Josué Aguilar nos habla de “Guille y el nahual”, la obra de teatro que rescata al imaginario fantástico nacional

El actor platicó con Infobae México todo sobre su participación en el proyecto

(cortesía Tribu Producciones)
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Josué Aguilar interpreta al nahual en Guille y el Nahual, la puesta en escena que el Centro Cultural Helénico presenta en el foro La Gruta del 5 de septiembre al 11 de octubre. La obra, adaptación de un texto de Emilio Carballido, recupera el imaginario de la tradición oral mexicana a través de una amistad entre una niña y una criatura mitológica capaz de provocar temblores y volcanes.

El elenco lo completan Danya Torres, Nydia Parra, Jheraldy Palencia y Hugo Rocha. Las funciones son los sábados y domingos a la 1:00 de la tarde, con dos fechas especiales —el 13 de septiembre y el 4 de octubre— en las que participará una intérprete de Lengua de Señas Mexicana.

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(cortesía Tribu Producciones)
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En entrevista con Infobae México, Josué Aguilar nos habló sobre el diseño escénico de la obra, el reto físico de manejar un títere de gran formato y los temas de fondo que atraviesan la historia: la diferencia, el cuidado del otro y la pertenencia.

Un espacio escénico pensado para que el público complete la ficción con la imaginación

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Antes de hablar de su personaje, Josué Aguilar describió el diseño del espacio creado por Isaías Martínez, que combina elementos escenográficos simples con música compuesta especialmente para la obra a partir de ritmos como la polka y el mariachi.

“De entrada, un espacio muy ingeniosamente creado por Isaías Martínez, que, honestamente, como actor y incluso como espectador, me parece que invita mucho a la imaginación”, cuenta el actor. Explica que se trata de “un espacio muy simple con elementos escenográficos prácticamente planos, que de pronto, con el juego escénico y los títeres, todo el color, se va transformando” y permite que la imaginación del público “ponga este otro cincuenta por ciento” del espectáculo.

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El diseño retoma referencias como los alebrijes y el contexto de vida de campo en el que Carballido ubicó la historia original. En palabras de Josué Aguilar, esos elementos “van a ir nutriendo el ojo del espectador de un montón de elementos que nos van a quedar cerca a todos, si eres mexicana”.

El actor maneja un títere de 30 kilos

(cortesía Tribu Producciones)
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El mayor reto técnico de Josué Aguilar consiste en operar el títere a la vista del público, sin el ocultamiento tradicional del titiritero. “En el teatro es muy por tradición que el titiritero está oculto”, explica, y describe que la convención habitual es que “titiriteros de negro que casi no se ven” muevan los objetos sin ser notados.

Para este montaje, el reto fue distinto: hacer visible al operador sin romper la ficción. Josué Aguilar respalda esa técnica en 20 años de trabajo con títeres y en su formación en teatro antropológico, teatro de espacios abiertos y técnica Alexander, esta última enfocada en el uso del cuerpo del actor en escena.

“El mayor reto es que la ejecución sea tan prodigiosa o tan bien hecha que puedas separar este elemento de la realidad, que es innegable, que es el operador”, dice. Su trabajo, resume, “está específicamente en desaparecer” detrás del movimiento del títere.

El vestuario diseñado para la criatura es, según describe, “una extensión de este colorido cuerpo” y podría distraer si el movimiento no se ejecuta con precisión. Josué asegura que al final de cada función, durante la sesión de fotos, el público sigue confundido sobre si mirarlo a él o al títere: “Se vuelve doblemente innegable que estoy allí y que es por mí que se mueve. Pero justo lo maravilloso es que se logra mantener esta imaginería de que el títere es quien habla”.

El peso de la estructura es uno de los factores que más exige físicamente al actor. Está hecha de fomi industrial y fierro de aluminio, materiales que en teoría no deberían pesar mucho, pero en movimiento el actor maneja alrededor de treinta kilos. “Es exigente”, dice, “y pero maravilloso de todas formas”.

La directora Andrea Salgado cambió al protagonista de Guillermo a Guille para poner a una niña como heroína

(cortesía Tribu Producciones)
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El texto original de Carballido se titulaba Guillermo y el Nahual. La adaptación, realizada junto con Nadia González Dávila, transformó al protagonista en una niña por decisión de la directora Andrea Salgado, quien buscaba “dejar de mirar a niños varones como los eternos héroes de las historias”, según relata Aguilar.

Guille es hija única, no tiene mascotas permitidas y busca compañía. Josué vincula ese perfil con una condición que identifica en la infancia urbana actual: “Cada vez las familias son más chiquitas, cada vez tienen menos hijos y los niños crecen solitos”. Por eso, dice, “la búsqueda de la amistad y de reflejarse en otra persona o en otro algo siempre va a estar”.

El nahual, según describe, es “un ser mitológico que quién sabe qué es” y cuya naturaleza fantástica tiene consecuencias sobre el entorno: si llora, provoca terremotos; si se emociona, hace surgir volcanes. Esa condición genera conflicto con el pueblo de Guille, que interpreta esos fenómenos como una amenaza.

“Quien hace temblar entonces debe ser malo, no debe ser bueno”, resume Josué Aguilar sobre la reacción inicial de los adultos en la historia. El reto narrativo, añade, es que Guille y el nahual logren demostrar “que su amistad es eso, amistad. Y es igual de valiosa”, con la diferencia como motor de esa relación.

“La mayor enseñanza es no temerle a lo diferente y aceptar que cada uno de nosotros, así como es, está bien”, concluye el actor sobre el mensaje central de la obra.

La obra recibirá alimento para mascotas a cambio de 50% de descuento en boletos

(cortesía Tribu Producciones)
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Las funciones del 13 de septiembre y el 4 de octubre contarán con una intérprete de Lengua de Señas Mexicana, iniciativa quebusca ejempificar la inclusión que atraviesa toda la puesta en escena.

Tribu Producciones trabaja además con la organización Perra Vibra en el proyecto Tribu Latido Solidario. Del 20 de septiembre al 11 de octubre, la producción recibirá en taquilla alimento húmedo o seco para perros y gatos, además de ropa y camas en buen estado.

A cambio de esa donación, el público recibe 50% de descuento en la compra de boletos. Los recursos recolectados se destinan a animales rescatados o en situación de calle.

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