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El desgarrador recuerdo de un participante de Es mi sueño: “Yo tenía que secar la sangre de mi mamá”

Samuel Flórez, un concursante correntino de 20 años, conmovió a Guido Kaczka al contar la historia de maltratos que vivió desde chico

Samuel Florez pidió en Es mi sueño que los varones cuiden a las mujeres tras contar la violencia que presenció contra su madre (Video: Es mi sueño, Eltrece)
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Antes de bajar del escenario, Samuel Florez se detuvo. El joven de 20 años, oriundo de Virasoro, Corrientes, acababa de cantar en la cuarta etapa de Es mi sueño (El Trece) y eligió ese momento para lanzar un mensaje que paralizó al estudio: “No quiero irme de este escenario sin dar este mensaje que siento que el mundo necesita escuchar. Varones, cuidemos a las mujeres”. Lo que siguió fue un relato que dejó sin palabras al conductor Guido Kaczka y al público presente.

“Años de mi vida vi cómo casi mataban a mujeres frente a mí, a niñas que torturaban delante de mis ojos, a mi mamá, cuando la dejaban en el suelo sin aliento y era yo quien tenía que secar su sangre, poner mi cabeza sobre su pecho y sentir si su corazón latía”, dijo Florez, con la voz firme y la mirada al frente. La sala quedó en silencio antes de estallar en aplausos. El joven cerró su intervención con una frase que sintetizó todo lo anterior: “No permitas que humillen a una mujer frente a vos. Ellas son reinas, princesas y hay que tratarlas como tal”.

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Lo que Samuel describió en esas pocas palabras tiene una historia detrás que excede por mucho el escenario de un programa de televisión. Nacido el 20 de septiembre de 2005 en Virasoro, una ciudad correntina de entonces menos de 30.000 habitantes, vivió hasta los 7 años con un padre alcohólico que los sometía a él y a sus hermanos a maltratos físicos y verbales cotidianos. Las escenas que describió en el programa —ver a su madre en el suelo, secar su sangre— no eran imágenes aisladas, sino parte de una rutina que se repetía cada vez que su padre llegaba a casa. “Lo más difícil de todo era cuando volvíamos a casa porque terminaba nuestro día y sabíamos lo que se venía”, contó en una entrevista con Infobae, donde repasó su historia en profundidad.

El joven de Virasoro, Corrientes, relató que vivió hasta los 7 años con un padre alcohólico que sometía a su familia a maltratos físicos y verbales
El joven de Virasoro, Corrientes, relató que vivió hasta los 7 años con un padre alcohólico que sometía a su familia a maltratos físicos y verbales

La violencia doméstica no fue el único frente que Samuel debió enfrentar. Cuando una asistente social intervino y los hermanos fueron derivados a hogares de niños en Virasoro, lo que parecía un refugio se convirtió en otro capítulo de abusos. “Nos pegaban con cinturón, con palo, con hierro. Nos tiraban agua caliente. Nos ahogaban en baldes”, relató. Los cuidadores a cargo de los hogares les prohibían el acceso a médicos para ocultar las marcas en sus cuerpos. Samuel pasó diez años en esas instituciones. Cuando intentó hablarle a la directora del hogar para denunciar los maltratos, la respuesta fue el silencio y el agravamiento de los castigos.

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La música fue lo que lo sostuvo en los momentos más oscuros. En la iglesia a la que lo llevaban los cuidadores —maquillado para disimular los moretones— escuchó por primera vez canciones que le hablaban de fe y de amor. Más tarde, una raqueta de plástico azul que le regaló un grupo solidario de Buenos Aires se convirtió en su instrumento de práctica: se encerraba en su cuarto, imaginaba la melodía y cantaba. “Pasaba una hora encerrado y como que me renovaba. Fue lo que me salvó”, recordó.

A los dos hermanos de Samuel que permanecieron en los hogares de Virasoro les esperaban destinos distintos. Su hermana Claudia falleció a los 19 años por lupus, una enfermedad que fue detectada pero nunca tratada porque los responsables del hogar impedían el acceso de médicos. Su hermano Claudio murió en 2022, a los 14 años, en circunstancias que aún no tienen explicación oficial. La causa judicial sigue abierta y, hasta hoy, no hay responsables condenados. La directora del hogar, Sonia Prystupczuk, fue acusada de abuso de autoridad y mal desempeño como funcionaria pública, recibió prisión domiciliaria y tuvo pulsera electrónica durante solo 12 meses. Hoy circula en libertad.

Captura – SAMUEL FLOREZ, cantante – Infobae en Vivo
La música sostuvo a Samuel Florez en los años de abuso y lo llevó a estudiar en Virasoro después de encontrar en el canto un refugio

La muerte de Claudio precipitó una crisis en Samuel. “Caí en un pozo depresivo muy feo. Por las noches sufría ansiedad, ataques de pánico. Volví a las drogas”, admitió. Fue su familia adoptiva —Natalia, la mujer que lo conoció cuando él empezó la secundaria en Santo Tomé, y su marido— la que no lo soltó. Lo acompañaron durante su internación en una comunidad terapéutica y lo sostuvieron en el proceso de recuperación. Samuel los llama “viejita” y “viejo”, una costumbre que nació de forma espontánea y que terminó adoptando toda la familia.

Hoy estudia música en Virasoro y, para eso, visita a sus padres biológicos, a quienes perdonó. “Sin perdonar no podés avanzar. No sanás. Una vez que perdonás sentís que soltás las cargas y podés seguir”, dijo. Su padre sigue bebiendo, aunque ya no ejerce violencia sobre su madre. Samuel los ve, los ayuda en lo que puede y tiene un sueño concreto: construirle una casa a su mamá.

En el escenario de Es mi sueño, eligió la canción “Todo cambió”, de Camila, porque se la asocia a su hermano Claudio. “Este sueño que hoy vive también era el sueño de su hermano”, señaló Kaczka antes de que el joven tomara el micrófono. Después del mensaje que dio al final de su presentación, el conductor agradeció a los participantes y cerró la ronda con un aplauso que el estudio sostuvo por varios segundos.

Samuel tiene un hermano, Josué, de 16 años, que permanece en un hogar de Corrientes y espera ser adoptado. La búsqueda de una familia para él es, según el propio Samuel, uno de los sueños que todavía le quedan por cumplir.

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