Oración del 1 de enero para recibir Año Nuevo 2024

Aunque no corresponde al inicio del Año Litúrgico, existen oraciones en la Iglesia Católica recomendadas para ser enunciadas en el primer día del 2024

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(AP Foto/Yuki Iwamura)
Hay una oración para recibir el año 2024 (AP Foto/Yuki Iwamura)

Este 1 de enero de 2024 marca el inicio de un nuevo ciclo. Una vez finalizado el 2023, las personas cuentan con la posibilidad de seguir proyectando sus objetivos e intenciones, así como trabajar por ellos. En ese sentido, existen quienes inician el año con rituales o mencionando oraciones para que la prosperidad sea el principal referente a lo largo de los 12 meses.

Dentro de la religión católica existen una serie de oraciones y salmos que pueden ser pronunciados en el primer día del año. Aunque no implica el inicio del Año Litúrgico, sí es una buena oportunidad para que las personas en el mundo tengan un momento de encuentro para iniciar de la mejor forma el nuevo periodo.

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De esa forma, existen algunas recomendaciones difundidas a través de sitios web o medios de comunicación especializados, cuya finalidad es dar a conocer cuál es la oración que las personas formadas en la fe católica pueden pronunciar, por cuenta propia o con algún grupo, en las primeras horas del año.

Un grupo de personas festeja en un patio - (Imagen Ilustrativa Infobae)
El año 2024 contará con 366 días (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta es la oración del 1 de enero para recibir Año Nuevo

A través del sitio web de la revista Desde la Fe, un medio de comunicación perteneciente a la Arquidiócesis Primada de México, se dio a conocer la oración que los creyentes pueden pronunciar este 1 de enero de 2024 con la finalidad de agradecer los acontecimientos del 2023 y proyectar lo que se espera para el 2024.

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Según se dio a conocer, la oración para el primer día del Año Nuevo 2024 se titula “Tu mano lo hace todo bien por mí” y fue extraída del Salmo 137 de la Biblia. Ya sea en grupo o en solitario, las personas que deseen pronunciarla deben realizar la siguiente lectura:

“Te doy gracias Señor, de todo corazón, pues escuchaste las palabras de mi boca. Canto para ti en presencia de los ángeles y me postro ante tu templo santo. Doy gracias a tu nombre por tu amor y tu verdad, pues tu palabra ha superado tu renombre.

Saludos por Año Nuevo
La oración debe rezarse el 1 de enero de 2024 (El periódico de España)

El día en que clamé, me respondiste y aumentaste la fuerza en mi alma. Te darán gracias, Señor, todos los reyes de la Tierra. Cuando oigan las palabras de tu boca, celebrarán los caminos del Señor. ¡Es muy grande la gloria del Señor! Desde arriba el Señor ve a los humildes y de lejos distingue al orgulloso.

Si en medio de angustias caminaré, tú me harías vivir. Con tu mano pasarás al enemigo y tu diestra me salva. El Señor lo hará todo por mí. Señor, tu amor perdura para siempre, no abandones la obra de tus manos”.

Se dieron a conocer las intenciones del Papa Francisco para cada mes del año 2024 (Vatican Media/­Handout via REUTERS)
Se dieron a conocer las intenciones del Papa Francisco para cada mes del año 2024 (Vatican Media/­Handout via REUTERS)

¿Cuáles serán las intenciones del papa Francisco para cada mes del año 2024?

Como cada año, la sede de la Iglesia Católica en el Vaticano dio a conocer las intenciones por las que el Papa Francisco pedirá a lo largo de los 12 meses del 2024. Ellas son:

Enero: Por el don de la diversidad en la Iglesia. Oremos al Espíritu Santo para que nos ayude a reconocer el don de los diferentes carismas dentro de las comunidades cristianas y a descubrir la riqueza de las diferentes tradiciones rituales dentro de la Iglesia Católica.

Febrero: Por los enfermos terminales. Oremos para que los enfermos terminales y sus familias reciban siempre los cuidados y el acompañamiento necesarios, tanto desde el punto de vista médico como humano.

Marzo: Por los nuevos mártires. Oremos para que quienes en diversas partes del mundo arriesgan su vida por el Evangelio contagien a la Iglesia su valentía y su impulso misionero.

Abril: Por el papel de la mujer. Oremos para que la dignidad y la riqueza de las mujeres sean reconocidas en todas las culturas, y para que cese la discriminación que sufren en diversas partes del mundo.

Mayo: Por la formación de religiosas, religiosos y seminaristas. Oremos para que las religiosas, los religiosos y los seminaristas crezcan en su camino vocacional a través de una formación humana, pastoral, espiritual y comunitaria, que les lleve a ser testigos creíbles del Evangelio.

Junio: Por los que huyen de su país. Oremos para que los migrantes que huyen de las guerras o del hambre, obligados a viajes llenos de peligro y violencia, encuentren aceptación y nuevas oportunidades de vida en sus países de acogida.

Julio: Por el cuidado pastoral de los enfermos. Oremos para que el sacramento de la Unción de los Enfermos dé a las personas que lo reciben y a sus seres queridos la fuerza del Señor, y se convierta cada vez más para todos en un signo visible de compasión y esperanza.

Agosto: Por los líderes políticos. Oremos para que los líderes políticos estén al servicio de su pueblo, trabajando por el desarrollo humano integral y el bien común, atendiendo a los que han perdido su empleo y dando prioridad a los más pobres.

Septiembre: Por el clamor de la Tierra. Oremos para que cada uno de nosotros escuche con el corazón el clamor de la Tierra y, de las víctimas de las catástrofes naturales y del cambio climático, comprometiéndonos personalmente a cuidar el mundo que habitamos.

Octubre: Por una misión compartida. Oremos para que la Iglesia siga apoyando por todos los medios un estilo de vida sinodal, bajo el signo de la corresponsabilidad, promoviendo la participación, la comunión y la misión compartida entre sacerdotes, religiosos y laicos.

Noviembre: Por los que han perdido un hijo. Oremos para que todos los padres que lloran la muerte de un hijo o una hija encuentren apoyo en la comunidad y obtengan del Espíritu consolador la paz del corazón.

Diciembre: Por los peregrinos de esperanza. Oremos para que este Jubileo nos fortalezca en la fe, nos ayude a reconocer a Cristo resucitado en medio de nuestras vidas, y nos transforme en peregrinos de la esperanza cristiana.

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