Usar teléfono antes de los 12 aumenta el riesgo de desarrollar trastornos alimenticios, señalan especialistas

De acuerdo con un estudio publicado en la revista científica JAMA Network Open el 70 % de los participantes tenía teléfono propio a los 12 años y, de entre ellos, el 24% informó al menos un síntoma de trastorno alimentario

Una joven de pelo oscuro sentada en una cama mira su teléfono móvil. La luz natural entra por la ventana en la habitación con ropa de cama gris.
Una adolescente de aspecto triste está sentada sola en su cama, absorta en su teléfono móvil bajo la luz natural que entra por la ventana de su habitación. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Un estudio reciente reveló que los niños preadolescentes con acceso a un teléfono antes o desde los 12 años, son más propensos a desarrollar trastornos alimenticios y otros problemas de conducta antes de los 14 años.

Y es que aunque las principales redes sociales exigen una edad mínima de 13 años para su uso, estudios indican que casi dos tercios de los niños ya tienen cuentas en plataformas como TikTok e Instagram desde los 11 y 12 años

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El trabajo, publicado el viernes en JAMA Network Open, no establece una edad ideal para entregar un smartphone. Sin embargo, Jason Nagata, profesor asociado de Pediatría de la Universidad de California, y responsable de la investigación, señaló que la edad de acceso puede influir en la aparición posterior de conductas alimentarias desordenadas.

“Un teléfono inteligente puede poner en el bolsillo de un joven todo un mundo de contenido centrado en la apariencia”, afirmó. “Es importante que los padres sepan que tener un teléfono inteligente no se trata solamente del dispositivo. Puede cambiar el acceso de un niño a distintos contenidos y exposiciones en el mundo digital”.

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Primer plano de un adolescente con camiseta azul, estresado, sosteniendo un teléfono. Está en un escritorio con un cuaderno abierto, una lapicera y papeles arrugados.
Un adolescente visiblemente estresado se esfuerza por estudiar en su escritorio con un cuadernillo y una lapicera, mientras sostiene su teléfono móvil en la mano, evidenciando distracciones comunes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los niños más pequeños con teléfonos pueden tener problemas

El análisis incluyó datos de casi 9.000 adolescentes estadounidenses recopilados por el Estudio sobre el Desarrollo Cognitivo del Cerebro Adolescente, una investigación longitudinal sobre desarrollo cerebral y salud infantil.

El 70 % de los participantes tenía teléfono propio a los 12 años; entre ellos, el 24% informó al menos un síntoma de trastorno alimentario a los 14. La proporción fue inferior al 16% entre quienes no contaban con un smartphone a los 12 años.

Los menores con teléfono a esa edad también tuvieron el doble de probabilidades de relacionar su autoestima con el peso y 1.5 veces más probabilidades de intentar controlarlo mediante alimentos bajos en calorías o ejercicio intenso.

Cerca del 22 % de niños y adolescentes del mundo presenta señales de conductas alimentarias desordenadas, que pueden incluir obsesión por la comida y el peso, una percepción alterada del cuerpo, restricción de alimentos, vómitos o actividad física para compensar las calorías consumidas. Su diferencia con un trastorno alimentario depende de la gravedad y de si se cumplen los criterios clínicos de diagnóstico.

Adolescente de piel morena con cabello oscuro y chaqueta de mezclilla, cubriendo su rostro con una mano mientras mira un teléfono celular, apoyada en una pared clara.
Una adolescente de piel morena, visiblemente preocupada, cubre su rostro con una mano mientras sostiene un teléfono celular, recostada contra una pared texturizada. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Depresión, menor autoestima: otro riesgo del uso de smartphone a temprana edad

Investigaciones previas asociaron el tiempo de pantalla y las redes sociales con depresión, menor autoestima, consumo experimental de drogas y alcohol, además de atracones de comida. Nagata quiso examinar el momento en que comienza el uso de estos dispositivos, en lugar de limitarse a medir las horas de exposición.

La preadolescencia coincide con cambios físicos y emocionales de la pubertad, cuando las comparaciones corporales suelen intensificarse. Antes, estas referencias se concentraban en los pares; ahora incluyen a influencers con imágenes seleccionadas, editadas y filtradas.

“Pero cuando te comparas con influencers cuyas imágenes están seleccionadas, editadas y filtradas”, dijo Nagata, “eso puede generar una mayor insatisfacción corporal y una baja autoestima, y eso puede convertirse en un factor de riesgo para los trastornos alimentarios”.

El doctor Mitch Prinstein, profesor distinguido de Psicología y Neurociencia de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill y codirector del Centro Winston sobre Tecnología y Desarrollo Cerebral, sostuvo que aplazar seis meses o un año el acceso a teléfonos y otros dispositivos parece favorecer la salud mental.

Cinco adolescentes, tres chicas y dos chicos, miran sus teléfonos móviles con expresiones ansiosas y ojos muy abiertos en una habitación oscura, con pantallas mostrando redes sociales.
Un grupo de adolescentes mira con expresiones ansiosas y preocupadas las pantallas de sus celulares, reflejando la intensidad de su interacción con las redes sociales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Prinstein, ajeno al estudio, recomendó introducir las redes sociales de forma gradual: “No queremos darles un teléfono completamente desbloqueado con todas las oportunidades de visitar lo que quieran durante el tiempo que quieran”.

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