
La solicitud de prisión domiciliaria para Jonathan Irving Herrera Sánchez, apodado como “El Irving” y presunto líder clave de La Unión Tepito, tuvo lugar después de que fuera arrestado por policías capitalinos en pleno 15 de septiembre.
Su defensa legal buscaba modificar la medida cautelar de prisión preventiva al decir que había daños a los derechos humanos y ausencia de riesgo de fuga. Sin embargo, los delitos que se le imputan —homicidio, extorsión, narcomenudeo y portación de armas de uso exclusivo del Ejército— configuran un perfil de alta peligrosidad que no es ignorado por la justicia en CDMX.
Durante la audiencia celebrada este viernes, el juez ratificó la prisión preventiva en el Reclusorio Norte para Herrera Sánchez y en en el penal femenil de Santa Martha Acatitla para su pareja, una ciudadana colombiana también vinculada a proceso.
Sobre esa misma línea, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) se opuso tajantemente a la solicitud de arraigo domiciliario. Los argumentos fueron la gravedad de los cargos y el riesgo de obstrucción a la justicia, por lo que ahora deberá darse una investigación complementaria que tendrá un plazo de tres meses, tiempo en el que se espera robustecer las pruebas contra “El Irving”.
El historial criminal de “El Irving”: violencia, narco y cabecilla de La Unión Tepito
Con apenas 28 años de edad, “El Irving” se consolidó como uno de los rostros más violentos de La Unión Tepito. Su captura fue resultado de un operativo de inteligencia de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México (SSC-CDMX), quien lo identificó por sus tatuajes y una peculiar postura corporal —piernas arqueadas y pies en ángulo de 45 grados— incluso cuando intentaba ocultar su rostro en redes sociales.
Al momento de su detención, se le aseguraron armas de fuego, cartuchos útiles, drogas como cocaína, marihuana y crystal, además de un vehículo de lujo. En redes sociales, proyectaba una vida llena de excesos y lujos: autos deportivos, joyas, armas largas, ropa de diseñador y botellas de champagne.

Masacre de Plaza Garibaldi: el poder de “El Irving” como sicario sanguinario
Uno de los episodios más oscuros que vinculan a “El Irving” es la masacre ocurrida en Plaza Garibaldi en septiembre de 2018. Aquella noche, un comando disfrazado de mariachis abrió fuego dentro de un bar, lo cual dejó un saldo de seis muertos y nueve heridos. El ataque fue atribuido a La Unión Tepito en el marco de su guerra contra La Anti-Unión, grupo rival surgido de desertores de la misma organización.
En ese contexto, las investigaciones de seguridad ubican a Herrera Sánchez como presunto implicado en la planeación y ejecución del atentado, lo que lo convirtió en un objetivo prioritario para las autoridades.
Además, no es la primera vez que “El Irving” enfrenta a la justicia. En 2020 fue detenido en la colonia Santa María la Ribera, también vinculado al caso Garibaldi, pero recuperó la libertad por falta de pruebas concluyentes.

En enero de 2025 cayó su primo Hugo Alexis Herrera Martínez, “El Moño”, acusado de operar bajo sus órdenes. Varias células cercanas a su mando han sido desarticuladas en operativos recientes en el municipio de Ecatepec y la propia Ciudad de México.
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