Una ONG venezolana pidió fijar un salario mínimo digno ante la “pobreza extrema” que sufren los residentes del país

La organización Provea reclamó que el sueldo mensual está estancado desde hace cuatro años. Una familia de cinco integrantes necesitó más de 690 dólares para comprar alimentos esenciales, cifra que aumentó más de 7% en el último mes

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Profesores venezolanos exigen recuperar su poder adquisitivo portada
Una persona se manifiesta durante una protesta frente a miembros de la Policía Nacional Bolivariana (EFE/Miguel Gutiérrez/Archivo)

La ONG Provea reclamó el viernes la fijación de un salario mínimo digno en Venezuela, al que el actual, equivalente a 27 centavos de dólar al mes según el tipo de cambio oficial, representa una situación de “pobreza extrema”.

La organización recordó que el Banco Mundial define el umbral de pobreza internacional en tres dólares diarios para países de bajos ingresos, mientras que en Venezuela el ingreso mínimo mensual está por debajo de esa cifra.

Provea también advirtió que el salario mínimo, base para prestaciones y otros pagos laborales, continúa estancado en 130 bolívares desde hace cuatro años, cuando equivalía a unos 30 dólares mensuales, pero la inflación lo devaluó de manera drástica.

En los últimos años, la política salarial del régimen se concentró en el pago de dos bonificaciones para los trabajadores públicos, que no inciden en prestaciones ni beneficios laborales, y que suman 190 dólares: uno de 40 dólares por concepto de alimentación y otro de 150 dólares denominado “ingreso de guerra económica”, ambos depositados en bolívares al tipo de cambio oficial.

Según la ONG Centro de Documentación y Análisis de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), en marzo una familia requirió 692,32 dólares para cubrir la canasta básica de alimentos, un incremento del 7,24% respecto al mes anterior, cuando el costo era de 645,6 dólares. El cálculo se basa en una familia tipo de cinco integrantes.

Una persona maneja una caja registradora en un local comercial con moneda venezolana y dólares estadounidenses (EFE/Miguel Gutiérrez/Archivo)
Una persona maneja una caja registradora en un local comercial con moneda venezolana y dólares estadounidenses (EFE/Miguel Gutiérrez/Archivo)

En este contexto, sindicatos y trabajadores marcharon en Caracas en las últimas semanas para exigir aumentos salariales y mejoras laborales. La presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez, anunció que se realizará un aumento “responsable” el próximo 1 de mayo, aunque no precisó si se tratará de un incremento al salario mínimo o a las bonificaciones de los trabajadores del sector público.

Por su parte, la Federación Venezolana de Maestros (FVM) convocó al sector educativo a una jornada nacional de asambleas de trabajadores el 22 de abril para exigir un sueldo “justo, suficiente y digno”, tras más de cuatro años sin incrementos del salario mínimo, que actualmente equivale a unos 27 centavos de dólar mensuales.

Nuestra profesión y nuestra dignidad no pueden seguir esperando. Es momento de alzar la voz por la educación del país”, expresó la FVM en un comunicado.

La jornada buscará discutir la “crítica realidad” derivada del estancamiento salarial, mientras el costo de vida sigue en aumento y las autoridades “se niegan a reunirse con los legítimos representantes de los trabajadores”, según la convocatoria. La federación señaló que las autoridades educativas y laborales “no dan respuesta a las peticiones y demandas del magisterio”, sin dejar de lado la discusión inmediata de la convención colectiva.

Delcy Rodríguez anunció que se realizará un aumento “responsable” del salario mínimo el próximo 1 de mayo (EFE/ Miguel Gutiérrez)
Delcy Rodríguez anunció que se realizará un aumento “responsable” del salario mínimo el próximo 1 de mayo (EFE/ Miguel Gutiérrez)

La FVM denunció además la suspensión de salarios sin el debido proceso, el acoso laboral contra docentes y señaló que “muchos son presionados, amenazados o intimidados por ejercer su derecho a reclamar mejoras salariales, participar en protestas, denunciar irregularidades o exigir el respeto a sus derechos laborales”. Entre las prácticas mencionadas figuran amenazas de sanciones, cambios arbitrarios de funciones, apertura de procesos administrativos sin justificación y suspensión de salarios, lo que genera un clima de temor y persecución en el sistema educativo.

Distintos sectores laborales han retomado las protestas en este nuevo contexto que atraviesa Venezuela desde la captura del ex dictador Nicolás Maduro en Caracas por fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero. El jueves, trabajadores entregaron una carta a la Embajada de EE.UU. en Caracas solicitando su mediación ante el Gobierno venezolano para mejoras salariales, la liberación de presos políticos y la convocatoria a elecciones presidenciales.

(Con información de EFE)