Qué es la violencia en el noviazgo: así puedes detectar las señales de peligro en las relaciones de pareja

La violencia en el noviazgo puede iniciar a cualquier edad y se genera por diversos factores

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Revisar el celular o las
Revisar el celular o las redes sociales del otro son las primeras señales de violencia (Getty Images)

La violencia en el noviazgo representa una de las formas más frecuentes y menos visibilizadas de violencia de género. Según la Fundación Naná, esta problemática se manifiesta principalmente en relaciones románticas o sexoafectivas entre jóvenes y genera un impacto desproporcionado en las mujeres.

La organización explica que el 27% de las mujeres entre 15 y 49 años ha experimentado violencia dentro de una relación de pareja, mientras que las adolescentes presentan un riesgo 8-10% mayor que las mujeres adultas de sufrir este tipo de agresiones.

De acuerdo con la Fundación Naná, la violencia en el noviazgo debe analizarse dentro del contexto más amplio de las violencias de género.

A nivel mundial, el 66% de todas las muertes en contextos domésticos y de pareja corresponde a mujeres como víctimas, y en México el 60% de las adolescentes entre 15 y 17 años ha vivido algún tipo de violencia por razones de género, de las cuales el 40% corresponde a violencia sexual.

En su reporte Violencia en el Noviazgo, desde la perspectiva escolar, la fundación señaló que la violencia en el noviazgo puede iniciar a cualquier edad, aunque suele comenzar entre los 15 y 19 años.

Mencionó que diversos factores incrementan la probabilidad de sufrir o ejercer violencia, como la pobreza socioeconómica, la exposición a ambientes familiares violentos, la falta de modelos masculinos positivos y la normalización social del maltrato hacia las mujeres.

El inicio temprano de las relaciones de pareja también se asocia a un mayor riesgo de experimentar violencia.

¿Cuáles son los signos de alerta?

La organización enfatizó que la violencia en el noviazgo sigue un ciclo compuesto por cuatro fases: luna de miel, calma, tensión y agresión.

Durante la fase de luna de miel, la relación se caracteriza por muestras intensas de afecto y entusiasmo.

Posteriormente, la calma da paso a la tensión, donde aparecen señales como celos, necesidad de control o discusiones constantes.

La fase de agresión incluye episodios de violencia física, emocional, psicológica o sexual, seguidos de una nueva reconciliación que reinicia el ciclo.

Entre las principales señales de alerta, la organización identificó:

  • La necesidad de control sobre la vida personal de la víctima.
  • Los celos excesivos.
  • La insistencia en sobrepasar el consentimiento.
  • Los cambios bruscos de humor.
  • Aislamiento progresivo de la red de apoyo familiar y social.

Muchas veces, comportamientos como los celos se confunden con muestras de amor, lo que dificulta la detección temprana y la intervención.

La organización advierte que los episodios de violencia suelen aumentar en gravedad y frecuencia con el tiempo, mientras que los periodos de calma y reconciliación tienden a acortarse.

El periodo de mayor riesgo para las víctimas se presenta durante los primeros tres a seis meses después de finalizar una relación violenta, cuando existe una mayor probabilidad de escalamiento en los niveles de agresión, incluyendo el feminicidio.

Para la Fundación Naná, la prevención requiere desnormalizar conductas precursoras de violencia, modificar normas sociales de género y atender factores de riesgo socioeconómicos, psicoemocionales y contextuales.

Recomienda que la comunidad escolar y los adultos responsables mantengan la confianza y el acompañamiento hacia las víctimas, sin subestimar señales de violencia, y tomen medidas de protección, como el alejamiento del agresor o la denuncia ante las autoridades.