La mejor semilla para mantener un hígado en buen estado y facilitar su regeneración

Los compuestos activos contenidos en este producto ayudan a fortalecer y resguardar la función hepática

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El uso del cardo mariano
El uso del cardo mariano es seguro como complemento bajo orientación médica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El hígado es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano, ya que cumple funciones vitales como la desintoxicación del organismo, la metabolización de grasas, la producción de proteínas y el almacenamiento de nutrientes.

Debido a su constante actividad, también es uno de los órganos más expuestos a daños provocados por una mala alimentación, el consumo excesivo de alcohol, medicamentos o toxinas ambientales. En este contexto, diversas investigaciones y tradiciones herbolarias coinciden en señalar al cardo mariano como la semilla más destacada para favorecer la salud y regeneración del hígado.

El cardo mariano (Silybum marianum) es una planta medicinal originaria del Mediterráneo, cuyas semillas han sido utilizadas durante siglos para tratar afecciones hepáticas.

Esta semilla posee componentes que
Esta semilla posee componentes que ayudan a restaurar y proteger al tejido hepático de radicales libres. Foto: (iStock)

Su principal compuesto activo es la silimarina, un complejo de flavonoides con potentes propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, ampliamente estudiado por su efecto protector sobre las células del hígado.

De acuerdo con especialistas en nutrición y fitoterapia, la silimarina ayuda a proteger a los hepatocitos —las células del hígado— frente a sustancias tóxicas, al mismo tiempo que estimula la regeneración celular.

Esto significa que no solo contribuye a prevenir daños, sino que también favorece la recuperación del hígado cuando ha sido afectado por infecciones, hígado graso, consumo prolongado de alcohol o el uso excesivo de ciertos medicamentos.

Otro de los beneficios del cardo mariano es su capacidad para mejorar la función hepática en general. Al fortalecer las membranas celulares del hígado, dificulta la entrada de toxinas y favorece una mejor eliminación de desechos del organismo. Además, su acción antioxidante ayuda a reducir el estrés oxidativo, uno de los principales factores relacionados con el deterioro hepático.

La planta mediterránea, utilizada históricamente
La planta mediterránea, utilizada históricamente por la medicina tradicional, ha mostrado una acción positiva al resguardar las células hepáticas. Foto: (iStock)

Las semillas de cardo mariano pueden consumirse de distintas formas, como infusión, cápsulas, extractos o polvo molido, lo que las convierte en una opción accesible para complementar una alimentación equilibrada. No obstante, su consumo debe ser parte de un enfoque integral de salud, acompañado de una dieta baja en grasas saturadas, azúcares refinados y alcohol.

Si bien el cardo mariano es considerado seguro para la mayoría de las personas, su uso no sustituye tratamientos médicos ni diagnósticos profesionales. En casos de enfermedades hepáticas crónicas o graves, siempre es fundamental consultar a un especialista antes de incorporar cualquier suplemento o remedio natural.

El cardo mariano se ha consolidado como la semilla más reconocida para apoyar la regeneración y el buen funcionamiento del hígado, gracias a sus propiedades antioxidantes y protectoras. Incorporarlo de manera responsable, junto con hábitos saludables, puede ser un aliado natural para cuidar uno de los órganos más esenciales del cuerpo humano.