Francisco Penzotti: la terrible experiencia del pastor metodista en su periplo en el Perú

Su caso fue emblemático para cambiar la Constitución y que nadie sea perseguido por sus creencias religiosas.

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Francisco Penzotti fue conocido por
Francisco Penzotti fue conocido por su incansable labor de llevar biblias a muchos rincones del Perú y de América Latina. (Bite)

En Perú, la llegada de una nueva religión a lo que ya se considera territorio católico trajo muchos enfrentamientos entre los recién llegados y los seguidores del cristianismo. Es lo que ocurrió cuando llegó a nuestras tierras una nueva manera de interpretar la Biblia y se armó tremendo alboroto que terminó con algunas personas en la cárcel.

Francisco Penzotti, un pastor metodista que vino al país para propagar sus ideas religiosas, halló una férrea resistencia entre los feligreses católicos que creyeron que su espacio era invadido. Esta es su historia.

Vino de Europa

El país en el que
El país en el que Francisco Penzotti encontró más problemas para su misión evangelizadora fue el Perú. (Boston University)

Nacido en Chiavenna (Italia) en 1851, Penzotti fue testigo desde muy pequeño de las mil y una revueltas que ocurrían en el norte italiano. Las cosas empeorarían, ya que a los seis años murió su papá. Y a los 13, juntos con sus dos hermanos mayores, decidieron comenzar todo de nuevo y en 1864 decidieron que esa nueva vida estaría en Uruguay, por lo que embarcaron rumbo al nuevo mundo. En el país oriental conoció y se casó a los 20 años con Josefa Sagastibelza, una inmigrante española.

Un día de 1875, mientras se encontraba en un bar de la ciudad, recibió el ‘Evangelio de Juan’, el mismo que comenzó a leer con cierto entusiasmo, a pesar de que nunca había practicado su catolicismo. Para el año siguiente, él y su esposa ya estaban conversos.

Tras el viaje y al demostrar su compromiso con el movimiento protestante, Milne, que era secretario de la American Bible Society, recomendó a Penzotti para que venga al Perú a liderar la obra. Y así fue como en 1887, llegó, junto a su familia, a nuestro país como representante de la Sociedad Bíblica Americana.

Libertad de culto en Perú

Al llegar al Callao, Francisco
Al llegar al Callao, Francisco Penzotti encontró este local para comenzar su misión como metodista. (Iglesia Metodista del Callao)

Desde su propio nacimiento, Perú ha demostrado tener una profunda fe católica que la llevó a extremos. Por ejemplo, en la primera constitución rezaba que el estado era “católico, apostólico, romano”. Nada más. Pero un grupo de ‘vecinos notables’ de Lima, apoyados con miembros de la iglesia católica, exigieron que se agregara “con exclusión del ejercicio de cualquier otra”.

Para 1823, la situación fue más lejos, pues la Constitución de ese año señalaba que el Estado peruano debía proteger a la religión católica por todos los medios posibles y que todos debían respetarla. Sería hasta 1856 que en el país se iniciaría un duro debate entre el Estado y la Iglesia Católica por cuestiones de la libertad de cultos.

Para calmar a la otra vereda, se redactó la prohibición, bajo pena de un año de cárcel efectiva, para todo aquel que se atreviera a manifestar su fe de manera pública y que no fuera católico. Es más, en la constitución de 1867, se prohibió de manera expresa la práctica de otras confesiones. En este contexto social peruano, fue que Francisco Penzotti llegaba al Perú en 1888.

No fue fácil

Frontis del segundo local que
Frontis del segundo local que consiguió Francisco Penzotti en el centro de del Callao (Boston University)

Luego de salir de Montevideo (Uruguay) un 5 de diciembre de 1887, Penzotti y su familia llegaron hasta Arica (cuando todavía era parte del Perú). Ahí tuvieron que hacer escala, ya que Lima fue invadida por una epidemia de fiebre amarilla. Durante ese tiempo, una de las hijas del italiano perdió la vida y su mujer dio a luz a otra niña tan solo siete días después.

Recién para julio de 1888 pudieron arribar al puerto del Callao y alquilaron un local en lo que hoy es la Calle Teatro. De inmediato, su misión fue un éxito, ya que en octubre de ese año hasta 300 personas se acercaban hasta su servicio. Los metodistas comenzaron a ‘invadir’ Lima.

También se les hizo costumbre ver todo tipo de reacciones discriminatorias en contra de ellos, como pintas en sus paredes.

Hasta un cura de Lima llegó hasta el local y encerró a los miembros de congregación que estaban reunidos colocando un candado en la puerta. Otros se dedicaron a ensuciar con excrementos las puertas de su templo.

Viaje a Arequipa

Tras su partida del Perú,
Tras su partida del Perú, Francisco Penzotti dejó los primeros pastores metodistas peruanos entre los que destacan José Q. Illescas, Manuel Noriega y Adolfo T. Vásquez. (Iglesia Metodista del Perú)

Pero ninguna de estas situaciones parece amedrentar a Penzotti que, en 1890, decidió ampliar su prédica a la zona sur del país y entregar biblias. Al llegar a Arequipa, él se quedó en el centro de la ciudad y dos de sus ayudantes continuaron hasta Mollendo.

Luego de 19 días en prisión, Penzotti fue liberado por orden expresa del presidente del Perú, Andrés Avelino Cáceres. Otro que también intervino en su liberación fue el embajador italiano en el país que elevó una nota de protesta por el maltrato a su compatriota.

Al estar de vuelta en el Callao, el predicador inició acciones legales para recuperar sus biblias y documentos confiscados en Arequipa. En medio de toda esto, la intolerancia contra los metodistas era cada vez mayor. Hasta de las mismas autoridades católicas.

Esta situación provocó que el ciudadano europeo fuera encerrado otra vez el 26 de julio de 1890.

Famosa  fotografía que salió
Famosa fotografía que salió en la prensa de los Estados Unidos que muestran Francisco Penzotti detenido en prisión (Boston University)

Mientras se encontraba desayunando con su familia, Penzotti fue sacado a la fuerza de su casa y llevado a los calabozos de la Fortaleza del Real Felipe.

Grande fue la sorpresa de sus captores, que una vez encerrado, el predicador fue recibido amablemente por los demás presos, ya que se convirtió en alguien que les daba consuelo en sus horas más difíciles.

Como el asunto ya se estaba saliendo de control, desde el gobierno apelaron a la táctica de llamar a la esposa de Penzotti para ofrecerle la libertad de su esposo a cambio de que abandone el país.

La respuesta de doña Josefa sorprendió a muchos, ya que se negó al afirmar que eso significaba abandonar toda su obra misionera por la que tanto habían trabajado.

Escándalo internacional

El legado metodista de Francisco
El legado metodista de Francisco Penzotti se logró extender por todo el Perú (Es Mi Perú)

El caso no solo causó sensación en el Perú sino también en los Estados Unidos puesto que los diarios The Indianapolis Journal, The New York Herald y el The Sun (también de Nueva York) hicieron eco de las noticias. Incluso, casi crea un conflicto diplomático con el embajador peruano en tierras norteamericanas, que se quejó de la mala publicidad que le hacían al país.

En el Perú todavía habría que esperar hasta 1920 para que la Constitución por fin cambie y señale que nadie sería perseguido por sus ideas y creencias.

Meses después de su liberación, Penzotti se fue Buenos Aires (Argentina) y desde ahí fue destacado a América central para continuar su labor de entregar biblias. De vuelta a tierras gauchas, murió en Buenos Aires en 1825 y se convertiría en un héroe de los protestantes en esta parte del mundo.