Reelecciones indefinidas en Santa Fe: los senadores van por quintos, sextos, séptimos y hasta un octavo mandato

Es una curiosidad política de la provincia que permite postulaciones sin límites. Sólo el gobernador no puede ser reelecto. Hay seis legisladores con 28, 24, 22 y 20 años en una banca

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El Senado de Santa Fe
El Senado de Santa Fe

Santa Fe ofrece una curiosidad política difícilmente igualable en el país: la totalidad de sus senadores provinciales se postularán en 2023 para ser reelectos y es probable que la mayoría vuelva a ganar. La repetición de candidaturas en el Senado ya es una marca registrada de la política santafesina: el legislador más antiguo irá por su octavo mandato de cuatro años, otros dos buscarán el séptimo, tres irán por el sexto, cuatro por el quinto y otros tantos por el cuarto período de gestión, casi todos consecutivos. Si se suman los años en el cargo que acumulan sólo los seis senadores más reelegidos, se llega a los 134 años.

Sólo tres de los 19 senadores que tiene Santa Fe (se elige uno por cada departamento) irá este año por su primera reelección en ese cargo, entre ellos el de Rosario y la Capital. El resto ya cumplieron de dos a siete mandatos y planean seguir. Son 12 peronistas y 7 radicales, 18 varones y una sola mujer.

Los senadores provinciales de Santa
Los senadores provinciales de Santa Fe no cambian, todos buscan su reelección y la mayoría cuentan con varios mandatos (Infografías: Suma Política)

En la provincia está expresamente prohibida por la Constitución la reelección del gobernador y su vice, pero en cambio no hay impedimentos legales para las reelecciones en el resto de las categorías electorales, que incluye a intendentes, presidentes comunales, concejales, y miembros de la Legislatura. Por eso es común ver reelecciones en pueblos y ciudades, y hasta de algún diputado, pero ninguna tiene el récord en años y en cantidad de miembros de las que se dan en el Senado, un núcleo de poder relevante que representa la mitad de la Legislatura santafesina.

No es que no tengan que enfrentarse a otras candidaturas. En muchos departamentos los reelectos tendrán que competir en las internas de sus propios partidos, aunque últimamente varios han optado por saltear ese trámite e inscribir sus postulaciones bajo el nombre de agrupaciones independientes o transversales a los partidos a los que pertenecen originariamente.

Los 19 senadores de la
Los 19 senadores de la provincia de Santa Fe buscarán su reelección en 2023

La conclusión de algunos senadores es que no necesitan ir colgados de ninguna candidatura a gobernador y tampoco quieren arrastrar en sus territorios a candidatos con los que no siempre tienen mucha afinidad de gestión. En Santa Fe se vota a nivel provincial con boleta única, y la de senador es una de las cinco categorías en la que los electores tienen que registrar una cruz o un tilde en el cuadradito donde aparece el candidato de su preferencia.

A diferencia del sistema electoral que existe en Córdoba, no figura en Santa Fe la posibilidad de votar a todos los candidatos de un mismo partido o frente. Y en esa elección individual, los senadores santafesinos hacen pesar su presencia territorial.

Cuatro senadores provinciales en Santa
Cuatro senadores provinciales en Santa Fe buscarán ser reelectos por quinta vez

Aunque se pueden ensayar otras explicaciones, a favor de los senadores se podrá decir que no tienen la culpa de que los reelijan, y hasta podrían argumentar que el voto repetido de la ciudadanía a sus postulaciones no es otra cosa que un respaldo a la gestión que desarrollaron en los últimos cuatro años.

En varios departamentos santafesinos resulta curioso el comportamiento electoral de los votantes: en la categoría de senador gana el candidato del peronismo, mientras que para el resto de los cargos se impone el voto del frente opositor. Eso pasó en las elecciones de al menos tres departamentos del oeste provincial, donde desde 2015 se registran números “casi cordobeses” a favor de Cambiemos, en sintonía con la matriz nacional de la elección, pero para el Senado provincial siempre se impone un candidato del peronismo, que ya tenía ese cargo.

Otro caso es el del departamento San Lorenzo, donde el senador Armando Traferri es un histórico del peronismo, y al mismo tiempo el gobierno de la principal ciudad de ese distrito está a cargo de un intendente radical. Ambos vienen ganando desde hace 16 años y en sus reelecciones los electores votan en el mismo acto a candidatos cruzados de distintos partidos.

Siete millones por mes para cada uno

En este punto suele aparecer un tema polémico en la provincia como es el de los fondos de los que dispone cada senador para repartir individualmente ayudas sociales en sus departamentos. Un tipo de subsidios de libre disponibilidad y con rendición de cuentas que involucran montos más significativos para los departamentos más chicos.

Entre los seis senadores con
Entre los seis senadores con más antigüedad en el parlamento provincial acumulan 134 años de mandatos

Esa podría ser una explicación de por qué en los departamentos más grandes, como Rosario y La Capital (Santa Fe) los senadores provinciales no suelen arraigarse tanto como en el interior de la provincia y es más probable un cambio, no solo de signo político, sino también de nombres propios en cada elección.

Cada uno de los senadores dispone para este 2023 de más de 7 millones de pesos por mes. Considerando que hay departamentos que tienen menos de 30 mil habitantes, esas sumas suelen marcar la diferencia a la hora del reparto económico que caracteriza cada campaña electoral.

Los candidatos de siempre

Que el Senado es un espacio jerarquizado para hacer política está demostrado no sólo por las repetidas reelecciones a las que aspiran casi todos sus miembros, sino también en que hay referentes que claramente prefieren esa banca antes que otro cargo, en apariencia superior.

Sólo 3 de los 19
Sólo 3 de los 19 senadores provinciales en Santa Fe tienen un sólo mandato. Buscarán ser reelectos en 2023

Un caso notable es el del senador Ricardo Adolfo Kaufmann que a los 80 años, aún con dificultades físicas para asistir a las sesiones, piensa menos en la jubilación que en su sexto mandato por el departamento Garay. La primera vez que se postuló y ganó fue en 1983. Si finalmente este año no inscribiera su nombre, ya tiene claro que su banca no sólo parece vitalicia, sino también hereditaria, porque proyecta anotar a su hijo, Carlos Federico, actualmente funcionario del gabinete de Omar Perotti y que en la anterior elección ya fue su candidato suplente.

Otra muestra de la importancia de estas bancas es el actual ministro de Desarrollo Social del gabinete provincial, Danilo Capitani, que después de cuatro mandatos como senador del PJ, en 2019 decidió no presentarse y competir con un candidato propio, que resultó derrotado. Ahora volverá por sus fueros en una elección que puede resultar reñida, ya que peleará con el actual senador del departamento San Jerónimo, que también piensa enfrentarlo buscando su primera reelección.

También demostró que es importante la banca el senador por el departamento Iriondo Hugo Rasetto, quien sorprendió hace unos meses al anunciar su precandidatura a gobernador, (para la que usó su segundo nombre, Jesús), desde el mismo espacio por el que competirá Carolina Losada. Pero después se bajó de esas pretensiones y como primera acción de campaña para seguir en el Senado logró una audiencia en El Vaticano con el Papa Francisco, con quien dijo haber repasado la situación de las localidades de su departamento.

Por su lado, mientras participa en el armado del nuevo frente opositor en Santa Fe, Felipe Michlig, actual presidente del radicalismo santafesino y uno de los senadores más antiguos -lleva 24 años ininterrumpidos en la banca por el departamento San Cristóbal-, proyecta también su sexta reelección, aunque es probable que después salte a un cargo de primera línea si el próximo gobierno es de la alianza que lanzarán radicales, el PRO y socialistas.

Según un informe del portal “Suma Política”, este senador radical disputa cabeza a cabeza ser el más antiguo en el Senado de Santa Fe, pero pierde por apenas cuatro años con el peronista Raúl Gramajo, que arrancó siendo senador en 1991 y, después de tres reelecciones, se dio una pausa para volver a la banca en 2011.

Todos pueden volver a ganar

La mayoría de los senadores descuentan que van a volver a ganar, y no es exagerado. El dato se basa en la historia de sus propias reelecciones y en las mediciones propias que hacen para estar más seguros.

Ni siquiera toman en cuenta la señal de alerta que podría significar el resultado de las últimas elecciones del 2021, donde sólo ocho de los 19 con mandato hasta 2023 vieron imponerse en sus departamentos al frente político al que adhieren. Incluso cuatro de ellos sufrieron doble derrota, la interna y la elección general, aunque van a decir que en esos comicios ellos no se jugaban nada.

A diferencia de los candidatos a gobernador o a intendente, los senadores no hacen grandes actos. La singularidad de su elección los lleva a estar cara a cara con sus electores varias veces durante la campaña. Incluso algunos tienen hasta una fórmula propia para el éxito, que consiste en ver al menos siete veces a sus votantes en la previa de cada elección.

Su confianza se basa en que la de los senadores es una elección que nadie mide en las encuestas generales, porque no influye en el resultado ni de las ciudades ni de toda la provincia. Por eso la ciudadanía no la tiene tan en cuenta. Es una parte de un rompecabezas de 19 piezas, donde el sello del partido ya no influye tanto.

Llamados “pequeños gobernadores”, o “amos del territorio”, sus reelecciones tienen más que ver con un trabajo personal de orfebrería en sus departamentos que con la suerte de los partidos políticos por los que se presentaron por primera vez.

Los cambios que faltan

Modificar este estado de cosas parece inviable políticamente. Suele ser lo que pasa cada vez que una reforma tiene que ser aprobada por los mismos a los que perjudica o beneficia.

En este caso, el cambio pendiente sería una reforma de la vigente Constitución provincial de 1962, por ahora la más antigua del país, aunque nada lo garantiza.

Cuando durante el gobierno de Miguel Lifschitz se impulsó una reforma constitucional, perdió consenso porque se intuía que perseguía el intento de reelección para el propio gobernador en ejercicio. Pero en ese proyecto oficial se incluían estas limitaciones de mandato, que iban a evitar tantas reelecciones consecutivas.

La idea era habilitar una sola reelección para todas las categorías, que permitiera ejercer un cargo hasta no más de 8 años seguidos, y después obligaba a una pausa, para recién poder volver después de cuatro años. También extendía la duración de los mandatos de los presidentes de comuna a 4 años (hoy son de dos).

Durante el actual gobierno de Omar Perotti se habilitó otra discusión legislativa para la reforma constitucional. Fue un débil intento sin proyecto oficial, pero que alentó la presentación de alrededor de una decena de propuestas de distintos bloques de diputados, que iban a ser consensuadas en una sola iniciativa.

También después ese debate perdió fuerza, pero hubo un dato más que llamativo: en muy pocos de los proyectos presentados estaba expresamente mencionado el tema de limitar los mandatos. Todos advirtieron que para que se apruebe en el Senado no solo hay que alejarse de proponer la unicameralidad en el Poder Legislativo (como tiene Córdoba), sino tampoco hablar de limitar las reelecciones.

Ni mencionar una iniciativa más audaz que propone rediscutir la actual representación territorial de la Legislatura santafesina, teniendo en cuenta que la actual división en 19 departamentos data del siglo XIX. Una distribución más actual podría repartir a la provincia en cinco regiones y elegir en cada una a dos senadores por la mayoría y uno por la minoría. Esta iniciativa, que por ahora duerme en los cajones, no sólo achicaría de 19 a 15 los miembros del Senado, sino que equilibraría la representación de los partidos. Tarea para el futuro gobierno.

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