Cómo ayudar a revertir el hígado graso con tres ricas frutas altas en antioxidantes, fibra soluble y vitamina C

Una de cada cuatro personas en el mundo convive con hígado graso no alcohólico

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Cómo ayudar a revertir el hígado graso con tres ricas frutas altas en antioxidantes, fibra soluble y vitamina C (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una de cada cuatro personas en el mundo convive con hígado graso no alcohólico, una condición vinculada a la diabetes, la obesidad y otros trastornos metabólicos que hoy preocupa a los sistemas de salud. 

Especialistas insisten en que la reversión de esta enfermedad depende principalmente de la adopción de un estilo de vida saludable, en el que la dieta juega un papel central.

Según la Mayo Clinic, incorporar frutas ricas en antioxidantes, fibra soluble y vitamina C, como los arándanos, la manzana y el limón, puede apoyar la función del hígado y complementar un plan integral de cuidado.

Hígado graso: una epidemia silenciosa

El hígado graso no alcohólico surge por la acumulación excesiva de grasa en las células hepáticas. Esta alteración afecta, en especial, a adultos con diabetes tipo 2 y obesidad.

Hígado graso: una epidemia silenciosa
Hígado graso: una epidemia silenciosa

De acuerdo con la Mayo Clinic, su prevalencia continúa en aumento y se estima que una de cada cuatro personas padece la enfermedad en la actualidad. La patología puede aparecer tanto por un aumento en la producción de lípidos en el hígado como por una eliminación deficiente de los mismos.

Actualmente, ningún fármaco ha demostrado eficacia específica para eliminar la grasa hepática, por lo que los expertos, como la doctora Marta Cervera, especialista en hepatología del Clínic Barcelona, recomiendan cambios puntuales en la alimentación y la actividad física.

“Una reducción del 5% del peso corporal disminuye la grasa hepática, y si se supera el 10%, es posible lograr la reversión de la enfermedad”, explicó la experta al medio español.

Frutas clave: arándanos, manzana y limón

Los arándanos y frutos rojos aportan antocianinas y flavonoides, compuestos antioxidantes que ayudan a reducir la inflamación hepática y previenen el daño oxidativo de las células del hígado.

La Mayo Clinic detalla que estas frutas son aliadas valiosas en un plan de alimentación dirigido a revertir el hígado graso.

Una fruta rica en antioxidantes.
Una fruta rica en antioxidantes. Foto: (iStock)

La manzana destaca por su contenido de fibra soluble, principalmente pectina, y antioxidantes.

Esta combinación favorece la digestión, regula los niveles de colesterol y disminuye la carga sobre el hígado. El doctor Julio Effio subraya que “la fibra soluble ayuda a controlar la absorción de grasas y azúcares, lo que resulta beneficioso para quienes buscan mejorar la salud hepática”.

(Freepik)
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Los limones y limas sobresalen por su alto aporte de vitamina C, que estimula la síntesis de glutatión, un compuesto esencial para la desintoxicación hepática.

Consumir agua con limón es una alternativa sencilla y refrescante para añadir este cítrico a la rutina diaria.

(Freepik)
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Cinco claves para revertir el hígado graso

Especialistas del Clínic Barcelona y la Mayo Clinic coinciden en que la reversión del hígado graso requiere un abordaje integral, más allá de la inclusión de frutas específicas. El siguiente plan de cinco puntos complementa la estrategia nutricional para combatir la enfermedad:

  1. Dieta equilibrada Optar por un patrón mediterráneo, priorizando frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras. Eliminar grasas saturadas presentes en mantequillas, carnes rojas y embutidos, así como azúcares simples y bebidas azucaradas, resulta fundamental. La fructosa de los jugos y refrescos industriales promueve la acumulación de grasa en el hígado.
  2. Distribución adecuada de las comidas Realizar cinco ingestas diarias, con mayor aporte energético en la mañana y reducción progresiva hacia la noche, ayuda a controlar el almacenamiento de grasas no utilizadas.
  3. Método del plato Dividir el plato en mitades y cuartos: la mitad para vegetales, un cuarto para hidratos de carbono integrales y el resto para proteínas vegetales o carnes blancas, pescados o huevos. Para el postre, se recomiendan piezas de fruta fresca, yogur desnatado o frutos secos.
  4. Restricción absoluta de alcohol y tabaco El alcohol, por su contenido de azúcares y toxicidad, potencia el daño en un hígado ya comprometido. Eliminar el tabaco también contribuye a frenar la progresión de la enfermedad hepática.
  5. Actividad física regular Ejercicios aeróbicos y de fuerza, al menos tres a cuatro veces por semana, durante sesiones de 20 a 40 minutos. Las rutinas pueden adaptarse a las posibilidades individuales, combinando caminatas, ciclismo, natación y ejercicios de resistencia.
Cinco claves para revertir el
Cinco claves para revertir el hígado graso (Imagen Ilustrativa Infobae)

Consideraciones y recomendaciones profesionales

Ninguna fruta por sí sola puede revertir el hígado graso. La intervención más efectiva surge de un conjunto de cambios en el estilo de vida, bajo supervisión profesional.

Antes de modificar la dieta, la Mayo Clinic recomienda consultar a un médico o dietista registrado para recibir un plan personalizado.

El control de la diabetes, la hipertensión y el colesterol es esencial para detener el avance de la enfermedad hepática. La hidratación adecuada, con 1,5 a 2 litros de agua al día, también forma parte de las recomendaciones de los especialistas, quienes insisten en mantener distancia de bebidas energéticas y alcohólicas.

“Eliminar las bebidas azucaradas es un objetivo primordial”, enfatiza Marta Cervera, en línea con los lineamientos internacionales recogidos por la Mayo Clinic. El éxito del tratamiento depende, en gran parte, de la implicación personal en la adopción de nuevos hábitos.