México reabre puerta a la DEA: así ha cambiado la cooperación bilateral antidrogas tras años de tensión con EEUU

La relación entre México y la agencia antidrogas estadounidense volvió a tomar fuerza durante el gobierno de Claudia Sheinbaum, con Omar García Harfuch como principal interlocutor; aún persisten roces por la soberanía, las acusaciones de injerencia y el papel de la DEA en operaciones contra el narcotráfico

En un video compartido por la DEA, el jefe de la agencia antidrogas reveló la reunión que tuvo con Harfuch. Crédito: DEA
En un video compartido por la DEA, el jefe de la agencia antidrogas reveló la reunión que tuvo con Harfuch. Crédito: DEA
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La presidenta Claudia Sheinbaum y su secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, han abierto una nueva etapa en la relación con la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), después de las restricciones y el deterioro que marcaron el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

El principal vínculo de esta nueva etapa ha sido García Harfuch, quien este año sostuvo reuniones con Terrance Cole, administrador de la DEA, en Washington y participó junto a él en la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC), celebrada en Buenos Aires, Argentina.

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Ambos funcionarios han destacado públicamente el intercambio de información y la cooperación contra el crimen organizado. Sin embargo, el acercamiento también ha generado nuevos roces: Sheinbaum acusó a Estados Unidos de utilizar los elogios de Cole hacia García Harfuch para intentar generar divisiones dentro del Gabinete de Seguridad, mientras que la DEA ha realizado señalamientos contra funcionarios mexicanos y reivindicó su participación en recientes operaciones contra laboratorios de drogas sintéticas.

La relación, por lo tanto, ha pasado de la ruptura política de los últimos años del gobierno anterior a una colaboración más visible, aunque todavía marcada por desacuerdos sobre soberanía, injerencia y la presencia de agentes estadounidenses en México.

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García Harfuch y Terry Cole, los principales interlocutores

El nuevo acercamiento entre México y la DEA ha tenido a Omar García Harfuch y Terrance Cole como sus principales interlocutores.

El secretario de Seguridad mexicano sostuvo este año dos reuniones en Washington con el titular de la agencia estadounidense. Además, Cole viajó a la Ciudad de México para reunirse con García Harfuch en un encuentro que no fue anunciado públicamente.

El 18 de agosto, ambos volvieron a coincidir durante la Conferencia Internacional para el Control de Drogas en Buenos Aires, Argentina. Ante funcionarios de distintos países, García Harfuch habló sobre los resultados de la estrategia mexicana contra el crimen organizado y destacó la rapidez con la que, según dijo, ahora circula la información entre las autoridades de ambos países.

El secretario afirmó que desde la llegada de Cole a la DEA el intercambio se había vuelto mucho más ágil y que esa rapidez había permitido actuar oportunamente contra organizaciones criminales, incluso evitando protocolos que anteriormente retrasaban la comunicación.

Desde la Conferencia Internacional para el Control de Drogas, Terry Cole destacó el trabajo del titular de la SSPC. Fotografía durante el evento, el 18 de agosto. (Crédito: X |  @OHarfuch)
Desde la Conferencia Internacional para el Control de Drogas, Terry Cole destacó el trabajo del titular de la SSPC. Fotografía durante el evento, el 18 de agosto. (Crédito: X | @OHarfuch)

Cole respondió con elogios hacia García Harfuch y lo describió como un “socio de confianza y buen amigo de Estados Unidos”.

Días después, el director de la DEA reveló en una entrevista conjunta que también había visitado a García Harfuch en la Ciudad de México y agradeció la hospitalidad que, según dijo, el secretario mexicano y su equipo habían brindado a agentes estadounidenses que trabajan en el país.

La ruptura que comenzó con el caso Cienfuegos

El actual acercamiento contrasta con el deterioro que sufrió la relación entre México y la DEA durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Uno de los primeros episodios de tensión ocurrió en 2020, tras la detención en Estados Unidos del general Salvador Cienfuegos, quien había sido secretario de la Defensa Nacional durante el sexenio de Enrique Peña Nieto y fue arrestado por presuntos nexos con el narcotráfico.

Aunque Cienfuegos no formaba parte del gobierno de López Obrador, el entonces presidente cuestionó las consecuencias que el caso tendría para la imagen del Ejército, una de las instituciones centrales de su administración.

Meses después, López Obrador ordenó el cierre de una unidad de inteligencia de la DEA que había operado durante dos décadas en México y que estaba especializada en el intercambio de información confidencial para combatir al narcotráfico.

El expresidente acusó a esa unidad de haber sido infiltrada por la delincuencia y de fabricar delitos, en referencia a la investigación contra Cienfuegos.

Su administración también promovió una reforma para restringir las actividades de los agentes extranjeros en territorio mexicano.

La distancia aumentó durante la segunda mitad del sexenio, mientras la DEA publicaba investigaciones sobre la expansión y fortalecimiento del Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), afirmaciones rechazadas por López Obrador.

La ruptura se profundizó en 2024, después de la publicación de reportajes sobre un presunto financiamiento del narcotráfico a la primera campaña presidencial de López Obrador, en 2006. Las investigaciones se basaban en un informe de la DEA que nunca derivó en una acusación formal.

La cooperación volvió a ser parte de la estrategia de seguridad

Con el gobierno de Claudia Sheinbaum, la relación con las autoridades estadounidenses comenzó a recuperar terreno en la estrategia contra el crimen organizado.

García Harfuch ha reconocido que los resultados no dependen únicamente de la DEA y que existe colaboración con otras dependencias de Estados Unidos. Durante casi dos años de gobierno, las autoridades mexicanas han reportado la detención de 63 mil presuntos criminales, el aseguramiento de 33 mil armas, la destrucción de 2 mil 700 narcolaboratorios y la incautación de 518 toneladas de drogas.

México también ha entregado a Washington a 92 grandes criminales mediante una excepción legal distinta al proceso ordinario de extradición.

Entre los golpes contra el crimen organizado mencionados durante este periodo se encuentra la muerte de Nemesio Oseguera, “El Mencho”, líder del CJNG, en un operativo del Ejército que contó con colaboración de inteligencia de Estados Unidos, según la información incluida en el material de contexto.

La administración de Sheinbaum también ha reportado una reducción a la mitad en el tráfico de fentanilo desde México y una disminución de 96% en el flujo de migrantes provenientes de Sudamérica por las fronteras mexicanas.

El choque más reciente: los laboratorios de metanfetamina en Sinaloa

La cooperación bilateral volvió a quedar en el centro de la discusión el pasado 4 de septiembre, después de que la DEA asegurara que el desmantelamiento de ocho laboratorios destinados a la producción de metanfetamina en México no habría sido posible sin su trabajo de investigación e inteligencia.

El mensaje fue publicado en respuesta a una publicación de Omar García Harfuch sobre el hallazgo de un complejo de 5 mil 700 metros cuadrados en Corralejo, Sinaloa, donde fueron aseguradas más de 16 toneladas de metanfetamina.

La DEA etiquetó a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, al Departamento de Justicia de Estados Unidos y a la Casa Blanca, y presentó la operación como resultado de la cooperación bilateral.

Sin embargo, ni García Harfuch ni el comunicado conjunto de la Secretaría de Marina, la Fiscalía General de la República y la SSPC mencionaron expresamente a la DEA como participante en las operaciones.

El secretario mexicano atribuyó el resultado al trabajo de la Unidad de Inteligencia Naval, fortalecido con intercambio de información con agencias estadounidenses, y calculó una afectación de 347 millones de dólares para las organizaciones criminales.

Por su parte, las autoridades federales informaron que tres laboratorios fueron inhabilitados el 2 y 3 de septiembre en Corralejo y Corral Viejo, con el aseguramiento de 16 mil 800 kilogramos de aparente metanfetamina y más de 7 mil 600 kilogramos de precursores químicos.

Con esas instalaciones, la Marina acumuló cinco laboratorios inhabilitados en semanas recientes, con un total de 18.2 toneladas de metanfetamina retiradas y una afectación económica superior a 400 millones de dólares, de acuerdo con el comunicado oficial.

La DEA no detalló en qué consistió concretamente su participación en las ocho operaciones que mencionó ni especificó las fechas o ubicaciones de todos los laboratorios.

Publicación de la DEA tras el anuncio de los decomisos y desmantelamientos en Sinaloa. (Crédito: X| @DEAHQ)
Publicación de la DEA tras el anuncio de los decomisos y desmantelamientos en Sinaloa. (Crédito: X| @DEAHQ)

Sheinbaum cuestiona los elogios de la DEA a Harfuch

El acercamiento entre García Harfuch y Cole también provocó cuestionamientos de la presidenta Claudia Sheinbaum.

El 2 de septiembre, la mandataria fue cuestionada sobre los elogios que el administrador de la DEA había dirigido al secretario de Seguridad y sobre si podían representar un respaldo político o electoral.

Sheinbaum respondió que Estados Unidos busca, desde su perspectiva, generar divisiones dentro de los gobiernos mediante ese tipo de reconocimientos y aseguró que su Gabinete de Seguridad mantiene coordinación y entendimiento entre las instituciones que lo integran.

La presidenta también afirmó que los comentarios favorables hacia algunos funcionarios y las críticas hacia otros forman parte de tácticas de injerencia y sostuvo que no han provocado fracturas dentro de su administración.

Además, vinculó las declaraciones de funcionarios estadounidenses con una posible intención de influir en los procesos electorales de México.

El contraste se volvió más evidente porque, mientras Cole reconocía públicamente a García Harfuch y destacaba su comunicación con él, también realizó señalamientos sobre funcionarios mexicanos de alto nivel que, según afirmó en una entrevista, trabajaban directamente con organizaciones criminales.

El director de la DEA no identificó a los funcionarios ni precisó a cuál acusación del Departamento de Justicia hacía referencia.

En esa misma entrevista aseguró que mantenía comunicación diaria con García Harfuch en materia de seguridad, pero tampoco descartó la posibilidad de una operación estadounidense en México si así lo ordenaba el presidente Donald Trump.

Una relación más cercana, pero todavía con límites

México y la DEA han dejado atrás la distancia que caracterizó los últimos años del gobierno de López Obrador, pero el restablecimiento de la cooperación no ha eliminado las diferencias entre ambas partes.

García Harfuch ha convertido la comunicación con Terrance Cole en uno de los canales más visibles de esta nueva etapa y ha destacado la utilidad del intercambio de información para actuar contra organizaciones criminales.

La DEA, por su parte, ha reconocido públicamente esa relación y ha buscado destacar su participación en operaciones contra el narcotráfico realizadas en México.

Al mismo tiempo, Claudia Sheinbaum ha mantenido un discurso de cautela frente a Washington y ha insistido en que la cooperación en materia de seguridad debe respetar la soberanía mexicana y no convertirse en una vía de injerencia política.

Los elogios de Cole a García Harfuch, los señalamientos contra funcionarios mexicanos y la disputa pública sobre el papel de la DEA en los recientes aseguramientos de metanfetamina muestran que la relación ha recuperado fluidez, pero todavía arrastra las tensiones acumuladas durante los últimos años.

México volvió a abrir la puerta a la DEA bajo el gobierno de Sheinbaum. La cooperación es ahora más visible y ambas partes destacan sus resultados, aunque el equilibrio entre el intercambio de inteligencia y los límites que México exige a la actuación estadounidense continúa siendo uno de los principales puntos de tensión.

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