
El Congreso de la República se prepara para elegir este miércoles 18 al nuevo presidente interino del Perú, tras la destitución de José Jerí en una sesión extraordinaria. La votación definirá quién asumirá la jefatura del Estado y la presidencia del Parlamento en medio de una fragmentación parlamentaria sin precedentes y una marcada desconfianza ciudadana hacia la clase política. El ganador será el octavo mandatario que asume el poder en el país en menos de una década, reflejando la inestabilidad crónica que atraviesa el sistema político peruano desde 2016.
Cuatro postulantes fueron finalmente oficializados, representando diferentes bancadas y corrientes políticas, en un contexto en el que las alianzas y acuerdos de último momento serán determinantes para la definición del nuevo jefe de Estado interino.

La incertidumbre política se acentúa en Perú tras la destitución de José Jerí como presidente del Congreso, lo que dejó en suspenso la definición de quién asumirá la jefatura del Estado de manera interina. Las bancadas ya presentaron cuatro candidatos a ser el que sería octavo mandatario del país en diez años.
La elección del nuevo presidente interino del Perú está programada para este miércoles 18 de febrero a las 18:00 horas, según la convocatoria oficial realizada por el presidente encargado del Congreso, Fernando Rospigliosi Capurro.
El cronograma establecido por la Mesa Directiva del Congreso dispuso un plazo de 24 horas para la inscripción de candidaturas, el cual venció el martes 17 a las 18:00 horas. Una vez leídas y publicadas las listas oficiales, la elección se desarrollará bajo el procedimiento normado por el Reglamento del Congreso.

La sesión plenaria iniciará con la lectura de las listas de candidatos, las cuales debieron ser presentadas con la firma del vocero autorizado de uno o más grupos parlamentarios. La Mesa Directiva designará a dos congresistas como escrutadores encargados de supervisar la votación y firmar las cédulas correspondientes. El presidente encargado de la Mesa será el primero en emitir su voto, seguido por los miembros de la Mesa, los escrutadores y, posteriormente, el resto de los congresistas, quienes serán llamados en orden alfabético.
Concluida la votación, los escrutadores y la Mesa Directiva procederán al escrutinio y proclamarán ganador al candidato que obtenga mayoría simple. Si ningún postulante logra ese respaldo, se realizará una segunda vuelta entre los dos más votados. El elegido prestará juramento y asumirá sus funciones de inmediato, tanto en la presidencia del Congreso como en la jefatura del Estado, garantizando la continuidad institucional y la organización de las próximas elecciones.

Entre los candidatos oficiales figuran Edgar Raymundo (Bloque Democrático), Héctor Acuña (Honor y Democracia), María del Carmen Alva (Acción Popular), José María Balcázar (Perú Libre) y otros representantes de diversas bancadas, todos con trayectorias marcadas por polémicas o cuestionamientos éticos y políticos. El escenario está determinado por negociaciones de último minuto y la posibilidad de que el Congreso opte por una candidatura de consenso para evitar una segunda vuelta y facilitar la transición.

Expertos advierten que, en un contexto de alta volatilidad política, el nuevo presidente interino enfrenta el reto de encauzar el proceso electoral y responder a la crisis de inseguridad ciudadana. “No se puede esperar una hoja de vida intachable, pero sí un perfil capaz de tender puentes y conducir el país hacia las elecciones con estabilidad”, señaló Alonso Cárdenas, politólogo de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.
José Jerí perdió la presidencia de Perú tras una serie de mociones de censura impulsadas por su supuesta conducta inapropiada y una sucesión de escándalos desde que asumió el cargo en octubre de 2025. La mayoría de bancadas parlamentarias retiró su apoyo, dejando a Jerí sin margen para sostenerse en el puesto. Su gestión estuvo marcada por revelaciones sobre reuniones no registradas con empresarios chinos, una de ellas en un restaurante y otra en Palacio de Gobierno con un empresario investigado por tráfico ilegal de madera. Estas acciones derivaron en una investigación fiscal por posibles delitos de patrocinio ilegal y tráfico de influencias.
A estos hechos se sumaron denuncias por la contratación de jóvenes visitantes a Palacio en cargos estatales, lo que intensificó la presión política y mediática. Las explicaciones de Jerí no lograron revertir la percepción negativa en el Congreso, que finalmente optó por su remoción. Su historial, que incluía una denuncia por violación y publicaciones consideradas sexistas en redes sociales, agravó su situación.




