
Ian Fleming, creador de James Bond, se encuentra con Norman Lewis en una fiesta organizada por su editorial. Allí, decide comunicarle al escritor de viajes sus intenciones de mandarlo a La Habana para investigar a Fidel Castro, el guerrillero que, escondido en las montañas, empieza a generar interés internacional por su potente ofensiva contra el régimen de Batista. En la isla también está el ganador del Nobel Ernest Hemingway, quien se encuentra inmiscuido en una misteriosa trama que involucra a Ava Gardner y unas fotografías íntimas que comprometerían su prestigio como actriz. Así comienza Desfila La Habana, la nueva novela de Antonio José Ponte.
El autor del libro platicó con Infobae México sobre el proceso creativo, el alma de su texto y todo sobre su historia de escritores espías, intrigas políticas y una Habana despojada de cualquier mirada nostálgica.
PUBLICIDAD
El trabajo de Norman Lewis, uno de los personajes principales de novela, fue precisamente la chispa que llevó al autor a escribirla: “Él no tiene ningún libro sobre Cuba, pero tiene capítulos en sus memorias sobre Cuba y algunos ensayos en otros libros. Me apasionó la imagen que daba él de esa Habana de los años cincuenta, de finales de los últimos tiempos prerrevolucionarios y los primeros años de revolución. Entonces, esa idea de alguien que va en busca de Fidel Castro y de Hemingway a la vez, creyendo que entre los dos hay una relación, que ya se conocen, cuando no es así —Hemingway y Fidel Castro no se conocen—, me llamó la atención”.
Uno de los personajes que funcionan como gancho es, precisamente, Ian Fleming. El autor nos cuenta: “Que lo mandara a Cuba Ian Fleming (a Norman Lewis), el creador de James Bond, le daba más interés al asunto. Y luego había un montón de historias que se fueron conectando, como la de Graham Greene, por ejemplo, que está primero escribiendo su novela sobre La Habana y luego filmando la novela con el equipo de Carol Reed. Y La Habana como un lugar de encuentro de gente muy diversa, de escritores, periodistas, gente del show business, todos buscando el mito de La Habana, el mito de una ciudad de placer y una ciudad hermosa donde puedes encontrar todos los placeres posibles”.
PUBLICIDAD
Una novela con elementos que mezclan la ficción y la realidad y que se mueve entre diversos personajes y momentos históricos puede representar todo un reto. El autor nos explica:
“Fue complicado, pero no fue difícil, porque casi toda la gente a la que yo estaba siguiendo, casi todas las figuras históricas, tenían un objetivo claro. Es decir, Graham Greene quería filmar su película en La Habana y quería conocer a Fidel Castro. Lewis va también a Fidel Castro y a Hemingway. Era descubrir en cada personaje el estado de cosas en que estaba, la situación personal en la que estaba, el objetivo de esa situación personal; cada uno de ellos la tiene. Por ejemplo, Meyer Lansky quiere construir una Habana alternativa a Las Vegas, Batista no quiere soltar el poder, Fidel quiere llegar al poder y usar a la prensa internacional para lograrlo. Entonces, en ese sentido fue fácil buscar el contenido de cada uno, la misión de cada uno de esos personajes. Y luego sí se quedaron algunos que tuve que elegir, también tuve que desechar hilos, no tramar todo lo que quería tramar, porque si no la novela se hacía infinita. Y completarlo también con personajes de ficción que eran necesarios no solo para conectarlos entre ellos, sino para dar una idea del ambiente, de la sociedad”.
PUBLICIDAD
El libro es descrito por su autor como “Una novela de la mirada extranjera sobre La Habana y sobre los mitos cubanos, sobre la revolución, sobre el trópico”, y para escribirla, necesitó de lecturas que lo situaran:
“Yo había leído una o dos biografías de Hemingway, pero me tuve que leer más, tuve que leerme biografías de Meyer Lansky, tuve que leer biografías de Santo Traficante, el libro sobre el turismo en la época. Tratar de definir cuáles eran los linajes dentro de la mafia en Cuba, que es muy complicado, porque hay contradicciones. Es decir, un libro dice una cosa, otro dice otra, otra biografía dice algo diferente”.
PUBLICIDAD
Para el autor, Desfila La Habana fue un trabajo gratificante, donde también fue él mismo “un poco detective”: “Se parecía un poco a lo que estaban haciendo mis personajes, investigando cosas en La Habana, entonces, yo también tuve que investigar y me convertí también un poco en uno de los personajes de la novela. Fue un juego también, tuvo ese sentido. Y una de las cosas que me interesó fue que el lector sintiera placer al leerla, que la leyera como una novela de aventuras también, aunque tuviera adentro algún otro significado a buscar, a comprender o a intuir por el lector, pero que también tuviera una especie de alegría por una peripecia tras otra y por un cambio de personaje tras otro. Entonces, armar esas tramas me divertía cuando lo estaba haciendo”.
¿La Habana es otro personaje de la novela? El autor lo tiene claro: “Sí. Si te fijas, es un personaje no solo por La Habana existente; también es un personaje por el deseo de la gente que va a La Habana. Son figuraciones del deseo de cada uno de los personajes. Pero además de eso, son proyecciones de futuro para La Habana, porque está el plan arquitectónico que tiene el presidente dictador Batista y está el plan que tiene Lansky también. Entonces hay una idea no solo de La Habana comprobable del año 58 o 59, sino también La Habana del imaginario de cada uno de ellos, la Habana del deseo de cada uno de los personajes y la Habana que distintos empresarios están tratando de construir, una Habana que no se va a construir, porque como sabemos, la revolución va a paralizarlo todo. Pero me interesaba también dar ese momento en el que hay muchas posibilidades diversas, contradictorias también, y una de ellas va a triunfar, pero no se sabe cuál. No es seguro que la fuerza de Fidel Castro vaya a triunfar. Entonces, poner a los personajes en esa indecisión, en esa tesitura —ahí sí tuve alguna complicación—, porque tenía que olvidarme, tratar de olvidarme al escribir de lo que había pasado después, de la historia que yo conocía. Tratar de tener la misma inocencia, si así puede decirse, que tenían los personajes que yo estaba escribiendo, el mismo desconocimiento del futuro y del destino que tenían ellos”.
PUBLICIDAD
Y ese desconocimiento del futuro, por supuesto, estaba en los propios personajes: “Hemingway no sabía que se iba a tener que ir de Cuba, que lo iban a presionar para que saliera. Lansky creía que era un cambio político más de los muchos que había habido en Cuba y que iba a conservar el hotel enorme que había construido y el enorme imperio que había construido en La Habana, que eso iba a seguir creciendo. Ruby Hart Phillips, la periodista, no puede imaginar que van a clausurarle la redacción del New York Times en La Habana unos meses después. Entonces, trabajar con esa ignorancia del destino, esa ignorancia del futuro”.
El trabajo de escritor, a menudo, puede tratarse de un viaje que requiere de guías. Están los escritores de mapa (aquellos que tienen todo el panorama sobre lo que van a escribir perfectamente organizado), y los de brújula (los que avanzan en su historia sobre la marcha). Antonio José Ponte nos comparte sobre su forma de trabajar:
PUBLICIDAD

“Bueno, yo soy un escritor que camina. Camino mucho. Entonces, caminar me ayuda a imaginar y a organizar. Diría que tengo un poco de brújula y mapa, pero no me fío del mapa tampoco. Hablemos de un mapa antiguo. Esos mapas antiguos que tenían un espacio que decía: ‘Tierra incógnita’ y no se sabía lo que había ahí adentro. No me gusta saberlo todo cuando me voy a sentar a escribir, porque si lo sé todo me estoy aburriendo. Y aunque lo sepas todo, si te sientas, la escritura te lleva por vías que tú no habías calculado. Ahí está también la posibilidad de sorprenderte como escritor, de descubrir algo que no habías pensado, que no habías premeditado. Pero yo te diría que soy una combinación de anotaciones y caminatas diarias donde pienso en lo que voy a hacer. Y no saberlo todo cuando me voy a sentar a escribir, pero tener alguna noción, porque si no, es entrar en el terror de la página en blanco. Tengo poco tiempo y tengo que aprovecharlo. Entonces, tengo que entrar un poco como entra un calígrafo oriental, un calígrafo japonés, que de entrada sabe lo que tiene que hacer. Para eso necesito haber rumiado un poco las cosas. Y el mejor método para mí de rumiar propósitos literarios, argumento, ideas, es caminar. Nietzschianamente caminar, como tantos otros escritores que han hecho el elogio de caminar para pensar”.

Finalmente, el autor nos dio su mejor consejo para los jovenes escritores: “Tengo uno solo: que lean poesía. Leer poesía. Es necesario. No importa que no se vaya a escribir poesía. No importa que no esté el escritor interesado o dotado para escribirla. Es detectable cuando un narrador, por ejemplo, no ha leído suficiente poesía. La poesía es el género y el grado de compresión en el lenguaje más grande y también el grado de comprensión de imágenes más grande. Entonces, no hay nada como la poesía. Uno tiene que buscar poetas que le sean cercanos. No me atrevería yo a recomendar qué poeta o nombres de poetas. Pero sí creo que leer poesía es necesario, porque es además el género quizá uno de los menos tangentes con la vida común que hacemos. Es el género más sofisticado, pero también el que comunica con la vida de los sueños, con el potencial de la imaginación. Para un escritor de narrativa, un ensayista, un narrador, la intensidad del lenguaje de la poesía le puede dar muchas lecciones a su trabajo. Mi única recomendación, la única que me atrevería a dar, por la cantidad de gratificaciones que puede darle a alguien, es que lean poesía, porque se está leyendo lenguaje en estado de gracia y una cantidad de imágenes mutantes. Hay un banco de imágenes muy grande en la poesía universal. Entonces, acceder a eso, hacerlo cercano a uno, encontrar poetas que le hablen a uno de cerca, que uno sienta que los puede seguir visitando y releyendo mientras la vida uno va envejeciendo, va creciendo, eso es maravilloso. Es un hábito difícil de iniciarse en él. Me doy cuenta de que no tiene todas las seducciones que tiene una trama, que tiene una historia. Pero una vez iniciado en eso, por el camino que sea, el poeta que sea, el tipo de poesía que sea, yo creo que da algo fundamental al escritor, que es lengua en un estado magmático, y da también imágenes en un estado de metamorfosis continuo. Eso para mí es impresionante”.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Más Noticias
Gobierno de México solicitará a fiscalías que se abran carpetas de investigación por cada reporte de desaparición en el país
La Secretaría de Gobernación dio a conocer diez acciones en materia de búsqueda de personas

César Ramos enseña a futuros árbitros la forma correcta de mostrar una tarjeta roja
El silbante mundialista instruyó a otros colegiados a cómo expulsar a un jugador sin miedo ni presión durante un partido

¿Cómo estará el clima en Puerto Vallarta este 29 de agosto?
La temperatura más baja registrada en el país fue la del 27 de diciembre de 1997, cuando el termómetro disminuyó hasta los -25 grados

Las últimas previsiones para Mazatlán: temperatura, lluvias y viento este 29 de agosto
La temperatura más baja registrada en el territorio mexicano fue la del 27 de diciembre de 1997, cuando el termómetro descendió hasta los -25 grados

Conoce el clima de este 29 de agosto en Culiacán Rosales
La temperatura más baja registrada en el país fue la del 27 de diciembre de 1997, cuando el termómetro descendió hasta los -25 grados



