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Cuánto tiempo puede permanecer una propiedad a nombre de una persona fallecida

La muerte del propietario podría abrir un proceso legal que puede prolongarse durante años y generar dudas sobre el destino de la vivienda

La muerte del propietario podría abrir un proceso legal que puede prolongarse durante años y generar dudas sobre el destino de la vivienda
La muerte del propietario podría abrir un proceso legal que puede prolongarse durante años y generar dudas sobre el destino de la vivienda
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Cuando el propietario de una casa fallece, el nombre que aparece en las escrituras y en el Registro Público de la Propiedad no cambia automáticamente. Para actualizar la titularidad es necesario tramitar una sucesión, reconocer legalmente a los herederos y realizar la adjudicación correspondiente.

Una propiedad puede permanecer registrada a nombre de una persona fallecida durante varios años, pues no existe un plazo general de caducidad que obligue a los familiares a modificar las escrituras inmediatamente después del deceso. La vivienda tampoco pasa automáticamente a manos del Gobierno o del Estado por el simple transcurso del tiempo.

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No obstante, mantener el inmueble sin regularizar puede generar consecuencias jurídicas, administrativas y patrimoniales. Cuanto más se retrase el procedimiento, mayores pueden ser las dificultades para vender la casa, pagar sus adeudos o resolver desacuerdos familiares.

¿Qué pasa con una casa cuando fallece el propietario?

A partir de la muerte del titular se abre la sucesión. Los posibles herederos adquieren derechos sobre la masa hereditaria, entendida como el conjunto de bienes, derechos y obligaciones transmisibles que dejó la persona fallecida.

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El Código Civil Federal establece que los herederos tienen derecho a ese patrimonio común mientras no se efectúe la división. Esto significa que no pueden disponer individualmente de una casa específica como si ya fueran sus únicos propietarios.

Puerta de madera, cartel "Propiedad Privada", placa "Registro Público de la Propiedad", legajos de documentos en banco de piedra.
Una propiedad puede permanecer a nombre de una persona fallecida mientras no concluya el proceso sucesorio, aunque retrasar su regularización puede generar conflictos legales, adeudos y dificultades para los herederos

Mientras no concluya el procedimiento sucesorio, el inmueble puede seguir apareciendo a nombre del fallecido ante el Registro Público de la Propiedad. Los familiares podrían habitarlo o administrarlo de común acuerdo, pero no necesariamente venderlo, donarlo o hipotecarlo sin cumplir previamente con los requisitos legales.

Aunque un heredero puede disponer de los derechos que le correspondan dentro de la masa hereditaria, no puede vender por su cuenta los bienes concretos que integran la sucesión antes de que sean adjudicados.

¿Existe una fecha límite para cambiar las escrituras?

La legislación no establece un plazo general y único para actualizar las escrituras de una propiedad heredada. En consecuencia, el registro puede conservar durante años el nombre del anterior propietario.

Esto no significa que resulte recomendable posponer el trámite. Si alguno de los herederos fallece antes de resolver la sucesión, sus derechos pueden transmitirse a sus propios sucesores. Así, el procedimiento podría involucrar posteriormente a hijos, nietos, sobrinos u otros familiares.

El aumento en el número de interesados suele volver más compleja la localización de documentos, la obtención de acuerdos y la identificación de las partes. También puede elevar los gastos notariales, judiciales y fiscales.

Riesgos de no regularizar una propiedad heredada

Uno de los principales problemas es la imposibilidad de realizar actos de dominio sobre la vivienda. Sin una adjudicación formal, los familiares pueden enfrentar obstáculos para venderla, donarla, hipotecarla o utilizarla como garantía de un crédito.

Los impuestos y servicios tampoco desaparecen con la muerte del propietario. El predial, el agua, las cuotas de mantenimiento y otras obligaciones pueden continuar acumulándose. Ante una falta de pago prolongada, la autoridad competente podría iniciar procedimientos para exigir la liquidación de los adeudos, conforme a la legislación aplicable.

Otro riesgo es la prescripción positiva o usucapión. Una persona que posea el inmueble en concepto de propietario, de forma pública, pacífica y continua, podría intentar obtener judicialmente su propiedad después de cumplir el plazo y los requisitos legales.

El Código Civil Federal contempla periodos de cinco años en determinados casos de posesión de buena fe y de diez años cuando existe mala fe. Sin embargo, los plazos y condiciones pueden variar según el código civil de cada entidad federativa. Además, habitar una vivienda durante varios años no convierte automáticamente al ocupante en propietario: la prescripción debe reclamarse y acreditarse ante la autoridad.

Puerta de madera, cartel "Propiedad Privada", placa "Registro Público de la Propiedad", legajos de documentos en banco de piedra.
Una propiedad puede permanecer a nombre de una persona fallecida mientras no concluya el proceso sucesorio, aunque retrasar su regularización puede generar conflictos legales, adeudos y dificultades para los herederos

¿Cómo se cambia el nombre de una casa heredada?

Para actualizar la titularidad debe tramitarse una sucesión testamentaria cuando la persona dejó testamento, o una sucesión legítima o intestamentaria cuando no existe ese documento.

El procedimiento puede desarrollarse ante notario si se cumplen los requisitos legales, todos los interesados están de acuerdo y no existen circunstancias que exijan la intervención judicial. Cuando hay controversias entre los familiares u otras condiciones especiales, el asunto debe resolverse ante un juez.

Después del reconocimiento de los herederos, la propiedad debe adjudicarse mediante el instrumento correspondiente. Finalmente, la nueva escritura se inscribe en el Registro Público de la Propiedad.

Aunque una casa puede permanecer a nombre de una persona fallecida sin una fecha límite general, iniciar la sucesión cuanto antes permite proteger el patrimonio, evitar la acumulación de problemas y brindar certeza jurídica a quienes tienen derecho a heredar.

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