México cierra 2025 con menos desempleados pero más trabajadores informales, según INEGI

La tasa de desempleo se ubicó en 2.4% en diciembre de 2025, un nivel similar al de un año antes, informó el INEGI

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La informalidad laboral cerró 2025
La informalidad laboral cerró 2025 en 54.6%, consolidándose como el principal desafío del mercado laboral mexicano. - Crédito Composición Infobae/Andina

El mercado laboral mexicano cerró 2025 con una tasa de desempleo de 2.4 por ciento en diciembre, un nivel prácticamente sin cambios respecto al registrado un año antes, de acuerdo con cifras originales de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Si bien el bajo nivel de desocupación sugiere una aparente estabilidad en el empleo, los datos revelan desequilibrios importantes en la composición del mercado laboral, particularmente por el avance sostenido de la informalidad y la pérdida de empleos en sectores estratégicos.

Participación laboral y crecimiento desigual del empleo

En diciembre de 2025, la Población Económicamente Activa (PEA) se ubicó en 61.9 millones de personas, con una tasa de participación de 59.1 por ciento, ligeramente por debajo del 59.3 por ciento observado en diciembre de 2024. Esta disminución marginal refleja que una menor proporción de la población en edad de trabajar se encuentra activa en el mercado laboral.

Dentro de la PEA, la población ocupada alcanzó 60.4 millones de personas, equivalente al 97.6 por ciento del total, lo que representó un incremento anual de 1.1 millones de trabajadores.

No obstante, el crecimiento del empleo no fue homogéneo. En el desglose sectorial, se registraron caídas relevantes en la industria manufacturera, con una pérdida de 237 mil empleos, así como en los servicios sociales, donde se restaron 300 mil puestos de trabajo.

Analistas advierten que el crecimiento
Analistas advierten que el crecimiento del empleo en México se concentra en esquemas informales y precarios. Crédito iStock

Estos retrocesos contrastan con el crecimiento observado en actividades de menor productividad, lo que refuerza la percepción de un desplazamiento del empleo hacia segmentos más precarios.

Subocupación y señales de presión laboral

Otro indicador que genera preocupación es el de la subocupación, que agrupa a personas que tienen empleo pero desean y están disponibles para trabajar más horas.

En diciembre, la población subocupada se ubicó en 3.7 millones de personas, equivalente al 6.2 por ciento de la población ocupada. Este nivel suele anticipar presiones sobre la calidad del empleo, los ingresos laborales y el poder adquisitivo de los hogares, especialmente en contextos de bajo crecimiento económico.

A ello se suma la estructura del mercado laboral, donde una parte importante de la población se mantiene fuera de la búsqueda activa de empleo.

Menor desempleo, pero más informalidad

La tasa de desempleo baja también se explica por el tamaño de la Población No Económicamente Activa (PNEA), que alcanzó 42.8 millones de personas. Dentro de este grupo, 5.3 millones se declararon disponibles para trabajar, aunque sin buscar empleo activamente, lo que representó 12.4 por ciento de la PNEA.

Aunque el desempleo se mantuvo
Aunque el desempleo se mantuvo bajo, sectores como la manufactura y los servicios sociales perdieron empleos. Crédito: Cuartoscuro

Sin embargo, el dato que concentra mayor atención es el avance de la informalidad laboral. En diciembre se contabilizaron 33 millones de personas trabajando en condiciones de informalidad, lo que llevó la tasa a 54.6 por ciento, por encima del 53.7 por ciento registrado un año antes.

En perspectiva anual, esto equivale a 1.2 millones de personas más fuera de esquemas formales, al pasar de 31.8 millones en diciembre de 2024 a 33 millones en el mismo mes de 2025, de acuerdo con estimaciones de ManpowerGroup.

Durante el año, la informalidad mostró una tendencia ascendente, con un pico en julio, cuando alcanzó 34.1 millones de personas.

Para Manpower México, este comportamiento confirma un reto estructural persistente: el país genera empleo, pero no necesariamente empleo con seguridad social, estabilidad ni protección laboral, lo que limita el bienestar de los trabajadores y la sostenibilidad del crecimiento económico.