El dictador venezolano Nicolás Maduro afirmó este viernes que el país sudamericano pasaría a una “etapa de lucha armada” si se produjera una agresión militar de Estados Unidos, en un contexto marcado por el aumento de tensiones con Washington debido a un operativo militar ordenado por el presidente Donald Trump en aguas del mar Caribe cercanas a las costas venezolanas.
Maduro señaló que Venezuela permanece “todavía en la fase de lucha no armada, que es una fase política, comunicacional, institucional”, aunque detalló que si el país fuera atacado iniciaría “una etapa de lucha armada, planificada, organizada, de todo el pueblo contra la agresión, sea local, regional o nacional”. El dictador chavista sostuvo que tal respuesta sería “en defensa de la paz, de la integridad territorial, de la soberanía y del pueblo”.
El anuncio se realizó durante un acto de activación de las milicias ciudadanas, transmitido en cadena nacional. Maduro detalló que el pueblo venezolano se encuentra en una “fase de alistamiento y preparación” y pasará a un despliegue de “capacidades defensivas, de entrenamiento y reentrenamiento de toda la población venezolana”. Manifestó, además, que el pueblo venezolano es “pacifista”, pero, según sus palabras, “guerrero”, y que “nadie” podrá “venir a esclavizarlo”.
La declaración de Maduro coincide con la activación operativa y organizativa de la Milicia Nacional Bolivariana (MNB), que agrupa a ciudadanos recientemente alistados en jornadas llevadas a cabo en agosto. Esta medida, según Maduro, busca fortalecer la defensa ante las “amenazas” que denuncia de parte de Estados Unidos.
Por su parte, el canciller chavista Yván Gil afirmó que el despliegue de aviones estadounidenses representa una amenaza directa contra el régimen de Maduro. El gobernante puso de manifiesto que Estados Unidos ordenó el envío de diez cazas F-35 a una base aérea en Puerto Rico, como parte del operativo que Washington justifica en la lucha contra el narcotráfico en el Caribe.
Estados Unidos ha movilizado ocho barcos militares con misiles y un submarino de propulsión nuclear en el mar Caribe, cerca de las costas venezolanas, argumentando la necesidad de combatir el tráfico de drogas que, según Washington, afecta la seguridad de su población.
En respuesta a estos movimientos, Maduro pidió públicamente a Estados Unidos que “abandone su plan de un cambio de régimen violento en Venezuela y en toda América Latina y el Caribe” y respete la soberanía y el derecho a la paz e independencia de los países de la región.

El dictador venezolano expresó que “ninguna de las diferencias” con Estados Unidos justifica un enfrentamiento bélico y reiteró que “no tiene justificación” un conflicto militar, incluso tras advertencias del presidente estadounidense Donald Trump sobre una posible respuesta armada a maniobras venezolanas consideradas peligrosas. “Venezuela siempre ha estado en la disposición de conversar, de dialogar, pero exigimos respeto”, añadió Maduro.
Trump declaró que los aviones venezolanos que representen peligro para las fuerzas en el Caribe pueden ser “derribados” y justificó el envío de cazas F-35 a Puerto Rico tras calificar de “movimiento altamente provocador” el reciente sobrevuelo de cazas venezolanos sobre un buque estadounidense. El mandatario también ejecutó un decreto para rebautizar el Departamento de Defensa como Departamento de Guerra y delegó al secretario Pete Hegseth la competencia para tomar decisiones ante eventuales amenazas.
La Casa Blanca acusa a Maduro de liderar una red de narcotráfico y aumentó recientemente a 50 millones de dólares la recompensa por su captura. Ante consultas sobre un eventual cambio de régimen en Caracas, Trump respondió: “No queremos drogas que matan a nuestra gente”.
Las fuerzas estadounidenses lanzaron el martes un misil contra una embarcación sospechosa de transportar drogas, en una acción en la que murieron 11 personas catalogadas por Trump como “narcoterroristas”. Con base en la designación de estos grupos como amenazas terroristas, Estados Unidos aplica legislación vigente desde los ataques del 11 de septiembre de 2001, que amplió la capacidad de vigilancia y acción militar global.
Washington acusó formalmente a Maduro de “narcoterrorismo” en 2020, incluyéndolo como presunto jefe del Cártel de los Soles y asociándolo con el cártel de Sinaloa de México.
El contexto regional permanece bajo tensión mientras ambos países mantienen acusaciones cruzadas y avanzan en la consolidación de sus respectivas posturas militares en la región.
(Con información de AFP y EFE)
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