Quién fue el explorador que se enamoró de México y construyó una excéntrica mansión maya en Francia

Los vestigios prehispánicos atrajeron a decenas de extranjeros maravillados por la arquitectura

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La ciudades mayas atrajeron la atención de decenas de extranjeros Crédito: Cuartoscuro

Los vestigios prehispánicos en México han sido por siglos un imán para muchos amantes de la historia, incluidos extranjeros que han viajado a territorio mexicano con el único propósito de observar de cerca pirámides, ruinas de ciudades y artefactos elaborados por los primeros pobladores.

Entre los extranjeros maravillados por las civilizaciones antiguas estuvo un explorador que mandó a construir una mansión inspirada en la cultura maya en Meudon, Francia. El inmueble estuvo en pie hasta 1948.

Detrás de la inusual casa inspirada en la arquitectura maya estuvo Léon-Eugène Méhédin, explorador europeo que vivió en México durante la invasión francesa, de 1864 a 1866. A su paso por el país realizó excavaciones arqueológicas en Teotihuacan y Xochicalco, además de que tomó fotografías e hizo dibujos de monumentos arqueológicos mesoamericanos, según información difundida por el arqueólogo Leonardo López Luján.

Así era la mansión maya
Así era la mansión maya en Francia (Foto: X/@LeoLopezLujan)

La llamada mansión mexicana de Meudon fue construida en siete hectáreas de terreno que Méhédin compró a campesinos y viticultores alrededor de 1867, antes de partir a la Exposición Mundial de París. Desde que adquirió las tierras tenía en mente edificar ahí la casona inspirada en la cultura maya.

Así era la mansión mexicana en Francia

La residencia inspirada en Mesoamérica tenía una llamativa fachada en la que resaltaba una gran serpiente emplumada y sus colores: azul, marrón, amarillo y granate. No es sabido con precisión si al interior había más referencias a los mayas, lo cierto que era igualmente impresionante.

Se trataba de una mansión 16 estancias con vigas de madera, comedor gótico con chimenea y un jardín de invierno rodeado por rosas, por mencionar algunos de los detalles destacados.

Léon-Eugène Méhédin albergó en la casa una enorme colección y planeaba convertirla en un museo. Sin embargo, terminó por mudarse a Bonsecours, donde murió en 1905, sin descendencia, por lo que la propiedad pasó a la familia de sus empleados.

Léon-Eugène Méhédin planeaba convertir la
Léon-Eugène Méhédin planeaba convertir la mansión mexicana en un museo (Foto: X/@LeoLopezLujan)

En los años posteriores la mansión mexicana fue alquilada a una empresa durante la Primera Guerra Mundial, conflicto bélico que se desarrolló entre 1914 y 1918. Para 1925 quedó deshabitada y en 1935 el terreno fue subdivido y luego demolido en 1948.

La exploración de Léon-Eugène Méhédin en tierras mexicanas

El explorador francés llegó a México luego de conseguir su adscripción a la Comisión Científica de México el 9 de agosto de 1864. Trabajó principalmente Xochicalco, en el valle de Cuernavaca, donde enfocó su labor en el templo principal de la zona arqueológica, dedicado a Quetzalcóatl.

Para 1866, a su regreso a Francia había reunido entre mil 500 y 2 mil dibujos o fotografías, algunos de gran formato. El 6 de diciembre de aquel año presentó los resultados de su trabajo a la Comisión Científica de México.

Teoberto Maler, el explorador que dedicó su vida a descubrir el mundo maya

Léon-Eugène Méhédin no fue el único explorador extranjero cautivado por la arqueología mexicana. Un caso similar es la de Teoberto Maler, un explorador italo-austro-alemán, quien dedicó parte su vida a estudiar las ruinas mayas.

Maler trabajó primero en Guatemala y luego viajó a la península de Yucatán, donde se dedicó a documentar detalladamente sitios mayas, muchos de ellos desconocidos hasta ese momento por la academia. Fue pionero en usar la fotografía para registrar sus hallazgos, lo que permitió una difusión más amplia de sus investigaciones.

Conviene destacar que estuvo en contra de Edward H. Thompson, quien es recordado por el saqueo de numerosos artefactos mayas del Cenote Sagrado de Chichén Itzá, que envió a Estados Unidos.

Talert denunció las prácticas de Thompson ante las autoridades y con la comunidad científica ya que, contrario a él, valoraba la preservación de las ruinas mayas.