Primer Mundial, hoteles infestados y entrevistas fugaces: los días que forjaron a Christian Martinoli en Francia 98

El famoso periodista deportivo ha tenido que atravesar críticas en medios y redes sociales, pero también inconvenientes para poder cumplir sus sueños

Guardar
Durante los últimos años se
Durante los últimos años se ha convertido en el mejor narrador de fútbol de la televisión mexicana. (Instagram/ @cmartinolimx)

Pese a que Christian Martinoli es hoy por hoy un ícono del periodismo deportivo en México, vivió su primer Mundial Francia 98 sin acreditación y con recursos limitados, mucho antes de consolidarse como una de las voces reconocidas del fútbol mexicano.

En diversas ocasiones ha destacado que desde los 22 años debió enfrentar retos económicos y laborales, no obstante, hubo una experiencia que marcó el inicio de sus primeros pasos dentro del periodismo deportivo internacional.

“Para poder financiar los viajes, tuve que pedirle la tarjeta de crédito a mi tía porque las televisoras estadounidenses solo pagaban una vez recibido el material”, relató Christian Martinoli en entrevista con Yordi Rosado al recordar sus inicios.

“Hacíamos entrevistas de arriba a abajo con todos los equipos, mandando casetes por todos lados a todas las televisoras; yo entrevistaba a un güey tres veces para distintas televisoras”, cuenta sobre la dinámica que permitía cubrir los costos antes de recibir cualquier pago.

Christian Martinoli lleva más de
Christian Martinoli lleva más de 20 años cubriendo mundiales. (IG/ @cmartinolimx)

El rápido salto de México a Europa

Esta rutina, propia de un periodista independiente, ya se había puesto a prueba junto a Silver, un camarógrafo freelance, en la Copa América de Bolivia 1997, donde apenas lograban permanecer con la prensa gracias a pequeñas “mordidas”.

El viaje a París comenzó de improviso. “Me habla un sábado a las 9 de la mañana en Toluca. Me dice: ‘¿Quieres ir al Mundial?’. Le digo: ‘Sí, pero ¿bajo qué condiciones?’. ‘¿Quieres ir al Mundial sí o no?’”. El encuentro quedó fijado para ese mismo día en el Aeropuerto de la Ciudad de México. “Mi madre corrió a una casa de cambio y consiguió francos. Llegué en autobús a Observatorio, luego en Metro y finalmente a la Terminal 1”, describe.

Una complicada experiencia en Francia 98

Al llegar a París, destaca el contraste de sus emociones. “Yo estaba con una tlayuda, güey, y de pronto estás en París”, comenta, subrayando el salto físico y emocional. El primer contacto en el hotel The National, cerca de Gare du Nord, fue peculiar: “En la recepción me atendió un uzbeko. Como pude, me comuniqué para confirmar la reservación por cuatro noches”.

Antes de llegar a TV
Antes de llegar a TV Azteca estuvo trabajando en diversos medios. (Foto: Instagram/cmartinolimx)

Las condiciones de hospedaje superaron cualquier expectativa negativa. “No entrábamos por la puerta del hotel. Me dice: ‘Estás en el tercer piso, no hay elevador’, pues ahí estamos arrastrando todo... la televisión chiquita, solo se veían dos canales”, recuerda sobre el entorno austero.

Pronto surgió el mayor contratiempo: “Estoy ahí y de pronto una pin*** cucaracha, luego otra... ¿qué es esto? Me salgo, quiero ir a una farmacia, no hay nada, terminé en un kebab”. Martinoli reconoce que las cucarachas lo mantenían en estado de alerta: “No se me vayan a meter en la maleta porque se me encucaracha todo. Fue terrible”. La noche la pasó en vela, vigilando y contando los insectos: “Estuve toda la noche viendo cucarachas, contándolas... estuve hecho una basura”.

Días después, Silver llegó a París y, aunque cambiaron de hotel, la situación no mejoró. “Tuve que dormir en el piso porque la habitación era muy pequeña”, narra.

Pese a lo que vivió
Pese a lo que vivió en el mundial de Francia 98, ahora se ha convertido en uno de los narradores más seguidos en México. (X/ @FarsantesG)

En ese contexto, trabajar sin acreditación resultaba una odisea diaria. “Cazábamos a los jugadores en la Torre Eiffel cuando iban a conocerla, porque los policías nos corrían de los entrenamientos al no tener acreditación”, explica Martinoli, evidenciando la precariedad y las dificultades para obtener contenido para canales estadounidenses. “No fue una experiencia nada agradable”, concluye.

Durante esos días, Martinoli coincidió con figuras clave para su futuro profesional. El encuentro con Luis Manuel Jaramillo, director de cámaras de TV Azteca, resultó decisivo y facilitó su conexión con la televisora, donde más tarde lograría consolidar una carrera que permanece vigente.