La investigación coordinada por equipos de Suiza, Países Bajos y Alemania logró precisar que la luz natural, al compararse con la artificial, aporta mejoras en la regulación del metabolismo en personas diagnosticadas con diabetes tipo 2. Los científicos que participaron en el estudio, según consignó la publicación en Cell Metabolism, identificaron que los pacientes bajo exposición a luz natural lograron mantener sus niveles de glucosa dentro del rango aceptado durante más horas cada día, además de reducir la variación de estos valores. Estas conclusiones surgieron al comparar, en un entorno de oficina simulado, el efecto de ambas fuentes de iluminación sobre hombres y mujeres con esta patología crónica.
De acuerdo con información divulgada por Cell Metabolism, el estudio involucró a trece personas —ocho mujeres y cinco hombres—, quienes completaron dos experimentos de 4,5 días cada uno bajo condiciones controladas. En un primer escenario, los participantes permanecieron en un espacio de oficina donde la fuente principal era la luz natural, mientras que en el segundo la iluminación provenía exclusivamente de dispositivos artificiales. Durante ambas experiencias, las demás variables del entorno, como la dieta, los horarios de sueño, la actividad física y el uso de pantallas, se mantuvieron absolutamente constantes, según detalló el profesor Joris Hoeks, investigador de la Universidad de Maastricht y codirector de la investigación.
Durante los experimentos, cada participante sumó un total de 103 horas consecutivas por ambiente, con al menos cuatro semanas de descanso entre ambos ensayos, reportó Cell Metabolism. Uno de los hallazgos apuntó también a que los individuos expuestos a luz natural registraron ligeros aumentos en los niveles nocturnos de melatonina y presentaron una mejora en la eficiencia del metabolismo oxidativo de las grasas. Estos efectos contribuyeron a una variabilidad menor del azúcar sanguíneo, rasgo vital para el control de la diabetes tipo 2.
Para fundamentar sus observaciones, los científicos recolectaron muestras de sangre y tejido muscular de los voluntarios antes, durante y después de los periodos bajo luz artificial y natural. Según la profesora Charna Dibner, quien ocupa puestos en la Facultad de Medicina y en los Hospitales Universitarios de Ginebra y también formó parte de la dirección del estudio, los análisis incluyeron la investigación de los ritmos moleculares en células musculares esqueléticas, así como de lípidos, metabolitos y la expresión de genes en sangre. A través de estos exámenes, el equipo comprobó que la luz natural es capaz de modificar el funcionamiento del reloj interno y los procesos metabólicos del cuerpo.
El medio Cell Metabolism citó afirmaciones de Dibner: “En conjunto, los resultados muestran claramente que la luz natural influye en el reloj interno y el metabolismo. Esto podría explicar la mejor regulación del azúcar en sangre y la mejor coordinación entre el reloj central del cerebro y los relojes de los órganos”. El papel de la luz ambiental recibe así atención como factor potencial en la prevención y control de enfermedades metabólicas, dado que, tal como observó el estudio, la mayoría de las personas permanece entre el 80 y 90 por ciento de su tiempo al día en interiores.
Pese al tamaño limitado de la muestra —un total de trece personas—, los autores subrayaron según publicó Cell Metabolism que esta investigación representa la primera evidencia empírica que respalda el efecto diferencial de la luz natural frente a la artificial en pacientes con diabetes tipo 2. Señalaron que la escasez crónica de exposición a luz natural podría estar implicada como factor de riesgo en la expansión de las enfermedades metabólicas en la sociedad actual.
El director principal del trabajo, Jan-Frieder Harmsen, avanzó líneas futuras de investigación que consistirán en extender las observaciones a condiciones de vida habituales. Harmsen detalló en Cell Metabolism la intención de equipar a voluntarios con detectores de luz y monitores de glucosa para que los participantes puedan ser seguidos durante varias semanas en su ambiente cotidiano. Este enfoque buscará reforzar y ampliar la validez de los resultados obtenidos en el entorno experimental.
Cell Metabolism también recogió comentarios sobre la importancia de repensar el diseño arquitectónico de los espacios habitados, puesto que los ambientes cerrados y la prevalencia de iluminación artificial pueden modificar factores fisiológicos de relevancia para la salud pública. Según indicó Harmsen, tales consideraciones suelen pasar inadvertidas, aunque los datos del estudio sugieren que podrían merecer atención prioritaria dentro de las políticas de salud.
Este trabajo resulta del esfuerzo conjunto entre la Universidad de Ginebra, los Hospitales Universitarios de Ginebra en Suiza, la Universidad de Maastricht en Países Bajos y el Centro Alemán de Diabetes, quienes compartieron los resultados y la metodología en Cell Metabolism, permitiendo así visibilizar un vínculo entre los estímulos lumínicos y el metabolismo de quienes conviven con la diabetes tipo 2.
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