
La historia de la Independencia del Perú, comúnmente enseñada en las aulas, resalta el icónico 28 de julio de 1821, cuando el General Don José de San Martín proclamó la libertad del país.
Sin embargo, este histórico acto tuvo antecedentes significativos que allanaron el camino hacia la independencia. Uno de los episodios clave fue protagonizado por Francisco Antonio de Zela y Arizaga en Tacna.
¿Quién fue Francisco de Zela?

Francisco de Zela, reconocido como un prócer de la Independencia del Perú, nació el 24 de julio de 1768. En sus primeros años, vivió en Lima, pero más tarde se trasladó a Tacna, donde conoció a su futura esposa, María de la Natividad Siles.
Mientras ejercía como balanzario (pesador de metales en casas de moneda), Zela tuvo un altercado con el alcalde de la ciudad. En una ocasión, fue encontrado caminando durante la noche, violando las restricciones impuestas. Este episodio, junto con la detención de uno de sus sirvientes, encendió aún más su espíritu rebelde.
El grito de Francisco de Zela

En 1810, la junta de Gobierno de Buenos Aires se alzó contra el dominio español y buscó aliados en diversas regiones, incluyendo el Perú. En Tacna, Francisco de Zela respondió al llamado, ofreciendo su apoyo a la causa independentista.
Francisco de Zela fue arrestado y llevado a una prisión en Lima. Posteriormente, debido a la percepción de su peligrosidad, fue trasladado a una cárcel en Panamá, donde eventualmente falleció.
Aunque la insurrección liderada por Zela duró solo cuatro días, este breve período fue suficiente para dejar una marca indeleble en la lucha por la independencia del Perú. Su acción se considera el primer grito de la libertad peruana, alzando la voz en busca de soberanía y autonómica nacional.
La primera vez

La rebelión de Zela es vista como la primera insurrección registrada en el Perú que buscaba la autonomía del país, aspirando a un gobierno liderado por peruanos en lugar de extranjeros. Aunque Zela no logró ver concretada la independencia, su levantamiento plantó la semilla del anhelo de libertad y autogobierno.
Por último, a pesar de que diversas narrativas sugieren que Zela falleció el 28 de julio de 1821, coincidiendo con la proclamación de independencia de San Martín. Sin embargo, este dato no ha sido confirmado por los historiadores, convirtiéndose en un mito popular. La realidad es que Francisco de Zela murió el 19 de julio de 1819, a los 50 años de edad.
Su recuerdo

La figura de Francisco de Zela se mantiene viva en la memoria histórica del Perú como un símbolo de la lucha por la libertad. Su valentía y liderazgo durante la primera insurrección contra el dominio español inspiraron a futuros movimientos y líderes independentistas.
Zela, conocido por su coraje y determinación, sigue siendo una figura venerada en la historia peruana. Su legado perdura, recordándonos que la búsqueda de la independencia es un proceso complejo y prolongado, lleno de sacrificios y actos de valentía.
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