Secretaría de Hacienda recorta la previsión de crecimiento de México para el periodo 2025-2026

El nuevo rango estimado para el avance económico nacional se sitúa entre 0.5% y 1.5%, reflejando una postura más cautelosa ante la incertidumbre local e internacional

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La SHCP indicó que los dos bonos soberanos están valuados en dólares y euros. | Jovani Pérez
Se espera que factores dentro y fuera del país puedan mejorar la previsión. | Jovani Pérez

El panorama económico de México para 2025 experimenta un ajuste relevante tras la decisión de la Secretaría de Hacienda de recortar su previsión de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) a un rango de entre 0.5% y 1.5%.

Esta nueva estimación, presentada en el marco del Paquete Económico 2026, implica una reducción de un punto porcentual respecto a la proyección oficial difundida en abril, cuando se esperaba un crecimiento de entre 1.5% y 2.3% para el año próximo. El cambio en las expectativas oficiales refleja una postura más cautelosa del gobierno de Claudia Sheinbaum ante un entorno de incertidumbre tanto interna como externamente.

La actualización de las previsiones también afecta a 2026, ya que Hacienda ahora anticipa un crecimiento del PIB en un rango de 1.8% a 2.8%, ligeramente superior a la estimación previa de entre 1.5% y 2.5%. En cuanto a la inflación, la proyección para el cierre de 2025 se elevó a 3.8%, por encima del 3.5% calculado en abril, mientras que para 2026 se mantiene la expectativa de 3%. Estos ajustes evidencian la necesidad de adaptar las políticas económicas a la evolución de los indicadores macroeconómicos.

Expertos esperan que la economía pueda mejorar de cara al 2026 con la llegada del Mundial. (EFE/ José Méndez)
Expertos esperan que la economía pueda mejorar de cara al 2026 con la llegada del Mundial. (EFE/ José Méndez)

¿A qué se debe el descenso?

Según la explicación oficial incluida en el Paquete Económico, la Secretaría de Hacienda atribuye la nueva estimación a la resiliencia del mercado interno, el dinamismo del sector externo y el fortalecimiento de la inversión hacia la segunda mitad del año. Esta perspectiva resalta la capacidad de la economía mexicana para enfrentar desafíos, apoyada en el consumo interno, el impulso de sectores exportadores y la atracción de capitales productivos.

El recorte en la previsión de crecimiento contrasta con las estimaciones de otros actores relevantes. El Banco de México (Banxico), por ejemplo, había proyectado en mayo un crecimiento de apenas 0.1% para 2025, cifra que en meses posteriores se ajustó al alza hasta 0.6%, pero que en la actualización más reciente se redujo a 0.4%. Por su parte, la encuesta Banamex y las previsiones del sector privado también se sitúan en la parte baja del rango oficial, reflejando un escepticismo mayor sobre la capacidad de la economía para repuntar en el corto plazo. Los empresarios han mostrado reservas ante el optimismo gubernamental, en un año marcado por factores adversos como los aranceles impuestos por Estados Unidos, la disminución de remesas y la salida de inversiones vinculada a la política estadounidense.

El desempeño económico proyectado para 2025 tiene implicaciones directas en la inversión y el empleo. Si el crecimiento se ubica en torno al 0.4%, como anticipan Banxico y el sector privado, las posibilidades de un repunte en la inversión productiva serían limitadas y la generación de empleo formal se mantendría en niveles mínimos. En cambio, si la economía logra superar el umbral del 1% de crecimiento, se abrirían condiciones más favorables para el fortalecimiento del mercado interno, la atracción de nuevos proyectos y la consolidación de México como destino para el nearshoring, lo que podría traducirse en un mayor dinamismo económico.

La estimación de Banxico es ligeramente más optimista que la SHCP. (REUTERS/Henry Romero)
La estimación de Banxico es ligeramente más optimista que la SHCP. (REUTERS/Henry Romero)

¿Qué sigue para la economía mexicana a corto plazo?

El rango de crecimiento previsto por Hacienda plantea dos escenarios diferenciados. Un avance inferior al 0.5% implicaría dificultades para estimular la inversión y el empleo, mientras que un crecimiento superior al 1% permitiría aprovechar mejor las oportunidades de desarrollo y enviar señales positivas a los mercados y al sector privado.

De cara a 2026, la proyección de crecimiento también resulta determinante para la política fiscal y social. Un avance del PIB en torno al 1.1% limitaría las posibilidades de mejorar los ingresos, el salario mínimo y la recaudación tributaria. Por el contrario, si la economía logra acercarse o superar el 1.4%, el gobierno contaría con mayor margen para impulsar proyectos de infraestructura, ampliar los programas sociales y fomentar la creación de empleos formales, consolidando así un entorno más favorable para el desarrollo nacional.