
La Secretaría de Salud de la Ciudad de México (Sedesa) confirmó la noche de este jueves 11 de septiembre que eran nueve los fallecidos por la explosión de una pipa de gas en el Puente de la Concordia, en Iztapalapa; sin embargo fue un error ya que agregaron de forma errónea a Alicia Matías Teodoro.
En la lista de fallecidos, publicada a las 23:10 horas del jueves, la dependencia incluyó el nombre de Alicia Matías Teodoro, quien el pasado miércoles se convirtió en escudo humano para proteger del fuego a su nieta de dos años. Sin embargo, la familia niega esta versión y afirma que sigue con vida, incluso hasta la mañana de este viernes 12 de septiembre
Momentos después de que la lista se hizo pública, Multimedios afirmó que familiares enviaron una nota de audio en la que aseguraron que el reporte de la Sedesa era falso.
La familia dijo: “Nos comentan que uno de sus pulmones se encuentra delicado por el humo que inhaló. De la misma forma, esperamos que su sangre y sus riñones se limpien. Por lo que nos han dicho, su hígado se encuentra estable y esperamos noticias de los doctores”.

En la madrugada también atendió a medios de comunicación, a quienes afirmó que tenía media hora de haber visto a su hermana, que estaba delicada de salud y sedada, pero continuaba luchando por su vida.
Otro aspecto que ha causado enojo entre los internautas es que en la lista, la Sedesa consigna la edad de Alicia en 35 años, mientras que sus familiares han informado que tiene 49 años.
De acuerdo con las más recientes cifras de la Sedesa, 55 personas aún permanecen hospitalizadas y 22 ya fueron dadas de alta, de acuerdo con el más reciente informe de la Secretaría de Salud.
Según la Secretaría de Salud, otras 55 personas aún permanecen hospitalizadas y 22 ya fueron dadas de alta, de acuerdo con su más reciente informe.
Un acto instintivo bajo las llamas
El miércoles 10 de septiembre, la rutina de Alicia transcurría sin sobresaltos. Trabajaba como checadora y despachadora en la base de camiones de Santa Martha, en una esquina vital del oriente capitalino; era un oficio que conocía bien, pues antes vendía dulces en esa misma zona y solía acudir acompañada de su nieta Azuleth, de dos años, a quien cuidaba mientras su hija trabajaba como intendente.

De acuerdo con su hermana Sandra, la pequeña la acompañaba todos los días porque su madre, madre soltera, no podía llevársela al empleo.
“Mi hermana tenía cuatro años trabajando ahí”, contó Sandra Barajas Matías a diversos medios. “Primero, estuvo vendiendo dulces y después empezó como checadora de combis. Ella estaba a diez minutos de terminar su jornada cuando ocurrió el incidente. Era parte de su rutina diaria desde hace años”.
Minutos antes del cierre de su turno, la explosión de una pipa de gas transformó el entorno en una escena de caos y fuego. Alicia, al escuchar el estruendo y ver la columna de llamas, no dudó en cubrir a Azuleth con su cuerpo, resguardándola del fuego y la onda expansiva. “Lo único que hizo fue amar y proteger a su nieta”, relató su hermana.
Las imágenes difundidas por testigos mostraban a Alicia con quemaduras graves, la ropa y el cabello destruidos por el calor, hincada y caminando sobre el asfalto, abrazando a la niña en silencio.
El policía capitalino Sergio Ángel Soriano, quien se encontraba en el lugar y fue testigo del horror, la auxilió en los minutos siguientes, ayudando a retirar ropa aún encendida y trasladando a Azuleth al hospital en motocicleta, mientras Alicia era guiada hacia los rescatistas y paramédicos.
Ambas fueron trasladadas inicialmente al Hospital General de Zona 53 del Instituto Mexicano del Seguro Social, y debido a la gravedad de las lesiones de Alicia, ella fue llevada al Hospital Magdalena de las Salinas, especializado en quemaduras. El diagnóstico fue devastador: quemaduras profundas en el 98% del cuerpo, la gran mayoría de tercer grado, con afectaciones pulmonares y daños severos internos.
Los médicos informaron a la familia que las posibilidades de supervivencia eran mínimas. “Hagan todo por salvar a mi mamá, a ella no le tocaba estar ahí...”, suplicó su hija Rosa en un llamado a los médicos por la mañana del jueves.
Sandra Matías pidió a las autoridades “el mejor servicio médico y la cobertura total de todas sus necesidades, porque nadie puede reparar el daño que nos deja esto, es muy grande”.
La familia trabajó frenéticamente para cubrir las necesidades en varios hospitales, pues además de Alicia y la niña, un hermano más de la familia se encontraba siendo operado ese mismo día en otro centro médico, lo que obligó a los familiares a dividirse en tres hospitales distintos.

Su nieta, Azuleth, permanece hospitalizada, con quemaduras en alrededor del 60% de su cuerpo, especialmente en brazos, piernas y rostro. En palabras de su familia, la niña se mantiene estable: “Mi hermana hizo un gran trabajo al protegerla y gracias a Dios la niña está bien”, compartió Sandra horas antes.
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