La salvaje represión de la policía y los grupos de choque que responden a Ortega dejó más de 100 muertos
La salvaje represión de la policía y los grupos de choque que responden a Ortega dejó más de 100 muertos

Estados Unidos condenó este jueves la "respuesta violenta" del régimen de Nicaragua a las marchas del Día de la Madre en Managua y otras ciudades del país, y llamó al diálogo, a través de "negociaciones pacíficas" para poner fin a la crisis en la nación centroamericana.

Asimismo, advirtió que los violadores de derechos humanos deberán rendir cuentas a nivel internacional.

"La comunidad internacional y los ciudadanos de Nicaragua han urgido reiteradamente al gobierno nicaragüense a que ordene a su policía y sus matones que detengan la violencia, respeten los derechos humanos y creen las condiciones para un futuro pacífico. Los violadores de los derechos humanos serán responsabilizados por la comunidad internacional en foros internacionales", aseguró la portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Heather Nauert.

EEUU pidió un diálogo en Nicaragua (AFP PHOTO / INTI OCON)
EEUU pidió un diálogo en Nicaragua (AFP PHOTO / INTI OCON)

"Estados Unidos condena la respuesta violenta del Gobierno nicaragüense a las marchas pacíficas del Día de la Madre en Managua y otras ciudades, incluyendo asaltos a madres que lloraban la muerte de sus hijos desde que comenzaron las protestas el 18 de abril", agregó la funcionaria.

Las multitudinarias manifestaciones de este miércoles se llevaron a cabo para honrar a las madres de las víctimas de la represión del régimen sandinista en este mes y medio de protestas.

Una vez más, las movilizaciones fueron atacadas por las fuerzas de seguridad y las "turbas", los grupos paramilitares que operan armados para defender al régimen.

Los manifestantes piden la renuncia de Ortega (REUTERS/Oswaldo Rivas)
Los manifestantes piden la renuncia de Ortega (REUTERS/Oswaldo Rivas)

La violencia desatada en Managua y otras ciudades del país dejó al menos 11 muertos y cientos de heridos.

Estados Unidos insistió en que, a pesar de la suspensión del diálogo liderado por la Iglesia católica, apoya que se lleven a cabo unas "negociaciones pacíficas" para poner fin a la crisis.

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