
En este mundo hiperconectado, las alianzas que construimos son más importantes que nunca. Aunque no nos demos cuenta, generamos vínculos todos los días: con nuestras familias y amigos, con compañeros de trabajo e incluso con desconocidos que nos cruzamos por segundos. Somos red, nos relacionamos todos los días con los demás.
Las empresas también concretan alianzas con otras organizaciones, como los co-branding. Muchas de estas fusiones se manifiestan a través de campañas de comunicación o eventos corporativos.
En esta instancia entra en juego la fidelización del cliente. Este rol es mucho más que un concepto teórico o parte de la estrategia de marketing: es conectar con el consumidor y entender qué le pasa, para poder acompañarlo en las distintas etapas de su vida. La fidelización del cliente es lograr un vínculo con el consumidor de un producto o servicio, el cual ya es parte de su rutina diaria y su familia.
Hoy las empresas deben pensar en propuestas de servicios que agranden su esfera de valor, lo que implica generar nuevas alianzas para poder dar servicio a sus clientes. Las marcas no venden sólo productos. Se interrelacionan con distintos actores sociales, por lo que deben ampliar la respuesta hacia sus clientes y fortalecer esos vínculos, de forma que se aprovechen todas las oportunidades de contacto posibles.
Desde hace unos años, me encuentro desarrollando y liderando proyectos de impacto social, en los que incorporo programas de fidelización y alianzas estratégicas, y los conecto con los negocios y la fidelización, en pos de una mejora continua y aumento de rentabilidad e impacto positivo al ecosistema social. Eso me dio una perspectiva para entender que tanto una empresa, como una pyme o incluso un emprendedor puede incorporar un programa de fidelización desde el día uno dentro de su propuesta de valor. La sustentabilidad y el medio ambiente son dos pilares que siempre contemplo en las alianzas que realizo, y que son vitales dentro de la estrategia organizacional.
Lograr conectar organizaciones, multinacionales y empresas reconocidas a nivel internacional con proyectos de impacto es realmente gratificante. Y no me refiero solamente a que se cumplan los objetivos de rentabilidad y exigencias de las distintas áreas, sino también contribuir dando luz a causas y proyectos con propósito genuino.
Lograr alianzas de valor entre clientes y distintos partners, que le aporte positivamente a nivel humano y los empodere es superador. Detrás de cada marca hay personas que se vinculan: hay que empezar a alinear estas cuestiones, no solamente por la imagen y la exigencia del consumidor, entender que existe otra forma de hacer negocios. Y ser conscientes del ambiente que nos rodea es uno de los caminos.
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