La administración del presidente Donald Trump pidió al Congreso de Estados Unidos que adopte un paquete de reformas sanitarias que busca instaurar de forma permanente los acuerdos ya alcanzados con empresas farmacéuticas para que el precio de los medicamentos en el país quede alineado con los valores observados en naciones industrializadas. Según informó EFE, la Casa Blanca presentó esta estrategia con el objetivo de sustituir los subsidios al sistema Obamacare, proponiendo al mismo tiempo la entrega directa a los ciudadanos estadounidenses de “miles de millones de dólares” en subsidios sanitarios, en vez de canalizarlos a través de las aseguradoras.
De acuerdo con EFE, el llamado “Gran Plan de Salud” persigue también una mayor transparencia de las compañías aseguradoras, estableciendo que deberán informar de manera clara a sus clientes sobre los costos de las pólizas. Un comunicado oficial de la Casa Blanca detalló que, además de las subvenciones directas, la propuesta exige al Congreso transformar en ley los acuerdos individuales logrados con las farmacéuticas bajo el mandato de Trump, permitiendo que los ciudadanos estadounidenses paguen precios similares a los de otros países desarrollados por los medicamentos.
Funcionarios de alto rango del Ejecutivo estadounidense expresaron su intención de que la nueva política sanitaria reciba apoyo de legisladores de ambos partidos. Según reportó EFE, uno de los miembros de la administración señaló: “Hemos tenido una buena acogida en el Congreso y esperamos trabajar con nuestros aliados allí. Creemos que gran parte, si no la totalidad, de este paquete puede ser bipartidista y obtener apoyo de ambos partidos”.
La presentación de la propuesta coincide con la proximidad de aumentos en los costes de los seguros médicos para más de 20 millones de estadounidenses. EFE detalló que este anuncio llega poco después de que el Congreso no lograra alcanzar un acuerdo para extender los subsidios sanitarios implementados durante la presidencia de Joe Biden, aprobados en 2020 como parte de la respuesta al programa Obamacare.
El fracaso del acuerdo sobre la ampliación de estas ayudas, impulsado en parte por la negativa de la bancada demócrata a dejar caer los subsidios, motivó el mayor cierre de Gobierno en la historia reciente de Estados Unidos hacia finales del año anterior. Ese episodio concluyó sin compromiso alguno entre ambos partidos para mantener la política de apoyos a los seguros médicos, lo que dejó en incertidumbre a una parte significativa de la población respecto a la continuidad de la asistencia sanitaria subsidiada.
El medio EFE explicó que, con este paquete, el Gobierno federal intenta cambiar de modelo: el dinero iría directamente a los ciudadanos particulares, eliminando el paso intermedio de las aseguradoras. Paralelamente, las compañías responsables de ofrecer seguros de salud tendrían la obligación de revelar de forma más precisa los precios y cargos aplicados en sus pólizas, lo que busca incrementar la transparencia y la capacidad de decisión de los usuarios en temas de cobertura y costos.
En cuanto a los medicamentos, tal como puntualizó EFE, el proyecto pone énfasis en que la equiparación de precios entre Estados Unidos y otros países industrializados no dependa únicamente de acuerdos de la administración de turno, sino que quede reflejada en el marco legal. De esta manera, la intención es que las regulaciones permitan sostener menores precios a largo plazo, independientemente de negociaciones gubernamentales puntuales.
El impacto de este conjunto de medidas, de aprobarse en el Congreso, modificaría el esquema sanitario existente y afectaría tanto a los beneficiarios de subsidios como a las empresas del sector salud. El proceso de negociación, según expresaron los funcionarios citados por EFE, está en fase inicial pero ya registró intercambios positivos entre ambas fuerzas legislativas, con expectativas de alcanzar consenso suficiente para avanzar en la tramitación legislativa.