Reino Unido y Noruega respaldan una misión de la OTAN de vigilancia en el norte del océano Atlántico

Ministros de ambos países expresan consenso ante posibles amenazas en la región polar, mientras la misión busca aumentar la cooperación aliada y responder al aumento de la actividad militar rusa, en medio de la controversia internacional sobre el futuro de Groenlandia

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Durante su visita al norte de Noruega, la ministra de Exteriores británica, Yvette Cooper, destacó la preocupación compartida entre los gobiernos aliados sobre los riesgos emergentes en el Ártico, especialmente por la proximidad estratégica de la región frente a amenazas rusas. Según informó The Daily Mirror, Cooper enfatizó la relevancia de la misión ‘Centinela del Ártico’ (Arctic Sentry) de la OTAN como factor clave para reforzar la vigilancia y la seguridad en el Atlántico Norte, en momentos en que la actividad militar rusa y la presencia de buques espía han aumentado cerca del círculo polar.

De acuerdo con The Daily Mirror, Cooper y su homólogo noruego, Espen Barth Eide, reafirmaron el respaldo de sus respectivos gobiernos a la operación de la OTAN, subrayando la necesidad de una respuesta coordinada frente a crecientes desafíos de seguridad. La ministra británica insistió en que la alianza debe aplicar un enfoque similar al de otros dispositivos regionales, como ‘Centinela Báltico’ y ‘Centinela Oriental’, para atender amenazas específicas en territorios clave. “Proponemos desarrollar un Centinela Ártico. Ya contamos con un Centinela Báltico y un Centinela Oriental; es la coordinación de la OTAN para que los países se unan en torno a zonas y amenazas específicas”, detalló Cooper durante una entrevista en Camp Viking, en Overbygd.

Cooper remarcó que el Ártico representa un punto de acceso estratégico para la Flota del Norte rusa, que podría utilizar la zona para amenazar no solo al Reino Unido y Noruega, sino a Estados Unidos, Canadá y el conjunto de Europa Occidental. La ministra advirtió, según publicó The Daily Mirror, que los movimientos rusos también incluyen el despliegue de buques espía y el uso de una ‘flota fantasma’ de petroleros orientada a esquivar sanciones internacionales, lo que ha motivado a las fuerzas armadas británicas a sumarse a operaciones conjuntas para interceptar navíos en el área.

El anuncio del apoyo británico y noruego a la misión se conoció mientras persiste una tensión internacional derivada de las reiteradas declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre su interés en anexionar Groenlandia a Estados Unidos. Trump argumentó que, en su opinión, si Washington no incorpora la isla, otras potencias como Rusia o China podrían intentar hacerlo. Según consignó The Daily Mirror, Cooper respondió que el Ejecutivo del Reino Unido mantiene una postura diferente a la Casa Blanca, y defendió la soberanía de Groenlandia como parte del Reino de Dinamarca. “Hemos dejado muy clara nuestra postura de que respetamos la soberanía de Groenlandia como parte del Reino de Dinamarca”, aseveró Cooper, quien también recalcó que la respuesta más efectiva para garantizar la seguridad en el Ártico es la cooperación bajo el paraguas de la OTAN.

La atención sobre Groenlandia se contextualiza en un enfrentamiento diplomático que involucra a Estados Unidos, Dinamarca y la administración local de Nuuk. La intención expresada por Trump ha sido rechazada públicamente por los gobiernos de Dinamarca y Groenlandia, que este jueves calificaron la propuesta de “impensable”.

El ministro de Exteriores de Noruega, Espen Barth Eide, también expresó reservas sobre el énfasis mediático que se le otorga a la actividad militar en torno a Groenlandia. Según indicó, tanto la inteligencia noruega como la de sus socios aliados no detectan una presencia significativa de fuerzas rusas o chinas en la isla, señalando que la mayoría de la actividad relevante ocurre más al norte, en inmediaciones del territorio noruego. “Apenas hay actividad militar de, por ejemplo, Rusia y China en Groenlandia; hay mucha más aquí, en nuestro norte, y la seguimos muy de cerca”, puntualizó Eide citado por The Daily Mirror. El ministro recordó que el interés noruego por fortalecer la cooperación en el Ártico es previo a la actual coyuntura, remitiéndose a propuestas desarrolladas tiempo atrás, aunque bajo distintas denominaciones.

La misión ‘Centinela del Ártico’ se inscribe en el marco de los esfuerzos de la OTAN para adaptar su estructura de defensa colectiva a escenarios geopolíticos cambiantes, identificando el Ártico como un área donde los riesgos vinculados a la competencia estratégica entre potencias requieren mecanismos de respuesta más específicos. Según la jefa de la diplomacia británica, la seguridad del Ártico tiene un impacto directo en todos los países atlánticos, resaltando la importancia de la acción multilateral y la unidad frente a movimientos destinados a desestabilizar la región.

The Daily Mirror reportó que la propuesta de incrementar la vigilancia atiende tanto a la protección de intereses nacionales como a la estabilidad global, pues la condición del Ártico como “puerta de entrada” podría permitir que actores hostiles proyecten amenazas sobre extensos territorios. La participación activa de aliados en Camp Viking representa un testimonio del compromiso de la OTAN, sumando recursos y capacidades para una respuesta integrada ante potenciales contingencias.

Las afirmaciones tanto de Cooper como de Eide evocan la relevancia estratégica que países miembros confieren a los territorios árticos, en momentos de redefinición de equilibrios internacionales y de disputa por zonas de influencia. Según remarcó The Daily Mirror, el consenso entre Reino Unido y Noruega apunta no solo a contrarrestar movimientos concretos, sino también a consolidar posiciones frente a crisis o polémicas, como la generada por la iniciativa estadounidense respecto a Groenlandia.

Por su parte, los responsables de Dinamarca y Groenlandia han reafirmado su rechazo a la idea de ceder soberanía, mientras expertos y líderes de la región alertan sobre los posibles efectos desestabilizadores de discursos que, según ellos, ignoran los marcos legales y políticos vigentes. El destino de Groenlandia, así como la protección del Ártico, permanecen como temas fijados en la agenda de seguridad y política internacional, en un escenario donde la vigilancia y la cooperación aliada se imponen ante la posibilidad de un incremento de la actividad militar extranjera.