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Asesinan a integrante de los Fortis, familia ligada al narcomenudeo de Tepito

Dayron Jacob Barbarena Fortis, de 22 años, fue asesinado a balazos mientras viajaba con su novia; el ataque ocurre en medio de la disputa entre grupos dedicados al narcomenudeo en Tepito

Cinta amarilla con el texto "ESCENA DEL CRIMEN NO PASE" frente a siluetas de agentes en una calle mojada de noche con edificios y palmeras al fondo.
La familia Fortis quedó marcada por una serie de episodios violentos relacionados con la disputa por el control del narcomenudeo en CDMX. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Un integrante de la familia Fortis, identificada con actividades de narcomenudeo en Tepito, fue asesinado a balazos cuando viajaba en un automóvil junto con su novia, en un nuevo episodio de violencia relacionado con la disputa por el control criminal en esta zona de la Ciudad de México.

De acuerdo con una publicación realizada por el periodista Carlos Jiménez en redes sociales, la víctima fue identificada como Dayron Jacob Barbarena Fortis, de 22 años, quien presuntamente formaba parte de la familia de traficantes asentada en el barrio de Tepito.

La información señala que el joven viajaba en un automóvil acompañado de su novia cuando fueron atacados a tiros. En las imágenes difundidas se observa el vehículo con daños provocados por los disparos y al joven dentro de la unidad.

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Uno de los elementos que llamó la atención fue un tatuaje con la palabra “muerte” que la víctima tenía en uno de los brazos.

El periodista también señaló que, antes del homicidio, El Felipe, presuntamente relacionado con La AntiUnión, habría amenazado con matar a integrantes de los Fortis. El caso es investigado por la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México y la Fiscalía General de Justicia capitalina, de acuerdo con la publicación.

Dayron Jacob Barbarena Fortis, de 22 años, fue asesinado a balazos cuando viajaba en un automóvil junto con su novia. (X @c4jimenez)
Dayron Jacob Barbarena Fortis, de 22 años, fue asesinado a balazos cuando viajaba en un automóvil junto con su novia. (X @c4jimenez)

La familia Fortis y el origen de una guerra en Tepito

La historia de los Fortis Mayén está relacionada con uno de los episodios que marcaron el inicio de una etapa de violencia por el control del narcomenudeo en la capital.

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El 1 de octubre de 2010, María Teresa Fortis Mayén, de 35 años, y Jessica Crisóstomos Rico, de 27, fueron asesinadas en la colonia Santa Isabel Tola, en la entonces delegación Gustavo A. Madero.

De acuerdo con el contexto consignado en el libro Narcos de México, ambas mujeres fueron secuestradas y posteriormente abandonadas en la vía pública. Sus cuerpos fueron encontrados maniatados, con cinta industrial en los ojos y con un tiro de gracia.

El caso tuvo además un elemento que generó especial preocupación entre los investigadores: testigos señalaron que los responsables portaban chalecos con la leyenda Policía Federal, una indumentaria utilizada presuntamente para hacerse pasar por integrantes de esa corporación.

El crimen habría tenido como objetivo presionar a la familia Fortis Mayén para incorporarse al nuevo orden criminal que buscaba imponerse en la capital. El episodio es señalado como uno de los primeros homicidios atribuidos a La Unión, organización que posteriormente consolidaría su presencia en Tepito y otras zonas de la Ciudad de México.

Una mano sostiene una pistola semiautomática negra que dispara, con humo y chispas visibles en la boca del cañón. Se observa parte de una manga oscura.
El joven pertenecía a la familia Fortis, vinculada históricamente con el narcomenudeo en Tepito. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Extorsiones y cobro de piso en la Zona Rosa

El crecimiento de La Unión no se limitó al control del narcomenudeo. De acuerdo con el mismo libro, integrantes de la organización comenzaron a extorsionar a propietarios de bares y establecimientos de la Zona Rosa mediante el llamado cobro de piso.

La mecánica consistía en enviar a una persona para vigilar los ingresos de los negocios y determinar cuánto dinero obtenían durante la semana y los fines de semana. Con esa información se establecía el monto que debían entregar, que podía representar 20 por ciento de las ganancias.

Quienes se negaban a pagar eran presuntamente amenazados con información personal obtenida por los integrantes de la organización.

Más de una década después de aquellos primeros episodios, el asesinato de Dayron Jacob Barbarena Fortis vuelve a colocar a la familia en el centro de la violencia que persiste alrededor de Tepito y de la disputa entre grupos que buscan controlar el narcomenudeo y otras actividades ilícitas en la capital.

La Fiscalía capitalina deberá determinar el móvil del ataque, identificar a los responsables y establecer si las amenazas atribuidas a integrantes de La AntiUnión tienen relación directa con el homicidio.

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