Síndrome del arca de Noé: por qué la UNAM alerta sobre esta patología que se disfraza de amor por los animales

Las historias de quienes acumulan animales de forma compulsiva reflejan una lucha por llenar vacíos emocionales y el desafío de enfrentar un trastorno poco comprendido

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Las graves consecuencias para la
Las graves consecuencias para la salud pública y el bienestar animal surgen cuando el cuidado responsable se transforma en una necesidad difícil de controlar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sin duda tener un animal de compañía es algo que ayuda a mejorar nuestra vida y la de ese compañero fiel; sin embargo, cuando se tienen demasidos mascotas en un mismo espacio, más allá de amor por los animales , podría tratarse de un problema psciologico no detectado.

Especialistas lo conocen como el síndrome del arca de Noé y se estima que afecta a aproximadamente 1 % de la población mundial, con una prevalencia mayor entre personas adultas mayores que experimentan abandono, pérdidas o situaciones de soledad.

El síndrome está incluido en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), y se caracteriza por la acumulación compulsiva de animales domésticos.

Quienes lo padecen no logran brindar los cuidados esenciales y, frecuentemente, niegan o no reconocen la precariedad a la que están sometidos los animales bajo su responsabilidad.

Esta acumulación desmedida puede derivar en maltrato animal, enfermedades, muerte de los animales involucrados y un deterioro acelerado de la salud del propio cuidador.

Expertos de la UNAM advierten
Expertos de la UNAM advierten que este trastorno psiquiátrico provoca consecuencias graves para la salud pública y el bienestar animal.(Imagen Ilustrativa Infobae)

Lo que muchos ignoran sobre el síndrome del arca de Noé

Según expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) citados por Gaceta Digital UNAM, este trastorno psiquiátrico no solo compromete el bienestar animal, sino que también detona graves problemas de salud pública y constituye una patología que demanda intervención tanto clínica como social.

Hacia el final del análisis realizado por estos especialistas, se resalta que el bienestar de los animales impactados debe evaluarse a partir de cinco dominios: nutrición, ambiente, salud, conducta y estado mental.

Claudia Edwards Patiño, etóloga y profesora de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, describe que en estos casos los animales suelen estar “en condiciones severas de inanición. Están desnutridos, deshidratados, débiles y enfermos. Mentalmente, la falta de alimento y agua genera desesperación, frustración y, en muchos casos, depresión”.

A diferencia de otras patologías como el síndrome de Diógenes, donde predomina el abandono material y la acumulación de basura, el síndrome del arca de Noé implica la acumulación de seres vivos, lo que configura un entorno con riesgos sanitarios elevados y consecuencias distintas.

Hugo Sánchez Castillo, profesor de la Facultad de Psicología de la UNAM y jefe del Laboratorio de Neuropsicofarmacología y Estimación Temporal, advierte: “El problema surge cuando en un departamento reducido conviven varios animales: ahí hablamos de hacinamiento y de un riesgo sanitario serio”.

El fenómeno tiende a originarse en situaciones de vulnerabilidad: la pérdida de vínculos familiares, el fallecimiento de una pareja o el síndrome del nido vacío suelen detonar la adopción patológica de animales como sustitutos afectivos.

Además, la cultura que normaliza la adopción múltiple de mascotas puede invisibilizar el límite entre el afecto responsable y la compulsión acumulativa. Según Sánchez Castillo, aunque no existen estadísticas oficiales, algunos estudios proyectan una prevalencia del trastorno en el 1 % de la población mundial.

El tratamiento del síndrome del
El tratamiento del síndrome del arca de Noé requiere intervención multidisciplinaria, terapia psicológica y apoyo familiar paulatino. Crédito: Fotografía de archivo Cuartooscuro

Cómo detectar y actuar ante la acumulación compulsiva de mascotas

El tratamiento del síndrome requiere un enfoque multidisciplinario. Sánchez Castillo recomienda terapia psicológica, y en situaciones graves, apoyo farmacológico mediante antidepresivos o ansiolíticos.

Resalta que el entorno familiar cumple un rol esencial: “El proceso de desprenderse de los animales no puede ser de un día para otro, debe hacerse de forma paulatina y acompañada”.

Las dificultades no se limitan al ámbito animal: los cuidadoras pueden sufrir aislamiento social, depresión y deterioro físico. Edwards Patiño enfatiza la importancia de intervenir con estrategias legales, sanitarias y clínicas integradas. “No se trata sólo de castigar.

Muchas de estas personas necesitan tratamiento psicológico. Por eso hemos propuesto que en la Ley General de Bienestar Animal se considere la atención especializada para quienes caen en acumulación”.

Los especialistas de la UNAM insisten en que identificar este síndrome y reconocerlo como una entidad clínica específica es esencial para proteger tanto a los animales como a las personas y minimizar los riesgos sanitarios asociados.