
Concluyó la participación de la selección nacional mexicana en esta Copa del Mundo 2026.
Una vez más tuvimos el honor y el privilegio de ser anfitriones en una justa mundialista.
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Con todo lo que eso implica y lo que eso genera.
Pero si nos adentramos en lo que nos compete analizar, que es la cancha, considero que la actuación del equipo mexicano en este mundial fue buena.
No me atrevo a ponerle un calificativo superior, ya que desafortunadamente, como en los últimos 40 años, México no fue capaz de sortear esa instancia de los octavos de final.
Una fase de grupos donde el equipo mexicano tuvo un paso perfecto, ganando sus tres partidos, sin recibir gol y teniendo algunos pasajes interesantes en cuanto al juego colectivo, principalmente el segundo tempo contra Chequia, donde a mi entender de la fase de grupos fueron los mejores momentos ofensivos del equipo mexicano.
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En defensa, y la prueba de ello es el cero atrás en los tres partidos, tuvo un muy buen comportamiento.

Posteriormente vino la instancia de dieciseisavos de final en la que tocó enfrentar a Ecuador; ahí lo repito, México nos regaló en los primeros 45 minutos los mejores minutos que le he visto a una selección nacional en una copa del mundo desde hace mucho tiempo.
Para la segunda parte fue pragmático, apostó por conservar la ventaja que merecidamente había adquirido y lo logró.
Después vino lo que desde un principio se presupuestaba y hasta se anhelaba. Llegar a octavos de final y tener que hacerle los honores a Inglaterra.
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Llegó el partido con un clima londinense que me parece esa era la única ventaja que tenía el equipo inglés; arrancó el mismo con dominio alterno en la primera mitad con un equipo inglés lleno de jerarquía y de oficio manejando los tiempos del juego y entendiendo que por las complicaciones que representa jugar en la altura, le iba a ser difícil plantearle al equipo mexicano un juego de toma y daca.
En este dominio alterno, México accedió a una primera oportunidad de peligro. Vi a un muy buen centro de Roberto Alvarado gran remate de Raúl Jiménez y extraordinaria atajada de Pickford.
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La gente se ilusionaba, ya que una vez más el estadio Ciudad de México nos regaló una increíble atmósfera.
Cuando México parecía estar más cómodo, cuando parecía ser dominador del partido, sin ser tan claro como lo fue contra Ecuador. pero incomodando a los ingleses, vino un pase largo que generó ilusión porque parecía presentarse un mano a mano de Raúl Jiménez con Pickford el balón se alargó y se quedó con ella el portero del Everton.
Con su inteligencia, pese a que su equipo en ese momento estaba siendo agobiado, sacó rápido, le cedió la pelota a un Declan Bryce, que jugó condicionado por la pronta amarilla que le sacaron y se arrancó con su larga zancada, cruzando prácticamente toda la cancha con una muy buena conducción. Finalmente, asistió a Bucayo y Saka, quien fue de nuevo titular. El del Arsenal encaró a Jesús Gallardo, se lo quitó sin mayor problema y colgó un centro perfecto al segundo poste, donde apareció el que a mi entender fue el mejor del partido el día de ayer Jude Bellingham para simplemente empujarla con la cabeza.
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Previo a la definición del futbolista del Real Madrid, hay una distracción defensiva de Alvarado, quien soltó la marca de Jude, dejando de perseguirlo y permitiéndole marcar un gol para sus cualidades técnicas muy sencillo. Golpe duro para el equipo mexicano mismo que se replicaría escasos minutos después. Y es que en una salida de balón en la que se acostumbra llamar zona de seguridad Gilberto Mora viene a recoger una pelota sin estar perfilado y la presión que ejercieron en ese momento los ingleses provocó el robo del balón al juvenil mexicano.
La asistencia para Kane, que entendiendo que no tenía tanto ángulo para poder definir, tiró un perfecto centro para que una vez más llegara Jude Bellingham y marcara el segundo.
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Se ponía a cuesta arriba la situación para el equipo mexicano. Era momento de mostrar carácter, resiliencia y de sobreponerse a un complejo contexto.
La gente merece una mención honorífica porque nunca, ni en la más fuerte adversidad, dejó de creer y de alentar; México reaccionó con valentía, con orgullo y por momentos con buen futbol.
Encontró vía la pelota parada con un deficiente rechace de Konsa el dos a uno con un contundente remate de Quiñones.
Ahí vinieron los mejores minutos del equipo mexicano.
Agobió a Inglaterra, lo sometió, lo puso contra las cuerdas y a punto estuvo de acceder al empate.
Vino el medio tiempo y para la segunda parte con base en cómo terminó la primera, había una ilusión y había un sentimiento positivo.
Arranca la parte complementaria y una vez más Inglaterra con su oficio y su jerarquía parecía estar cómodo en la cancha del Ciudad de México.
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Encontró con una volea de O’Reilly misma que se estrelló en el poste la posibilidad de ampliar la ventaja.
Minutos después viene una clara infracción de Quansah que deriva en la tarjeta roja.
Quedaban muchos minutos por delante y el equipo mexicano tendría que jugar contra 10 ingleses. Esto sin duda abonaba a la ilusión y a las esperanzas de poder alcanzarlos y por qué no darle la voltereta al marcador.
Pero escasos minutos después, en un deficiente rechace de Edson con la mala fortuna de que la pelota se estrella en Kane, le queda esta a un rapidísimo Gordon que con su cambio de ritmo logró llegar antes que el Tala, quitándoselo y obligando al arquero de chivas a cometerle un claro penal.
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Mismo que Kane ejecutó con categoría siendo el delantero que es un top del mundo.
Otra vez a remar contra corriente, otra vez ese golpe duro.
A partir de ahí, México para mí vivió los peores minutos de este partido. Y es que el equipo mexicano jugó mucho mejor contra 11 que contra 10.
Los motivos acá los expongo. Javier Aguirre considero apostó por poblar el área, por llenarla de centros y por poner el juego en un contexto que a los ingleses les favorece. Porque históricamente se han distinguido por dominar eso, el juego aéreo y la actividad en el área. A mi entender, hay tres formas de enfrentar a un rival que te mandó un claro y contundente mensaje de “me voy a atrincherar en mi área”.
Una fue la que intentó Javier, que es poblar el área y tirar muchos centros. Pero hay dos más y esas dos no las intentó México con tanta frecuencia. La primera, la siempre necesaria: capacidad de desequilibrar, de tener futbolistas que se quiten rivales a partir de su habilidad o a partir del dos contra uno que les puedas hacer, México nunca recurrió al encare, a la gambeta, al intento de desequilibrio y mucho menos a las pasadas para generar situaciones de dos contra uno y poder clarificar el último tercio y acceder a estos centros con más sentido y con mejor dirección.
Otra más es el disparo de media distancia. Un par de intentos, uno de Fidalgo muy sencillo para Pickford y uno de Edson que se estrelló en un rival. Nada más. México se mostró inoperante e incapaz de inquietar al equipo inglés en un contexto que parecía favorecerle. Y es que en el futbol actual jugar más de 40 minutos contra 10 hombres tiene una ventaja importante misma que el equipo mexicano no fue capaz de capitalizar.
Resulta sencillo juzgar desde acá y con el resultado en la mano. Pero repasando el juego, me resultó incomprensible la salida de Julián Quiñones. Y me parece que el partido podía estar para futbolistas de otro estilo. Entiéndase, Alexis Vega, que tuvo muy poca participación en la Copa del Mundo o el Chino Huerta, que podrían ser estos jugadores que se quiten a alguien de encima y te generen a partir del desequilibrio un desajuste defensivo inglés. Y otro futbolista por el que su servidor podría haber apostado en ese contexto de partido era Luis Chávez. Y es que el exfutbolista de Pachuca, si algo tiene, es una muy buena pegada. Y con su zurda, seguramente o con disparos de media distancia o con centros o incluso con ejecuciones en el balón parado, te podría haber ayudado a inquietar más a Inglaterra.
Se despide México de la Copa del Mundo con un balance general positivo, pero no espectacular, ya que desafortunadamente una vez más, fuimos incapaces de sortear esa instancia de los octavos de final. Son ya muchas ocasiones en las que el equipo mexicano se queda en esta instancia.
Yo simple y sencillamente dejo aquí esta pregunta para la futura reflexión. Llevamos muchos años esperando resultados diferentes, pero los mismos años que no hemos hecho cosas diferentes.
Parece ser momento de, a partir de la pretensión y del anhelo de encontrar, insisto, resultados diferentes, que empecemos de verdad a hacer como futbol, como industria, cosas diferentes.
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