
Cuando aparecen manchas, granitos o ampollas en la piel, es habitual preguntarse si se trata de algo pasajero o de una infección que necesita atención. La fiebre, el decaimiento, el dolor de garganta y los cambios que presentan las lesiones con el paso de las horas pueden orientar, aunque el diagnóstico corresponde a un profesional de la salud.
Las enfermedades eruptivas, son cuadros que se manifiestan con lesiones visibles en la piel. A menudo las provocan virus, pero también pueden tener origen bacteriano, como sucede con la escarlatina. A ellas se suman afecciones no contagiosas, entre ellas la urticaria, las reacciones a medicamentos y el sarpullido por calor, que pueden tener un aspecto parecido.
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Estos problemas son habituales durante la infancia porque el contacto diario en jardines, colegios y hogares facilita la transmisión de algunos agentes. Su circulación puede variar según la época del año y las condiciones de convivencia. Sin embargo, una erupción en primavera no indica, por sí sola, que exista una infección contagiosa.
Cuáles son las enfermedades eruptivas más frecuentes en la infancia
1- Varicela
La varicela la causa el virus varicela zóster. Se transmite por las secreciones respiratorias y por el contacto con el líquido de las lesiones. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, conocidos como CDC, señalan que el contagio puede comenzar uno o dos días antes de la erupción y continuar hasta que todas las ampollas formen costras.
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En los niños, el sarpullido puede ser la primera señal. En adolescentes y adultos, suele aparecer después de fiebre, cansancio, dolor de cabeza y falta de apetito. Las lesiones empiezan como manchas rojas, luego se elevan, forman ampollas con líquido y, finalmente, se secan.

La erupción suele comenzar en el pecho, la espalda o la cara y después se extiende. También puede afectar el cuero cabelludo, la boca o los genitales. El cuadro dura, por lo general, entre 4 y 7 días.
En la mayoría de los niños sanos evoluciona sin complicaciones, pero puede favorecer una infección de la piel, neumonía, deshidratación o inflamación del cerebro. El riesgo aumenta durante el embarazo, en recién nacidos, adolescentes, adultos y personas con defensas bajas.
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El diagnóstico suele basarse en los síntomas y en el aspecto de las lesiones. El tratamiento apunta a aliviar las molestias, evitar el rascado y mantener una buena hidratación. La aspirina no debe darse a niños ni adolescentes durante una infección viral.
2- Sarampión
Entre los cuadros que requieren mayor atención se encuentra el sarampión, una infección viral respiratoria muy contagiosa. De acuerdo con los CDC, una persona puede transmitir el virus desde cuatro días antes hasta cuatro días después de que comienza la erupción. Además, puede permanecer activo en el aire durante un tiempo, incluso después de que la persona sale de una habitación.
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El cuadro empieza, por lo general, con fiebre alta, tos, secreción nasal, ojos irritados y decaimiento. Más tarde aparece una erupción rojiza que comienza en la cara, cerca de la línea del cabello y detrás de las orejas, y desciende hacia el tronco y las extremidades. Antes de las manchas en la piel pueden aparecer pequeños puntos blanquecinos dentro de la boca, llamados manchas de Koplik.

El sarampión puede provocar otitis, diarrea, neumonía y, con menor frecuencia, inflamación del cerebro. Los menores de 5 años, los adultos, las embarazadas y quienes tienen defensas bajas son más propensos a sufrir complicaciones.
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No hay un medicamento específico contra el virus. Si existe sospecha, conviene llamar antes al centro de salud para recibir indicaciones y no exponer a otras personas en la sala de espera.
3- Rubéola
La rubéola también se transmite por secreciones respiratorias. En niños y adultos puede causar síntomas leves o pasar inadvertida. Los CDC describen que la erupción suele empezar en la cara, avanzar hacia el tronco y las extremidades, y desaparecer en alrededor de tres días.
Puede acompañarse de fiebre baja, dolor de cabeza, congestión nasal, irritación ocular y ganglios inflamados detrás de las orejas o en la nuca. En los adultos, especialmente en mujeres, también puede causar dolor o inflamación de las articulaciones.
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De acuerdo con la institución, la mayor preocupación es la infección durante el embarazo. Cuando una persona sin protección previa contrae rubéola, sobre todo en el primer trimestre, existe riesgo de aborto, muerte fetal o síndrome de rubéola congénita.
Por eso, una erupción acompañada de fiebre debe evaluarse con prioridad si la persona está embarazada o si tuvo contacto con alguien que lo está.
4- Ecarlatina
La escarlatina es una infección bacteriana provocada por el estreptococo del grupo A. Se propaga por secreciones respiratorias y es más frecuente en niños en edad escolar. A diferencia de los cuadros virales, requiere una evaluación que confirme la presencia de la bacteria antes de indicar antibióticos.
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Suele empezar con fiebre, dolor intenso de garganta, molestias al tragar, malestar general, dolor de cabeza, náuseas o vómitos. Uno o dos días después puede aparecer una erupción de puntos rojos pequeños y muy juntos. La piel adquiere una textura áspera, parecida a una lija.

Puede comenzar en el cuello, las axilas o las ingles y luego extenderse al tronco. Los CDC describen otros signos que ayudan a reconocerla, como la cara enrojecida con palidez alrededor de la boca, los pliegues de la piel más marcados y una lengua roja y rugosa, conocida como lengua en frutilla. Cuando la erupción desaparece, puede producirse descamación.
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Una prueba rápida o un cultivo de garganta permiten confirmar la infección. Los antibióticos sirven para tratar la escarlatina cuando se confirma, pero no actúan contra la varicela, el sarampión, la rubéola, la roséola ni otros cuadros virales. Por eso, no deben administrarse sin indicación médica.
5- Quinta enfermedad
La quinta enfermedad, también llamada eritema infeccioso, se debe al parvovirus B19. Puede comenzar como un resfrío leve, con fiebre baja, cansancio, dolor de garganta, secreción nasal o dolor de cabeza.
Días después, las mejillas pueden enrojecerse de manera intensa. Luego puede aparecer una erupción más tenue en el tronco, los brazos, las piernas y los glúteos. Al mejorar, a veces adopta un dibujo similar a un encaje. Puede causar picazón y reaparecer brevemente con el calor, la exposición al sol o el ejercicio.
Los CDC advierten que en los adultos pueden predominar los dolores articulares. Las embarazadas, las personas con ciertos tipos de anemia y quienes tienen defensas bajas deben consultar si estuvieron expuestas o presentan síntomas compatibles, porque pueden necesitar controles específicos.
6- Roséola o Sexta enfermedad
La sexta enfermedad, o roséola infantil, afecta principalmente a bebés y niños pequeños. Según la revisión médica publicada en la National Library of Medicine, la mayoría de los casos ocurre antes de los 2 años y la causa más frecuente es el herpesvirus humano 6.
El cuadro sigue una secuencia característica: la fiebre alta aparece de forma repentina y suele durar entre tres y cinco días. Cuando empieza a descender, surge una erupción que permite distinguir la roséola de otros cuadros febriles.

Las lesiones son manchas rosadas, planas o apenas elevadas. Comienzan en el tronco y pueden extenderse al cuello y las extremidades; por lo general no pican y duran uno o dos días.
La fiebre puede desencadenar convulsiones febriles. La revisión aconseja consultar si dura más de cuatro días, vuelve luego de haber bajado, el niño no quiere beber, muestra somnolencia marcada o irritabilidad inusual, o presenta signos compatibles con meningitis.
El cuidado habitual consiste en ofrecer líquidos, favorecer el descanso y controlar la temperatura según la indicación de un profesional.
7- Enfermedad boca, mano y pie
La enfermedad boca, mano y pie es causada por virus que se transmiten con facilidad entre los niños, en especial los enterovirus. Afecta sobre todo a menores de 5 años, aunque puede presentarse a cualquier edad. El contagio ocurre a través de saliva, secreciones respiratorias, materia fecal, líquido de las ampollas y objetos o superficies contaminadas.
Suele empezar con fiebre, dolor de garganta y malestar. Después aparecen llagas dolorosas dentro de la boca, en la lengua o las encías. También pueden surgir manchas o pequeñas ampollas en las palmas, las plantas y, en ocasiones, los glúteos, los brazos o las piernas.
Los CDC indican que la mayoría de los casos mejora en 7 a 10 días. En los niños pequeños, el problema más habitual es la deshidratación, ya que las lesiones bucales pueden volver doloroso beber. Conviene ofrecer líquidos en pequeñas cantidades y controlar que la persona orine con normalidad.
Las vacunas y las medidas de higiene ayudan a reducir los contagios
Las vacunas contra el sarampión, la rubéola y la varicela reducen el riesgo de enfermar y de desarrollar complicaciones. Como los esquemas y las edades de aplicación varían entre países, es importante consultar el calendario oficial vigente en el lugar de residencia.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomienda que los países alcancen y sostengan una cobertura de al menos el 95 % con dos dosis que protejan contra el sarampión, la rubéola y las paperas. El organismo también aconseja reforzar la detección temprana y la respuesta rápida ante casos sospechosos para cortar la cadena de transmisión.

El lavado frecuente de manos, cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar, ventilar los ambientes y limpiar juguetes y superficies de uso compartido ayudan a disminuir la propagación. También conviene no compartir vasos, cubiertos, botellas ni toallas.En caso de varicela, se recomienda permanecer en casa hasta que todas las ampollas hayan formado costras.
En la escarlatina, el regreso a la escuela o al trabajo debe esperar hasta que desaparezca la fiebre y hayan transcurrido al menos 12 a 24 horas desde el inicio del antibiótico indicado. Ante la sospecha de sarampión o rubéola, la OPS aconseja evitar el contacto estrecho con otras personas, no asistir a espacios públicos y comunicarse con un servicio de salud para recibir indicaciones.
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