decidí que cuando tuviera la oportunidad de brindar empleos a mujeres, lo iba a hacer”, confió Virginia, madre de tres hijos.

Y así fue. Hoy Mirtrans cuenta con casi 800 empleados. Y, pese a operar en un ambiente de hombres, el 50% del personal son mujeres. “Mis empleadas tienen entre 18 y 60 años. También intentamos abarcar a mujeres que están en una edad en la que es difícil conseguir trabajo (...) Tengo 350 camiones, lo que hicimos fue subir a las mujeres a los camiones, semirremolques, en autoelevadores, porque tiene una remuneración diferente a la que suele tener una mujer sin estudios. Incluso algunas empezaron haciendo canastas y terminaron realizando auditorías contables, después de años de estudio y preparación. La mujer que me interesa es la que está sumergida, la que no tiene posibilidades”.

El año pasado invirtió 600.000 dólares en un Centro de Educación y Cuidados para niños, que abarca a niño de 0 a 6 años.

Virginia, junto a un grupo de niños en el Centro de Cuidados de Canelones
Virginia, junto a un grupo de niños en el Centro de Cuidados de Canelones

El objetivo del Centro es brindarle “oportunidades” a los hijos de las empleadas de Mirtrans, y a niños de la comunidad de Canelones. “Me encontré con una comunidad con hambre, niños con violencia doméstica importante, madres en la droga o abandono. Eso fue un impacto fuerte, me dejó derrumbada”.

Al chocarse con esa realidad Virginia se decidió a “generar fortalezas”, y empezó a construir puentes con el sector estatal, sindical y empresarial. “Conseguimos con la intendencia de Canelones alimentos. Empecé a vincularme desde el lado del gobierno, de las empresas y sindicatos, a seguir haciendo estos centros de cuidados, a brindar trabajo a las madres de estos niños”.

“No se puede construir una mejor sociedad si no empezamos por las bases, que son los niños. No les puede faltar alimentos, vivienda y educación”, subrayó la empresaria, quien consideró que “es un gran mensaje cuando se unen las tres patas que hacen a una sociedad”: “El resultado es mucho más positivo, porque estamos alineados en un mismo fin. Se canaliza la lucha para algo realmente positivo, se genera un cambio cultural en los niños”.

Sostuvo, por su parte, que su intención es extender este proyecto social a todo el país “para mostrar el impacto que esto genera en el hogar, la madre y el hijo”. Al mismo tiempo, alertó que Uruguay está sufriendo alarmantes casos de violencia género. “El año pasado, el día después de una entrevista en la que conté esto, más de 40.000 mujeres me escribieron para salir de situaciones de abuso, y ahí me di cuenta que tenía que salir a buscar una ayuda más fuerte (...) Tengo madres prostitutas que quieren salir y nadie les da trabajo, por eso sus hijos sufren violencia. Me piden trabajo llorando”.

Reconoció que su gran propósito es “inculcar a las multinacionales los principios de género”. “Hay que resurgir un sector muy sumergido. Nuestra propuesta al nuevo gobierno es hacer una tripartita entre sindicatos, gobierno y empresas”.

Virginia aseguró que hay que generar un cambio cultural para combatir la violencia de género y fomentar el cuidado de los niños
Virginia aseguró que hay que generar un cambio cultural para combatir la violencia de género y fomentar el cuidado de los niños

Con ese objetivo, ya mantuvo encuentros con representantes de esos sectores, a quienes instó a “tomar en serio estas políticas, y no sólo indicadores para llegar a objetivos”. “Necesitamos que sean genuinas, que se palpe en la gente humilde”.

En el marco de este proyecto, Virginia también se reunió con la flamante vicepresidenta Beatriz Argimón. “La vi muy alineada. Yo siempre trato de ver si es genuino el trato; si veo que no es así, lo descarto. Pero siento que Argimón lo siente”.

La empresaria, que también trabaja sobre estas cuestiones de género con ONU Mujeres, explicó que el compromiso debe exceder a ideologías políticas: “Lo importante es que sea sostenible porque este proceso lleva años. Necesito que sea sostenible para generar cambios en la sociedad”.

Los más necesitados “tienen que estar en el mismo círculo y acceder a algo digno”. “Cada vez importa menos mirar para el costado. Yo voy tres veces por semana a ver a los nenes, y me cambian el día, vuelvo muy emocionada. Uno no puede vivir mirando al costado, algo le tenemos que devolver a la sociedad”, concluyó.


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