La misión que El Grande no cumplió: matar a Marcos del EZLN por orden de Salinas de Gortari, afirma Anabel Hernández

La periodista afirmó en entrevista con Infobae México que Sergio Villarreal Barragán recibió la orden de viajar a Chiapas con agentes de la Policía Judicial Federal para asesinar al entonces subcomandante Marcos tras el levantamiento del EZLN en 1994

(Infobae/Jenifer Nava)
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El gobierno de Carlos Salinas de Gortari ordenó el asesinato del subcomandante Marcos, líder del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), y encomendó esa misión a Sergio Villarreal Barragán, alias El Grande, entonces agente de la Policía Judicial Federal (PJF). La periodista e investigadora Anabel Hernández reveló este hecho en una entrevista con Infobae México, en la que detalló que la operación se planificó en 1994, días después del levantamiento zapatista de ese año, y que la misión fue abortada cuando el gobierno negoció una tregua con el grupo.

El hecho figura en el libro Narcocracia, de Hernández, y fue confirmado por la propia autora ante Infobae México. La periodista subrayó que se trata de “un hecho que nadie nos había contado nunca antes”, según sus palabras textuales en la entrevista.

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De acuerdo con la periodista, la revelación expone una contradicción política de primer orden. Mientras el gobierno de Salinas de Gortari aparentaba dialogar con los zapatistas, en paralelo había despachado a un grupo de agentes judiciales a Chiapas con la instrucción de eliminar al subcomandante Marcos.

Villarreal Barragán, quien años después llegaría a la cúpula del Cártel de los Beltrán Leyva, era en ese momento un agente recién egresado de los cursos de la PJF. Las autoridades le detectaron aptitudes para la contraguerrilla y la organización de ataques, y lo incorporaron a un grupo especial para la misión.

Anabel Hernandez
Narcocracia / Jenifer Nava

El grupo recibió armas cortas, identificaciones oficiales y un oficio de adscripción a la delegación de la Procuraduría General de la República (PGR) en Chiapas. Los agentes operaron en el área de investigaciones de esa delegación, sin uniforme y sin identificación visible.

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Según el libro de Hernández, los agentes partieron desde las oficinas de la PJF en la Ciudad de México hasta Chiapas. La instrucción que recibieron era explícita: eliminar a Marcos, el jefe militar y vocero del EZLN.

De acuerdo con investigaciones, el subcomandante Marcos —cuyo nombre real es Rafael Sebastián Guillén Vicente, según reveló la PGR en 1995— había encabezado el levantamiento armado del 1 de enero de 1994 en San Cristóbal de las Casas. El gobierno de Salinas de Gortari decretó un cese unilateral al fuego 12 días después del inicio del conflicto y convocó al diálogo.

Fue precisamente ese proceso de negociación el que interrumpió la operación, pues Villarreal Barragán no realizó la misión por órdenes del Gobierno.

Arresto de Sergio Villarreal Barragán
Arresto de Sergio Villarreal Barragán (Infobae)

La tregua terminó en los Acuerdos de San Andrés Larráinzar, negociados con la Administración de Ernesto Zedillo y orientados al reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas.

La carrera criminal de El Grande comenzó en Juárez tras el regreso de Chiapas

Una vez abortada la operación, Villarreal Barragán regresó a la Ciudad de México. Poco después, las autoridades lo trasladaron a Ciudad Juárez, y fue ahí donde, según Hernández, inicia su vida dentro del narcotráfico, en sus palabras a Infobae México.

“Se llega al acuerdo, si no me acuerdo, los acuerdos de San Andrés, Y es ahí donde se aborta la misión. El EZLN llega a un acuerdo de, de paz con el gobierno de Carlos Salinas de Gortari y El Grande regresa a la Ciudad de México y es ahí cuando lo mandan a Juárez, que es ahí donde realmente empieza su vida criminal”, destacó.

La periodista trazó el recorrido formativo de El Grande desde sus inicios en la Policía Judicial de Durango, donde un superior le propuso postularse a la PJF en la capital. Desde su primer día en el servicio público federal, Villarreal Barragán estuvo en contacto con agentes y comandantes que protegían al Cártel de Guadalajara y al Cártel de Juárez.

Anabel Hernandez
Narcocracia / Jenifer Nava

“Todo lo que El Grande aprendió de estrategia militar, de estrategia de guerrilla, de estrategia para conquistar plazas, de estrategia para tomar control territorial de lugares, se lo enseñó el Gobierno”, afirmó Hernández ante la publicación. El conocimiento adquirido en el Estado lo transfirió después al servicio del crimen organizado.

La investigadora estableció un paralelo con el caso de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública federal. Ambas trayectorias, según Hernández, ilustran un patrón en el que funcionarios que inician una carrera institucional terminan integrados al narcotráfico.

Sin embargo, la autora también destacó, de acuerdo con la entrevista para Infobae México, que el gobierno estaba involucrado en actividades ilícitas que abarcaban desde el contrabando de mercancías —conocido como fayuca— hasta el tráfico de drogas entre México y Estados Unidos. Esa percepción, sostuvo, era parte del ambiente que encontró desde el primer día en las instituciones.

Hernández atribuyó esa cultura institucional a lo que describió como el ADN corrupto de múltiples organismos del Estado mexicano. La primera misión de Villarreal Barragán no provino de un cártel, precisó la periodista, sino directamente de la Fiscalía General de la República, en nombre del gobierno de Salinas de Gortari.

Anabel Hernández anunció Narcocracia, su nuevo libro editado por Grijalbo, en el que Sergio Villarreal Barragán "El Grande", ex operador del Cártel de los Beltrán Leyva y testigo en el juicio contra Genaro García Luna, revela cómo los cárteles mexicanos penetraron las instituciones del Estado durante tres décadas. (CUARTOSCURO/Narcosistema)
Anabel Hernández anunció Narcocracia, su nuevo libro editado por Grijalbo, en el que Sergio Villarreal Barragán "El Grande", ex operador del Cártel de los Beltrán Leyva y testigo en el juicio contra Genaro García Luna, revela cómo los cárteles mexicanos penetraron las instituciones del Estado durante tres décadas. (CUARTOSCURO/Narcosistema)

Desde ese primer encargo estatal, El Grande acumuló un capital de conocimiento —tácticas de contraguerrilla, control territorial, organización de ataques— que años después puso al servicio del Cártel de los Beltrán Leyva, organización en cuya cúpula llegó a operar. El Estado, según la investigadora, no solo toleró esa trayectoria: la hizo posible.

“Todo lo que El Grande aprendió de estrategia militar, de estrategia de guerrilla, de estrategia para conquistar plazas, de estrategia para tomar control territorial de lugares, se lo enseñó el Gobierno”, afirmó Anabel Hernández ante Infobae México. Ese conocimiento, construido dentro de las instituciones del Estado, fue el mismo que Villarreal Barragán transfirió después al servicio del narcotráfico.

El libro Narcocracia reconstruye dicho trayecto como una secuencia lógica: un Estado que forma a sus agentes en la corrupción, los capacita en técnicas de guerra y luego pierde el control de ese conocimiento cuando esos mismos agentes lo redirigen hacia el crimen organizado.

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