La otra cara de ‘El Lazca’, líder de Los Zetas: su fascinación por las mujeres rubias, los caballos y la vida religiosa

Aunque fue uno de los criminales más temidos de México, la vida personal de Heriberto Lazcano Lazcano estuvo marcada por gustos y aficiones que contrastaban con la brutalidad que caracterizó a Los Zetas

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Caricatura de Heriberto Lazcano con camisa azul marino y chaqueta de cuero marrón oscuro. Detrás, una mujer rubia, caballos de carrera y una capilla con mausoleo.
Heriberto Lazcano tenía debilidad por las mujeres rubias, las carreras de caballos y era sumamente religioso.

La figura de Heriberto Lazcano Lazcano, alias “El Lazca” o “Z3”, continúa siendo una de las más enigmáticas y temidas en la historia reciente del narcotráfico en México. Fundador y máximo líder de Los Zetas, su nombre quedó asociado a uno de los grupos criminales más violentos del país, responsable de introducir tácticas de guerra y niveles de crueldad inéditos en la disputa entre organizaciones delictivas.

Sin embargo, detrás del hombre que encabezó una de las estructuras criminales más sanguinarias de México existía una faceta personal rodeada de gustos, aficiones y creencias que contrastaban con la imagen de brutalidad que lo acompañó hasta su muerte.

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Reportes periodísticos y versiones de inteligencia señalaron que Lazcano tenía debilidad por las mujeres rubias, era aficionado a las carreras de caballos y practicaba la caza mayor en reservas naturales del norte del país. Además, se le atribuía una profunda religiosidad que lo llevó incluso a financiar la construcción de una capilla y un mausoleo.

Su debilidad por las mujeres rubias y la vida de lujo

Aunque la información sobre la vida privada de Heriberto Lazcano siempre estuvo envuelta en un hermetismo casi absoluto, diversas versiones coinciden en que una de sus principales debilidades eran las mujeres rubias.

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Las referencias sobre sus relaciones sentimentales y preferencias personales se mezclaron con la leyenda que se construyó alrededor de su figura, un hombre que evitaba la exposición pública y del que existen pocas imágenes.

El grado de estudios de Heriberto Lazcano
Heriberto Lazcano Lazcano fue identificado por las autoridades mexicanas como uno de los fundadores y máximos líderes de Los Zetas. (Infobae)

A ello se sumaba su gusto por actividades asociadas al poder económico y el lujo. Entre ellas destacaban las carreras de caballos, una afición compartida por varios líderes del narcotráfico mexicano y vinculada a los círculos de la alta sociedad ganadera del norte del país.

La afición ecuestre de “El Lazca” también alimentó la percepción de que el capo disfrutaba de un estilo de vida discreto, pero rodeado de privilegios y actividades exclusivas.

La caza mayor y una religiosidad que llamaba la atención

Otra de las actividades que se le atribuían era la caza mayor, práctica que presuntamente realizaba en reservas naturales ubicadas en Coahuila y San Luis Potosí.

La afición por la cacería contrastaba con la imagen de estratega militar que cultivó desde joven. A los 17 años, Lazcano se enlistó en el Ejército Mexicano y posteriormente formó parte de unidades de élite antes de desertar y unirse al entonces recién creado brazo armado del Cártel del Golfo.

Pero quizá el aspecto más llamativo de su vida personal era su religiosidad.

Heriberto Lazcano
Reportes atribuyen a ‘El Lazca’ la construcción de una capilla y un mausoleo en Hidalgo, reflejo de la religiosidad que le adjudicaban personas cercanas.

Distintos reportes señalaron que “El Lazca” mantenía una relación cercana con la fe y que incluso financió la construcción de una capilla en Pachuca, Hidalgo, ciudad donde habría vivido parte de su adolescencia.

En ese mismo lugar también se le atribuyó la edificación de un mausoleo, una decisión que con el paso de los años alimentó la imagen casi mítica que rodeó su figura y que reflejaba su interés por dejar una huella permanente incluso después de la muerte.

La aparente devoción religiosa de Lazcano ha sido señalada por analistas como uno de los múltiples contrastes que suelen presentarse en el mundo del crimen organizado, donde algunos líderes criminales combinan actos de extrema violencia con prácticas de carácter espiritual o expresiones de fe.

Una vida y una muerte rodeadas de misterio

El misterio acompañó a Heriberto Lazcano desde sus orígenes. Incluso datos básicos sobre su identidad permanecieron en disputa.

Mientras algunas versiones indicaban que nació en 1974 en Acatlán, Puebla, otras sostenían que vio la luz en 1975 en Apan, Hidalgo. También existieron discrepancias sobre su estatura y diversos aspectos biográficos.

Entre los gustos que tenía se encontraba la caza.  (Foto: Especial)
Entre los gustos que tenía se encontraba la caza. (Foto: Especial)

Lo que sí parece indiscutible es que fue uno de los integrantes originales de Los Zetas, grupo surgido como brazo armado del Cártel del Golfo y conformado inicialmente por exmilitares con entrenamiento especializado.

Tras la captura de Rogelio González Pizaña, conocido como “Z2”, Lazcano asumió el liderazgo de la organización y la transformó en uno de los grupos criminales más poderosos y violentos de México.

Su final, ocurrido en octubre de 2012 en Coahuila durante un enfrentamiento con elementos de la Secretaría de Marina, estuvo marcado por la misma dosis de misterio que definió su vida.

Luego de ser identificado mediante huellas dactilares, su cuerpo fue robado de la funeraria donde se le practicaba la autopsia por un comando armado, un episodio que alimentó teorías y especulaciones durante años.

Así, la historia de “El Lazca” quedó marcada por una combinación de violencia extrema, secretos y contrastes personales: un hombre que comandó uno de los cárteles más sanguinarios de México y que, al mismo tiempo, era descrito como un aficionado a las mujeres rubias, las carreras de caballos, la caza y la religión.

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